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30 ESPAÑA MIÉRCOLES 7 s 5 s 2008 ABC PLAYA DE BAKIO EL GOBIERNO RENUNCIA A LA DIGNIDAD Una cosa es salvaguardar la vida de los pescadores, obviamente la prioridad, y otra ceder a un chantaje terrorista en aguas internacionales ron con los secuestradores, detuvieron a los que pudieron, los trasladaron a París, y allí se enfrentan al veredicto de la Justicia. La pregunta es simple ¿Por qué España no obró de parecida manera? Hemos sabido, además, algunas cuestiones inquietantes. Primero, desde el momento inicial- -y se subraya así por las fuentes oficiosas- -el llamado gabinete de crisis excluyó cualquier medida de fuerza contra los piratas. Segundo, según las mismas fuentes oficiosas, el Gobierno envió a Somalia a agentes secretos del CNI para ocuparse del pago del rescate, por cuenta de la empresa armadora del atunero, Pavesa, con sede en Bermeo, ya que- -así se dice- -los armadores carecían de logística suficiente para hacer efectivo el rescate. Es imposible dejar a un lado lo que supone que funcionarios públicos siguiendo instrucciones de un Gobierno democrático resulten colaboradores necesarios y eficaces en un chantaje terrorista, que no otra cosa que terrorismo es la piratería. La cifra del rescate que barajan esas mismas fuentes oficiosas es la de 766.188 euros. Una vez cumplida su misión, es decir el pago del rescate, los agentes del CNI regresaron a España. La pregunta que muchos ciudadanos se formulan, y que anoto más arriba, es: ¿Por qué España no ha obrado como lo hizo Francia en defensa de sus ciudadanos? El Gobierno ha contestado por vía más o menos directa, como suele. La respuesta es bifronte. De un lado, porque Francia mantiene en Somalia una base militar y fuerzas suficientes, y España no. De otro, porque cualquier acción directa contra los secuestradores hubiese supuesto un riesgo de represalia para los 28 pesqueros españoles que faenan en el Indico. Pero los dos argumentos son falaces y el segundo, además, angelical. Nadie puede dudar de que Francia hubiese apoyado con medios suficientes cualquier operación contra los piratas. Y nadie tampoco puede suponer que la falta de una reacción contundente beneficie a los pesqueros que faenan en aquellas aguas. La prueba más evidente es el testimonio del tripulante Jaime Candamil, que narró cómo, tras el pago del rescate y quedar libre el Playa de Bakio dos nuevas lanchas con bandidos armados intentaron secuestrarlo de nuevo. Probablemente habían valorado la actitud de nuestro Gobierno y Juan VanHalen De la Real Academia de la Historia V amos sabiendo con cuentagotas los detalles del secuestro del atunero Playa de Bakio y esos detalles no los conocemos, precisamente, por la transparencia del Gobierno. Sabemos por él sólo lo evidente, lo que no puede enmascararse. Entre los días 20 y 26 de abril los veintiséis tripulantes del pesquero, trece de ellos españoles, permanecieron secuestrados en su barco por piratas somalíes. En la Moncloa se constituyó un gabinete de crisis encabezado por la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, al que asistió el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, cuyo relevo se supone próximo, general de Ejército Félix Sanz. Los piratas pidieron, y no podía esperarse otra cosa, un cuantioso rescate. En ningún momento el gabinete de crisis activó al Mando de Operaciones, como hubiese sido necesario si la respuesta del Gobierno hubiera sido otra y no el mero pago del rescate y la renuncia a cualquier intervención posterior. Sí sabemos que se envió a aquellas aguas a la fragata Méndez Núñez y a un avión de patrulla marítima, y a Mogadiscio al embajador de España en Kenia, el diplomático Nicolás Martín Cinto. Estos son los hechos conocidos. Pero, sobre el terreno en que se produjo el secuestro, es preciso valorar otras circunstancias. De un lado, la propia realidad de Somalia, que es un avispero del que no pocos países han salido escaldados. De otro, la presencia militar francesa, con más de tres mil soldados en la base de Djibuti, y con intereses históricos en la zona. Y no menos hay que tener en cuenta el antecedente que supone el secuestro, también por piratas somalíes, del velero de recreo francés Ponant el pasado 11 de abril. El Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional de Francia intervino en el pago del rescate pedido por los piratas, en aquel caso, 1,3 millones de euros. Conseguida la liberación de los secuestrados, fuerzas especiales francesas recuperaron la cantidad pagada, se enfrenta- Ahora ya saben los piratas la debilidad de nuestro Gobierno, que ha cedido ante unos delincuentes querían conseguir un segundo rescate en una operación con la misma víctima. Según Candamil la presencia de la fragata Méndez Núñez lo impidió. Y a la hora de su valoración a la baja de la capacidad de nuestra fuerza en presencia, el Gobierno español ha ocultado que la fragata Méndez Núñez es una auténtica joya naval, la más avanzada en su género de Europa, con tecnología puntera, artillería poderosa, 48 silos para misiles, dirección de tiro sofisticada, superior a las Armadas europeas en buques de su clase, y un helicóptero preparado para la intervención aire- superficie. Además cuenta a bordo con un destacamento de fuerzas especiales de Infantería de Marina. El buque, contra lo que se ha intentado hacer creer, iba armado, y con sus dotaciones completas. Su comandante, el capitán de fragata Diaz del Río es un marino prestigioso y avezado. Cuando navegó hacia la zona de conflicto había sucedido a la fragata Álvaro de Bazán en una misión de cobertura a fuerzas navales de países aliados. Hay que añadir una aclaración más, para que no quede duda alguna. Una cosa es salvaguardar la vida de los pescadores, obviamente la prioridad, y otra ceder a un chantaje terrorista en aguas internacionales, y con apoyo decidido del Gobierno, que envió a la zona, como queda dicho, a agentes del CNI para facilitarlo. El Gobierno francés lo hizo bien y estuvo a la altura de su dignidad como Nación. Acertó a salvar la vida de sus nacionales, pero escarmentó a los piratas. En todo caso, no se trataba de iniciar ninguna guerra, como se ha intentado transmitir a la opinión pública, ya que el Gobierno de Somalia está en contra de la piratería, como no podía ser de otra manera, El pesquero español y la fragata Méndez Nuñez en el puerto de Victoria (Seychelles) EFE y los hechos ocurrían en aguas internacionales. No ha sido una cesión al Gobierno de un Estado soberano sino a unos delincuentes; a unos terroristas. Ahora ya saben los piratas la debilidad de nuestro Gobierno, y es una ingenuidad de pacifistas de catón pensar que al no intervenir se evita el riesgo de que la acción se repita. Al poco tiempo de la liberación del Playa de Bakio ya estaban intentando repetir la jugada. La cesión al chantaje supone o puede suponer un efecto llamada. Y entonces ¿Qué dirá el Gobierno? ¿Seguirá confiando en que los españoles padezcamos una amnesia colectiva? La Armada Española tiene una historia gloriosa, y los marinos españoles han dejado hitos históricos en todos los mares. Sagas tradicionales, con largos servicios a la Armada, como los Cervera, los Moreno, los González- Aller, los Regalado, los Nuñez y tantas otras familias marineras, han escrito páginas de nuestra Historia. Pero lo mismo que el alférez de fragata Manuel Esquivel se desesperaba el Dos de Mayo porque tenía órdenes de no actuar contra los invasores y le llegaba el relevo sin cartuchos, los marinos nada pueden hacer cuando reciben órdenes equivocadas de gobiernos débiles. El símil entre el pesar de aquellos marinos del Dos de Mayo y los de la fragata Méndez Núñez me lo comentaba, entre bromas y veras, un ilustre marino hace unos días. La Constitución de la II República recogía en su artículo 6 que España renuncia a la guerra Pues muy bien. Y en el artículo 6 de la Constitución de Cádiz, se anotaba aquello tan comentado, entre las obligaciones principales de los españoles: ser justos y benéficos Parecen dos boutades borgianas. ¿Renunciar a la guerra es dar portazo a la defensa de los ciudadanos? ¿Ser justos y benéficos quiere decir que no hay españoles injustos y maléficos? Renunciar a la guerra y ser justos y benéficos no debe suponer en ningún caso renunciar a la dignidad. ¿Debe la policía renunciar a detener a los delincuentes y ha de preferir pactar con ellos? El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se enteró en los Andes de la liberación del Playa de Bakio porque se lo contó un periodista. Entonces la Moncloa decía aún que la crisis del atunero se había resuelto gracias a gestiones diplomáticas Luego hemos sabido que no era así. Pero en lo que toca a la dignidad no todo vale. Y negociar con terroristas, a pie o en barco, no vale. El Estado, el Gobierno, no pueden renunciar a la dignidad. La Armada obedece, pero me gustaría saber qué opinan muy en lo hondo nuestros marinos, que pudieron resolver el caso, una vez a salvo los pescadores, como ellos saben hacerlo. Y no les dejaron.