Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 8- -5- -2008 Congelado el diálogo entre los actores y los grandes estudios de Hollywood 77 Miguel García- Posada Crítico literario Antony Beevor: Sin castigo se incentiva la falsificación de archivos históricos Los historiadores están enojados ante la decisión de las autoridades británicas de no llevar a juicio a Martin Allen por su presunto intento de modificar la Historia VANESSA JOB VALLE MADRID. Los historiadores están disgustados. Por eso han firmado una carta en la que reclaman que se resuelva y castigue al responsable de la falsificación e introducción de documentos apócrifos en el Archivo Nacional de Gran Bretaña. El historiador Antony Beevor exige que se sancione al responsable, porque de lo contrario se incentiva que otros intenten modificar la Historia. Los documentos fueron filtrados para hacer creer, por ejemplo, que el dirigente nazi Heinrich Himmler fue asesinado por órdenes de Winston Churchill. En una entrevista con ABC, Beevor, autor de los best- sellers Stalingrado y Berlín 1945, y La caída, dice que lo mismo podría pasar en otros archivos en el mundo. La situación puede ser extremadamente preocupante, porque la gente se da cuenta de que puede atacar la historia de la Segunda Guerra Mundial y hacerla más favorable de una u otra manera hacia los nazis Crimen sin castigo El descontento de los historiadores nació después de que el Servicio Fiscal de la Corona reconociera que había suficientes pruebas para llevar al historiador Martin Allen a juicio por falsificación y daño criminal, pero se le excusó debido a su mal estado de salud y por no ser de interés público En su defensa, el implicado declaró al Financial Times ser parte de una conspiración y negó tener conocimiento de las falsificaciones o de cómo éstas llegaron a los archivos. Beevor no duda de la implicación de Allen en los hechos. Yo no lo llamaría historiador dice con énfasis. Lo que hizo es que fue a los archivos nacionales e incluyó documentos en diferentes ficheros y luego los citó en sus libros como una justificación de lo que estaba escribiendo. Es una falsificación deliberada de la verdad y es grave que haya usado a un lugar como el Archivo Nacional, donde se supone que podemos confiar En la carta, firmada, entre otros, por John Keegan, Ian Kershaw, Niall Ferguson y el mismo Beevor, los historiadores expresan su preocupación porque, a pesar de los 13 meses de investigación de la policía, se haya decidido no procesar a nadie. En esas investigaciones, los detectives concluyeron que las falsificaciones fueron introducidas en 12 archivos de Kew, al suroeste de Londres, entre 1999 y 2005. En su carta, los historiadores también piden que se respete la integridad y reputación del Archivo Nacional que al igual que otras instituciones similares de todo el mundo, son algo precioso Beevor advierte que de ahora en adelante los historiadores deben tener mucho cuidado con personajes sospechosos que comiencen a hacer anuncios sensacionalistas sobre algún descubrimiento. Todos los documentos deben ser cuidadosamente analizados para ver si son verdaderos y si fueron introducidos en el Archivo de forma legal. Si los historiadores tienen sospechas, deben ponerse en contacto inmediatamente con las autoridades para que sean verificados El historiador reconoce que es un asunto complicado para los gobiernos evitar la introducción de documentos falsos. Generalmente se protegen del robo de los documentos. Esta es la primera vez que alguien introduce documentos Lo que los gobiernos deben hacer, afirma Antony Beevor, es ser muy firmes y perseguir a cualquiera que atente contra la Historia. El castigo debe ser tan estricto como el de cualquier otro caso de falsificación de documentos. LO CONSABIDO a designación de Pablo García Baena como ganador del premio de Poesía Reina Sofía viene a ratificar una trayectoria, no a descubrirla; ratifica, corrobora, no arriesga, ni descubre. Entre otros muchos galardones institucionales, García Baena recibió ya hace algunos años el Príncipe de Asturias de las Letras. Sirva ello para indicar que la designación déjà vu parece haber sido el criterio determinante del Jurado. La suya ha sido, sin duda, una decisión legítima, pero no proyecta más luz sobre otros nombres necesitados de mayor atención. Pensamos en el mexicano José Emilio Pacheco, tan riguroso, tan ajustado de expresión, tan pertinente en sus vislumbres de lo real. Pensamos, también, en la andaluza Julia Uceda, cuyo libro Zona desconocida ha sido el más leído en España en el último año. La complejidad de su universo, entre la realidad y el sueño, entre la metafísica y la historia, la arborescencia de sus arquitecturas poemáticas, estaban necesitadas de una mayor atención. Nada de esto empaña la legitimidad de la concesión del premio a Pablo García Baena, seguramente el decano en activo de los poetas españoles. A lo mejor se ha querido premiar esta condición en un poeta que acaba de publicar la última y revisada edición de su poesía. García Baena fue uno de los grandes impulsores del grupo cordobés Cántico que en los años oscuros de la posguerra hizo frente a la poesía de signo realista y mantuvo enhiesto el pabellón del esteticismo en un discurso poemático que, invocando a Cernuda, conjugaba el paganismo, el cristianismo, la exaltación de los cuerpos juveniles y los paisajes idílicos de la Andalucía cordobesa. Libros centrales del movimiento cuya carga culturalista lo convirtió en un banderín de enganche para los poetas de los 60 y 70 fueron Elegías de Sandua y Elegía de Medina Azahara, de Ricardo Molina, quizá el poeta más dotado del grupo; Antiguo muchacho y Óleo, de García Baena; y Garganta y corazón del sur, de Mario López. L Los gobiernos deben ser muy firmes y perseguir a cualquiera que atente contra la Historia Antony Beevor, en una imagen de archivo CHEMA BARROSO