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10 OPINIÓN MIÉRCOLES 7 s 5 s 2008 ABC AD LIBITUM RAJOY Y EL MUÑECO DE E. T. ON el mismo y lastimero tono de voz que E. T. el enternecedor alienígena de Steven Spielberg, decía mi casa Mariano Rajoy, el frustrado estrambote de José María Aznar, dice mi equipo El presidente del PP, lento en la percepción, ha tardado cuatro años en advertir que Eduardo Zaplana, Ángel Acebes y la mayoría de quienes le han acompañado en esta legislatura no eran su equipo. Con escasa delicadeza, la suya habitual, Rajoy anunció su propósito de, a partir del XVI Congreso, trabajar ya con los suyos y, siempre con retraso, se han ido produciendo las fugas que tanto le ayudan al GoM. MARTÍN bierno de José Luis RoFERRAND dríguez Zapatero a esconder y disimular los síntomas de una creciente crisis económica, mundial en su génesis y agigantada por la falta de previsión y la irresoluta condición de un Pedro Solbes instalado en un Presupuesto irreal e insostenible. El presidente del PP en derroche de ter, nura y agradecimiento, ha dicho que nunca olvidará a Ángel Acebes. Las cautelas con las que Rajoy evita cualquier compromiso, como si tuviera pánico a las hemerotecas, producen una gran fatiga. Qué querrá decir cuando define como inolvidable a quien, sin ser de su equipo, le ha servido fiel y abnegadamente, durante la última legislatura y, con más maña que fuerza, le ha ahorrado disgustos y ridículos y le ha suministrado abundantes lucimientos. Rajoy tampoco podrá olvidar a José Luis Rodríguez Zapatero y, conviene pensar para que no se nos fundan los plomos del respeto, su aprecio por el uno y por el otro serán distintos. En ese magma de confusión permanente en que se ha sumido el PP surge ahora, para que no decaiga, la voz de Jaime Mayor Oreja, actual portavoz del Grupo Popular en el Parlamento Europeo y parte fundamental de la historia democristiana de la formación. Lo que quiere el tantas veces ex y ahora decaído protagonista de la derecha clásica es que los veteranos del partido, tal que José María Aznar, Francisco Álvarez Cascos o Rodrigo Rato, sean parte de la solución del problema que aflige al PP. Ha tenido la delicadeza de no incluirse en el lote, lo que podría haber hecho con toda legitimidad; pero, ¿cómo se hace una cosa tan rara? Cuando un grupo organizado nombra a uno de sus miembros presidente de honor, como el PP hizo con Aznar, es como si le emasculara. Se le aceptan el mérito y la gloria, pero quitándole a cambio ninguna iniciativa fértil, nada más allá de la pura representación. ¿A título de qué, suponiendo que quisieran, podrían intervenir Aznar, Cascos, Rato o cualquier otro como bomberos en un incendio en el que su promotor, por si las llamas fueran pocas, no deja de echar gasolina? Rajoy no sólo quiere mi equipo También en invitación del personaje de Spielberg ha encendido su dedo índice y se dispone a obrar prodigios. Supongo que el edificio de Génova estará asegurado. C TAGUAS REVUELTAS S raro, la verdad, que nadie del Gobierno haya salido aún a la palestra insinuando que hay ofertas que no se pueden rechazar y que para vencer las tentaciones hay que caer en ellas (la cita es de Oscar Wilde, una casa de citas que jamás echa el cierre) Irresistible, y tentadora, y mollar, y suculenta ha sido la oferta que el lobby del ladrillo le ha hecho a David Taguas- ¡A Taguas, nada menos! -y que el beneficiario no ha dudado en aceptar a la carrera (lo suyo sería a la cartera, pero, por una consonante, no hay que enredarse en pleitos) ¿Que no saben ustedes quién demonios es Taguas? Pierdan cuidado, tiempo tendrán de conocerle. Taguas fue el sustituto del inefable Sebastián en la intimidad económica del señor presidente cuando el ahora titular de Industria (de Industria y lo que cuelga) intentó revolcar a Gallardón con mañas de alcahueta. Taguas es, otrosí, colega de Arenillas, el del vino a mil euros, y miembro, por lo tanto, de esa fraternidad de consiglieri que tenían a Solbes de los nervios. Él, con razón, siempre los vio con malos ojos; tanto que, por no verlos, en vez de hacerse el sueco a veces se hizo TOMÁS el tuerto. CUESTA De aquellas arenillas se ha fraguado el mortero. Y la morterada, al cabo, que es donde está el misterio. Es obvio que la Administración paga fatal y que sirviendo a España, nobilísima empresa, llegas a fin de mes y no te sale a cuenta. Otra cosa es servir a Zapatero. Zapatero es rumboso con los que le rodean, aunque, por miedo al qué dirán y por salvaguardar las apariencias, haga la pantomima y presuma de estrecho. De ahí sus aspavientos de doncella ofendida al encontrarse lo de Taguas reflejado en la Prensa. Disgusto, decepción, perplejidad, sorpresa... Farfolla con chorreras. Rajoy se equivocó de medio a medio al colocarle el sambenito de bobo solemne. Para bobo el de Coria y lo pintó Velázquez: bobo pero con suerte. Al señor Zapatero habría que llamarle mentiroso solemne y HAY MOTIVO E así el margen de error sería cero. De hecho, oído al parche, que es la prueba del nueve: cuanto mayor es la solemnidad de su discurso, mayor es la impostura, más rotundo el camelo. El día en que harto de tragar quina y de que se le encampanaran los pigmeos, Zaplana puso rumbo a los predios de Alierta y los sociatas, al unísono, le dieron lengüetazos del revés y del derecho. Incluso Alfonso Guerra- ¡qué guerra da el abuelo! -desempolvó la risa volteriana y el cuchillo mellado de la dialéctica. La espantá de Zaplana- -sentenció el hispalense- -es un ejemplo más de que la derechona emplea la política para descerrajar la caja fuerte. Así, sin inmutarse, mirando hacia el tendido con el desdén de Manolete. ¡Y luego dirán que es Maragall el que sufre de alzheimer Feliz aquel que, igual que Alfonso Guerra, olvida a voluntad y a voluntad recuerda. Claro que don Alfonso, a fuer de ser un clásico (el último, quizá, de las mesnadas de la izquierda) sabe a la perfección que el arte del insulto, de la descalificación moral, de anatemizar el oponente, es la única herencia del izquierdismo clásico que todavía tiene fuelle. O sea, que Zaplana se lo lleva, no le demos más vueltas. A David Taguas, en cambio, se lo llevan porque el mercado percibe su valía y sus innumerables méritos. Lo que resulta extraño, por volver al comienzo, es que nadie del PSOE haya salido a la palestra cascando que hay ofertas que no se pueden rechazar y tentaciones que incluso a San Jerónimo le cortarían el resuello. ¡Natural, no te amuela! Que sean socialistas no quiere decir que sean memos. ¿O no es memez, acaso, amplificar el eco y añadir leña al fuego? Pues sí, la verdad, eso es cabalmente. ¿Qué pretendía, entonces, la angelical doña Soraya- -el apellido nos lo ahorramos porque parece un tren expreso- -al explicar la marcha de Zaplana en similares términos: hay ofertas, etcétera? Vale que la valida de Rajoy- -doña Soraya, etcétera- -desempeña el papel de una joven promesa. O de eterna promesa, al paso que lleva. La juventud, hélas! es sólo nieve en el desierto.