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34 INTERNACIONAL Elecciones presidenciales en EE. UU. s Las primarias JUEVES 8 s 5 s 2008 ABC El mercado de la propaganda El pulso de los demócratas dispara el negocio- -no carente de riesgos- -generado en Estados Unidos por los productos de parafernalia electoral: pegatinas, chapas, camisetas, carteles... POR PEDRO RODRÍGUEZ WASHINGTON. En la jerga electoral de Estados Unidos estos productos son conocidos como cebo Se trata de las pegatinas, las chapas, las camisetas y todas las permutaciones posibles de carteles encaminados a promocionar a un determinado candidato. Aunque la vida y atractivo de esta parafernalia política suele ser bastante limitada, el prolongado pulso por la nominación del Partido Demócrata ha multiplicado la demanda y las consiguientes oportunidades de negocio en el mercado americano. Las campañas de Hillary Clinton, vendedores oficiales e imitadores han intentado traducir todo ese entusiasmo en dólares. Según ha explicado la empresa Tigereye Design, encargada de distribuir este tipo de productos para la campaña de Obama, nunca en treinta años de negocio se ha visto una demanda tan disparada con el consiguiente record de ventas a través de Internet. Hasta el punto de haber distribuido ya el doble de chapas que los cinco millones habituales durante un ciclo de elecciones presidenciales. Las ventas on- line canalizadas a través de las páginas web de los candidatos también han experimentado una multiplicación de pedidos. Por ejemplo, una reciente camiseta de inspiración irlandesa con el nombre de O Bama -vendida en la página web del senador por Illinois- -agotó su tirada inicial de 700 unidades en cues- Hillary y Bill Clinton bajan del escenario tras pronunciar un mitin en el Centro Murat, en Indianápolis tión de 24 horas. Sin que falten ejemplos especulativos como el de un grabado de edición limitada con el rostro de Obama y la palabra esperanza comercializado inicialmente a 25 dólares. Los mismos grabados del artista Shepard Fairey se pueden encontrar ahora en eBay por 1.500 dólares. No obstante, estos intentos de rentabilizar la propaganda política también pueden resultar ruinosos. Especialmente cuando la mercancía ofrecida se centra en candidatos que no prosperan, como el demócrata John Edwards o el republicano Rudy Giuliani. Lo que obliga a los vendedores que se han pillado los dedos con un inventario no deseado a ofrecer su mercancía con descuentos de hasta el 75 por ciento. El Wall Street Journal recientemente contaba el ruinoso dilema de uno de estos empresarios de parafernalia polí- AFP tica con 25.000 camisetas de un candidato retirado. El hombre intentó reconvertir su inventario en trapos para limpiar coches e incluso barajó la posibilidad de utilizar lejía para recuperar su original color blanco y poder vender todas las prendas acumuladas. Al final, se tuvo que conforma con malvender las camisetas a ocho centavos por unidad. Las mismas camisetas que a él le habían costado seis dólares por unidad.