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Jueves 8 de Mayo de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.745. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Irene Lozano CON LA VENIA, TRABAJEN spaña es ese país anómalo en el que un asesino pone el cadáver de su víctima sobre la mesa del forense y dice: está muerto, exijo que sea enterrado. Algo así ha venido a hacer el Consejo del Poder Judicial, al presentar su informe sobre el colapso de la Justicia sin acompañarlo de la dimisión inmediata de todos sus miembros. Qué socarrones: nos informan de que hay 270.000 sentencias penales sin ejecutar, y a continuación piden más jueces, más secretarios, más funcionarios... En aquello que depende del Ministerio, se muestran muy exigentes, pero no pronuncian la palabra autocrítica. Se ve que el corporativismo les impide ir al logopeda. Dado que el juez es el último responsable de lo que ocurre en un juzgado, quien los gobierna debería asumir alguna responsabilidad. Pues no. Ser un poder del Estado tiene estas ventajas: ante el menor reproche, te citan a Montesquieu como quien te echa a los perros; sin embargo, cuando se destapa un desbarajuste descomunal y la sociedad cobra conciencia de que su incuria cuesta vidas, corren a endosar la responsabilidad a otros. Sucede que el número de jueces por habitante en España se sitúa en la media de otros países europeos, por tanto, más que faltar medios humanos lo que parece haber es una desastrosa gestión de los existentes. Sabemos que algunos magistrados ven amanecer en sus despachos, pero de muchos otros ignoramos hasta su horario, ya que el acto de fichar les resulta enojoso. Desatascar la Justicia requiere numerosas medidas, pero hay una, no demasiado audaz, que podría implantarse hoy mismo: la semana laboral de 40 horas. Claro que, para dar ejemplo, los jueces habrían de dar un paso al frente. Con la venia de sus señorías del Consejo, si no es mucho molestar. E Cuatro de los hermanos Ulas en su aldea del suroeste de Turquía, donde los vecinos dicen que asustan a sus niños EFE Quieren que ate a mis hijos La familia que hace dos años asombró al mundo porque cinco de sus miembros eran incapaces de caminar erguidos malvive sin la ayuda prometida por los científicos y con el odio añadido de sus vecinos S. DE C. turo menos incierto para su prole se ha acabado convirtiendo en un infierno. Cuando se fueron las cámaras y la prometida ayuda se evaporó con la misma rapidez que la curiosidad de los medios occidentales, los cinco hermanos- -cuatro hembras y un varón- -comenzaron a sufrir las iras de sus vecinos en la aldea de Demirkoa. Allí padecen las mofas de todos, les llaman los hermanos monos según informa la agencia turca Anadolu, y según se queja su padre, nuestros vecinos dicen que sus hijos se asustan y han pedido que ate a los míos. Ni siquiera puedo ir a comprar el pan A sus 69 años, Ulas está desesperado por el futuro de sus hijos. Ahora, con él aún trabajando, apenas puede mantenerlos. Consumen dos sacos de azúcar al mes. Lo que gano no basta Y es que los cinco hermanos están acostumbrados a tomar hasta 10 vasos de té dulce después de cada comida. De los cinco hermanos discapacitados, tres mujeres y el varón caminan sólo sobre las cuatro extremidades mientras que otra de las mujeres alterna su vida de cuadrúpedo con la posición erguida. Aún hay un sexto hermano que camina sobre los dos pies, pero con enorme dificultad que le hace imposible encontrar un trabajo. Además, todos están incapacitados para hablar normalmente. La familia se completa con otros cinco hermanos que no presentan anormalidad alguna. Las ayudas a la familia prometidas hace dos años por el Gobierno turco y por la comunidad científica nunca llegaron y la hostilidad de los vecinos complica aún más la existencia en el hogar de los Ulas, una misérrima casa de dos habitaciones en las que viven en la actualidad los padres y diez de sus doce hijos, incluyendo los seis discapacitados. Los científicos, que en su día aseguraron que el estudio de esta familia aportaría una visión sobre cómo llegaron los humanos a caminar erguidos, han desaparecido de la aldea. El llamado síndrome de Unal Tan se analiza ahora en las aulas y laboratorios a miles de kilómetros de la casa de los Ulas, que se han quedado en la misma miseria de siempre, pero con el odio añadido de los vecinos. L a fama ha acabado de hundir a la familia Ulas, a la que la suerte, precisamente, no parece haberle sonreído desde hace generaciones. Su desesperante caso saltó a las pantallas de medio mundo hace dos años y medio, cuando un canal especializado en rarezas dio con los encorvados huesos de cinco hermanos que caminaban, en una aldea perdida del sureste de Turquía, sobre manos y pies. Lo que sus padres pensaban que podría ser una puerta abierta hacia un fu-