Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 6- -5- -2008 El alcalde de Roma veta a varias estrellas de Hollywood para su festival de cine Gianni Alemanno 81 De Fernán- Gómez, a quien Borau sustituye en la Real Academia, dice que era una persona poliédrica. Con alguien así uno llega encogido Como productor, he sufrido mucho, porque me metía en cualquier fregado para rodar Richard Serra instala Promenade en el Grand Palais de París Forma parte del proyecto Monumenta que inauguró Anselm Kiefer el año pasado JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. La Reunión de los Museos Nacionales, dependiente del Ministerio de Cultura, ha ofrecido al escultor californiano Richard Serra una de las joyas museísticas más emblemáticas del patrimonio nacional, el Grand Palais, y ha rescatado temporalmente una de sus obras más famosas, Clara, Clara malquerida por los gatos, perros y transeúntes, que la habían convertido en un urinario público en su último lugar de exposición urbana. Monumenta fue creada para dar alguna utilidad práctica la gran nave del Grand Palais: un espacio expositivo único pero de dificilísima utilización práctica, muy poco apto para exponer pintura, imposible de refrigerar en verano y de calentar en invierno. Tras un largo proceso de reformas que se prolongó durante varios años, los estrategas de la Reunión de los Museos Nacionales decidieron convertir la gran nave del Grand Palais es un espacio único, en el que cada año, con el buen tiempo, se ofrecería como lugar de exposición a la obra de un artista, forzosamente contemporáneo. En 2007, Monumenta presentó una obra de Anselm Kiefer. El 2009 expondrá Christian Boltanski. Richard Serra ha sido este año el elegido, cuya Promenade se presenta esta semana al gran público: una escultura ¿gótica? monumental y enigmática, cuyo presupuesto ha sido discretamente velado a la prensa. El arte no tiene precio Richard Serra, experto emérito en el gran arte del márketing escultórico de nuestro tiempo, ha conseguido el rescate de una obra maldita su Clara, Clara cuyas costosas desventuras terminaron hace años en un depósito industrial. Al mismo tiempo que Promenade se expone en el Grand Palais, Clara, Clara vuelve a los jardines de las Tullerías, que fueron uno de sus primeros espacios de exposición. Originalmente, esa escultura, muy semejante a las grandes hojas de acero de 2 a 4 metros de altura, ondulantes, que Serra ha conseguido instalar al ban mejores papeles. Incluso rodándola varios años después utilizaba la fórmula convencional paras salvar las críticas, la censura o a los que hacían la valoración de las películas. La nuestra era todo lo contrario: comenzaba en broma para que la sorpresa de ver a López- Vázquez como Adela Castro Molina y Juan fuera rápida y el público saliera de su asombro enseguida. Luego, poco a poco, la trama iba adentrándose en el alma de aquella persona. ¿Y a la hora de dirigir en ambos medios? -Hay un punto de partida, y es que tanto en el cine como en la televisión, pero sobre todo en el cine, los diálogos siempre son complementarios. Lo que la imagen puede expresar no es necesario expresarlo con el diálogo; en cambio, como la imagen es incompleta casi siempre, el diálogo tiene que complementar la imagen. Lo que no se puede es repetir lo que se ve. -Como profesor de guión en la Escuela de Cine durante treinta y cinco años, ¿qué camino lleva el lenguaje audiovisual? -La diferencia fundamental es que en el cine puedes utilizar unos planos muy generales y en la televisión hay que evitarlos o utilizar poca gente. La televisión tiende a acercarse con la cámara a lo que está ocurriendo, y el cine guarda las distancias. -He sufrido mucho, no cabe duda. He producido mis películas con mi dinero o, mejor dicho, con el de los bancos. Si estaba empecinado en hacer un filme, porque estaba enamorado de la historia y nadie quería producirlo, me metía en cualquier fregado para rodarlo. Furtivos y Mi querida señorita fueron las que más dinero dieron. Con Río abajo me tuve que apretar el cinturón a conciencia y me costó años devolver el dinero a los bancos. ¿Ha sido el gran sufridor de los productores independientes? Richard Serra, con algunas de sus esculturas, en el Grand Palais precio más alto en numerosos lugares financiados con dinero público, fue un encargo millonario del Pompidou. Sin embargo, nunca pudo exponerse en ese lugar. Durante unos meses, se presentó sin éxito en las Tullerías, de donde fue trasladada, entre 1983 y 1990, al parque de la Avenida de Choisy. Clara, Clara se convirtió muy pronto en lugar de peregrinación de gatos y perros vagabundos, transeúntes, que utilizaban la famosa escultura para ocultarse ligeramente mientras defecaban u orinaban. Ante el poco éxito artístico, fue piadosamente almacenada en un depósito de Estado, donde AP ha reposado los últimos quince años. Hasta que Serra ha exigido su rescate temporal para volver a exponerla durante unas semanas en las Tullerías, donde podrán descubrirla los turistas los próximos meses. Más información en: http: www. grandpalais. fr