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ABC JUEVES 8 s 5 s 2008 JUEVES deESCENA 83 A telón abierto Teatro Delusio Las máscaras, protagonistas en La Abadía El Teatro de La Abadía acoge hoy el estreno del espectáculo experimental de mimo Teatro Delusio en el que la compañía alemana Familie Flöz juega con las diferentes facetas del universo del teatro y convierte la máscara en su máximo rasgo distintivo. Tres actores, 21 máscaras y 27 personajes. Así se resume, informa Efe, la intensa dinamicidad de este espectáculo que, como en la anterior pieza de la compañía, Ristorante Immortale mezcla el Tras el cierre de Ítaca Kampillo en el teatro Lara Kampillo la obra escrita y dirigida por Pepe Ortega y que ha sido la última propuesta presentada en la Sala Ítaca, estará en el teatro Lara las últimas tres semanas de mayo. Se trata de una lúcida reflexión sobre el terrorismo y la culpa, que tuvo una gran acogida en la Ítaca. mimo y la pantomima e introduce grandes dosis de innovación teatral. Todo ello sin una sola palabra y con un argumento cargado de humor que gira en torno a tres protagonistas, técnicos entre cajas, que se irán dando a conocer al público a través de sus relaciones con los actores, sus deseos vitales y los conflictos emocionales que se van sucediendo. No es una obra fácil de explicar, pero tampoco nos gusta explicarnos demasiado. Siempre es mejor sentirlo afirmó ayer en la presentación el clown Paco González, único actor español del grupo y profesor de la alemana Escuela Folkwang de Essen. Los Oscar de la danza Tamara Rojo, premio Benois La bailarina española Tamara Rojo, una de las estrellas del Royal Ballet del Covent Garden de Londres, ha sido galardonada con uno de los premios Benois- -considerados los Oscar de la danza- que se han entregado en una gala celebrada en el Bolshoi de Moscú. Tamara fue distinguida en la categoría de mejor bailarina, donde compartió el premio con la italiana Silvia Azzoni, que representaba al Hamburg Ballet, También fueron premiados los bailarines Carlos Acosta y Marcelo Gomes, y el coreógrafo JeanChristophe Maillot. Flamenco Mercedes Ruiz se instala en la Gran Vía Hasta el domingo próximo estará en el teatro Gran Vía de Madrid la bailaora Mercedes Ruiz, uno de los nombres más sobresalientes del baile flamenco actual. Jerezana de nacimiento, ha sido profeta en su tierra, y el pasado año, en el festival de Jerez (una de las citas más importantes del calendario flamenco) obtuvo el premio de la crítica. Mercedes Ruiz ha bailado junto a artistas como Eva Yerbabuena y Antonio Canales, y desde 2004 tiene compañía propia. En el pasado festival flamenco de Londres triunfó dentro del espectáculo ¡Viva Jerez! Mercedes Ruiz ABC CRÍTICA La señorita de Trevélez Autor: Carlos Arniches. Dirección: Mariano de Paco Serrano. Escenografía: Raimundo P. Arias. Vestuario: José Miguel Ligero. Iluminación: Pedro Yagüe. Intérpretes: Ana Marzoa, Tomás Gayo, Luis Fernando Alvés, Pedro Miguel Martínez, Mundo Prierto, Geli Albaladejo y Balbino Lacosta, entre otros Lugar: Teatro Amaya. Madrid. El revés de la farsa JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Permanece La señorita de Trevélez como una de las obras destacadas del teatro español del pasado siglo y como la mejor de su autor, el alicantino Carlos Arniches (1866- 1943) muñidor de un habla que aún cimenta el imaginario popular castizo de lo madrileño. Los ecos de esta comedia, que data de 1916 y participa en su medida del espíritu crítico y regeneracionista del 98, pueden adivinarse en piezas posteriores como Doña Rosita la soltera de Federico García Lorca, y La bella Dorotea de Miguel Mihura, dos miradas también sobre las tragedias íntimas de aquellas que se quedaban para vestir santos, como se decía entonces, aludiendo peyorativamente a lo que se valoraba como un fracaso personal, percepción hoy felizmente superada por la transformación del papel social de la mujer, y que aún subrayó en 1956 la estupenda Calle Mayor de Juan Antonio Bardem, basada en la obra del comediógrafo. Arniches traza las líneas de una farsa con irisaciones de astracanada para llegar a una desembocadura en la que muestra precisamente el revés de esa farsa, otorgando una compasiva dimensión dramática a los personajes que había presentado de forma grotesca: los ridículos don Gonzalo de Trevélez y su hermana Florita, víctima de una broma cruel de esos ociosos señoritos de casi- no provinciano, frutas vanas con el vacío del mundo en la oquedad de su cabeza como los retrató Antonio Machado, y que Arniches también fustiga al calificar su comportamiento como síntoma del espíritu de una raza mostrenco avatar de los males de la nación. Esta conclusión se agita en el corazón en una excelente comedia, con unos diálogos muy divertidos salpicados por constantes juegos de palabras, anticipo de los que años después animarían los textos de Jardiel y Mihura. Mariano de Paco Serrano acierta en su montaje en una eficaz clave de farsa, con algo de festiva estética de cartón piedra, que sirve de vehículo a la comicidad de la pieza, lo que atestiguan las risas de los espectadores. En esa línea, Ana Marzoa encarna con justa delicadeza afectada a una Florita llena de matices, y Tomás Gayo impone su presencia como el tonante don Gonzalo; Pedro Miguel Martínez, Luis Fernando Alvés y el resto del reparto completan el buen acabado de este agradable espectáculo.