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78 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MIÉRCOLES 7- -5- -2008 ABC La Historia reescrita con papeles falsos Escándalo en Gran Bretaña: descubren que 29 documentos del Archivo Nacional de Inglaterra sobre la II Guerra Mundial no eran auténticos POR MARCELO JUSTO SERVICIO ESPECIAL LONDRES. Como en un cuento de Jorge Luis Borges, una investigación policial descubrió que 29 documentos históricos del Archivo Nacional de Inglaterra sobre algunos episodios clave de la Segunda Guerra Mundial eran falsos. En el curso de seis años se habían introducido de contrabando pacientemente en las arcas del Archivo Nacional documentos para demostrar que Winston Churchill había ordenado el asesinato de Heinrich Himmler, el jefe de las SS, y que el Duque de Windsor, tío de la Reina Isabel II, había ayudado activamente a los nazis a conquistar Francia. El Servicio Fiscal de la Corona señaló que había suficientes pruebas para llevar a la justicia al único sospechoso del fraude, pero que no era en interés público debido a la salud de esa persona y otras circunstancias En respuesta, ocho prestigiosos historiadores británicos exigieron ayer que se abriera una investigación pública para determinar cómo se había producido este contrabando de información falsa para reescribir la historia. Los documentos sirvieron de base para tres libros del historiador Martin Allen, que ponían patas para arriba la versión oficial de la Segunda Guerra Mundial. En Hidden Agenda (Agenda oculta) publicado en 2002, Allen sugería que el Duque de Windsor había pasado información clasificada a los nazis por medio de un espía alemán. El documento más llamativo que citaba Allen era una carta manuscrita a Adolf Hitler, firmada EP por Edward Prince, una abreviatura que solía usar el príncipe, en la que le pedía al Fürer que tuviera en cuenta la información que había memorizado su emisario. Allen aseguraba que esa información le había permitido a las tropas alemanas conocer los puntos débiles de los franceses y dominar el país en sólo seis semanas. Según el historiador, el Duque de Windsor, que había abdicado en 1936 y era conocido por su amistad con Hitler, sería coronado rey una vez que el Reino Unido se viera obligado a firmar la paz. En 2003 Allen publicó The Hitler- Hess deception sobre uno de los hechos más extraños y misteriosos de la Segunda Guerra Mundial. En mayo de 1941, en vísperas de la invasión alemana de Rusia, el número dos de Hitler, Rudolf Hess, emprendió un vuelo solitario a Escocia para, según dijo, concertar la paz entre el Reino Unido y Alemania. En su momento, ambos países lo calificaron de demente. Hess estuvo preso en la Torre de Londres y se le internó luego en un psiquiátrico. En los juicios de Nuremberg en 1946, donde fue sentenciado a cadena perpetua, nadie cuestionó esta versión de los hechos. Según Martin Allen, el propósito de ese viaje de Hess era coordinar un golpe con los sectores británicos contrarios a la estrategia de sangre, sudor y lágrimas que impulsaba Churchill, remanentes del anterior primer ministro, Neville Chamberlain. En 2005 Allen publicó la última joya de su trilogía sobre la Segunda Guerra Mundial: Himmler s secret war El his- A Churchill se le atribuía haber ordenado el asesinato de Himmler toriador citaba una carta de John Wheeler- Bennett, funcionario de la Foreign Office, para probar que la versión oficial era poco más que una cortina de humo. El texto de la carta tenía el lenguaje excitante y clandestino de una novela de espionaje. He pensado bastante sobre la situación del pequeño H. decía Wheeler- Bennett y, más adelante, comentaba sus conclusioes: Deberán tomarse los recaudos necesarios para eliminarlo tan pronto como caiga en nuestras manos Una carta posterior de Bernard Bracken, ministro de Información de Churchill, confir- AP maba que él había sido ejecutado. En base a estos documentos en los Archivos Nacionales, Allen tejía una historia diferente del final de Himmler que abonaba su tesis principal: Churchill quería borrar todo rastro del jefe de las SS por temor a que revelara las conversaciones secretas que habían La versión oficial, patas arriba Ocho prestigiosos historiadores expresan por carta su malestar por este intento de distorsionar el pasado M. J. LONDRES. El Archivo Nacional de Inglaterra tiene 900 años de historia y documentos que van desde el testamento de William Shakespeare hasta textos de Guillermo el conquistador en el siglo XI. En una carta publicada ayer en el Financial Times que publicó la primicia el sábado, ocho prestigiosos historiadores expresaron su preocupación por este intento de distorsionar el pasado. La integridad y reputación de los Archivos Nacionales y de instituciones similares en todo el mundo está en juego. Ya que no va a haber un juicio, sería importante que haya un informe oficial sobre lo ocurrido Entre las firmas se encuentran el autor de una de las biografías más admiradas de Adolf Hitler, Sir Ian Kershaw, y otros reconocidos historiadores británicos, como Sir John Keegan y Sir Max Hastings. La investigación policial halló que sólo dos personas habían visto las cajas donde se encontraban estos documentos: Martin Allen y su esposa. Allen lo negó todo y ya no concede entrevistas, pero siendo el principal beneficiario de todas estas revelaciones, es el sospechoso número uno. El Servicio Fiscal de la Corona afirmó que, debido a la salud del principal implicado, un juicio no sería de interés público uno de los dos criterios que se usa para decidir si se lleva un caso a la Corte en el Reino Unido. Para los historiadores, la credibilidad del archivo justifica el interés público de un juicio.