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36 INTERNACIONAL Elecciones presidenciales en EE. UU. s Las primarias MARTES 6 s 5 s 2008 ABC Florentino Portero La campaña de EE. UU. se intoxica con la escalada de precios de la gasolina McCain y Hillary ofrecen vacaciones para los impuestos federales sobre el combustible, mientras que Obama califica la propuesta como el colmo del populismo PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. En Estados Unidos, entre los muchos cambios asociados con la primavera figura el comienzo de lo que lo que aquí se conoce como la driving season o la temporada de conducir. Con el consiguiente aumento estival en el consumo de la gasolina de un país realmente enamorado- -y más dependiente que otras economías avanzadas- -del motor de combustión interna. Pero este año, con el dólar depreciado, el precio del petróleo disparado, un suministro vulnerable a cualquier disrupción y predicciones de plusmarcas de precios en las gasolineras prohibitivas para los consumidores estadounidenses, la driving season se presenta como un purgatorio imposible de ser obviado por la campaña presidencial en curso. Ante esta espinosa situación que realmente afecta a todos los votantes de Estados Unidos, el republicano John McCain y la demócrata Hillary Clinton han tomado la iniciativa compartida de proponer unas vacaciones de verano, o suspensión temporal, para los impuestos federales sobre la gasolina. Una fiscalidad mínima en comparación con los estándares europeos (de unos 0,11 euros por cada 4,5 litros de gasolina) pero que Washington viene utilizando para el necesario mantenimiento de la red nacional de puentes y carreteras. Aunque el camino hacia la Casa Blanca es más empinado para los candidatos que no prometen bajar impuestos, Barack Obama ha rechazado sumarse a esa propuesta. Sin reparos de calificar la suspensión de la carga impositiva sobre el combustible como el colmo del populismo irresponsable, un truco electoralista que va a ahorrar muy poco dinero a los consumidores y no va a servir para reducir la adicción al petróleo de la economía de Estados Unidos. Punto de vista compartido por una serie larga de economistas, estudiosos del sector energético y activistas medioambientales. Por supuesto, la oposición de Obama a las vacaciones del impuesto sobre la gasolina ha sido utilizada por la campaña de Hillary Clinton para reforzar sus reproches de elitismo contra el candidato afroamericano. Durante estos días de intensa campaña ante las primarias de Indiana y Carolina del Norte convocadas para este martes, la ex primera dama ha reiterado que Obama no tiene ni idea de los crecientes esfuerzos y sacrificios a los que se enfrentan las familias de Estados Unidos para hacer frente a sus hipotecas, sus gastos sanitarios, la cesta de la compra y, además, el precio disparado de la gasolina. En su discurso, más populista que antes, Hillary Clinton también ha arremetido contra los intermediarios del petróleo, los países productores de la OPEC y la industria energética que está acumulando beneficios históricos. Solicitando desde una investigación federal sobre posibles manipulaciones especulativas de mercados hasta presiones contra países exportadores en el marco de la Organización Mundial del Comercio pasando por mayores impuestos sobre las compañías petroleras. Y sin dejar de calificar como opiniones elitistas las críticas contra su oferta para abaratar el precio de la gasolina. Curiosamente, la Casa Blanca se ha alineado contra McCain y Hillary indicando que las ideas de vacaciones fiscales y nuevos impuestos no equivalen a una solución de los problemas a largo plazo que supone la dependencia petrolera de Estados Unidos. Para Obama, el montaje ofrecido por sus rivales como gran solución solamente ahorrará al consumidor medio de EE. UU. el equivalente a medio tanque de gasolina durante tres meses. A cambio, las arcas públicas dejarán de ingresar unos 9.000 millones de dólares con una pérdida asociada de 300.000 puestos en el sector de construcción. Con todo, el enfrentamiento entre Obama y Hillary ante la fiscalidad de la gasolina es una excepción dentro de programas electorales sustancialmente similares desde la óptica del Partido Demócrata, sobre todo en cuestiones económicas. Mientras que para el republicano John McCain, que no comparte del todo la ortodoxia de la Casa Blanca en materia energética, es una buena idea dar un poco de alivio en particular a los americanos de bajos ingresos y por ello la civilización occidental no va a peligrar INEVITABLE a interminable campaña electoral norteamericana recuerda a una montaña rusa en la que se suceden subidas y bajadas siempre a ritmo vertiginoso. Hace unos meses la política exterior parecía el eje central. Luego se nos explicó que, ante el inicio de la crisis, sería la economía la que atraería la mayor atención. La realidad es que siempre son varios los temas en liza y que una gran potencia como Estados Unidos está abocada a debatir su papel en el mundo. Hasta septiembre la campaña se localiza entre los demócratas. La política hacia Irán es hoy el tema que más preocupa en el mundo árabe, Israel, Europa y, desde luego, Estados Unidos. Clinton ha cuidado en todo momento su imagen de experta y persona responsable en política exterior. Aprendió de su marido que había que mantener un discurso de clara defensa de los intereses nacionales, aunque luego no se hiciera nada. En esta línea ha hecho unas declaraciones previsibles. Ha advertido a Irán de que si ataca a Israel con armas nucleares y ella es la presidenta arrasará el país. Es un claro ejemplo de disuasión: dejar muy clara la respuesta para evitar la acción. Obama ha reaccionado con contundencia acusando a la senadora de comportarse como Bush, utilizando un lenguaje inapropiado por excesivo. ¿Funcionaría mejor la disuasión con otro lenguaje más suave? Desde luego que no. Los dirigentes iraníes no son almas cándidas que se vayan a alterar con esas expresiones. Lo que Obama está planteando es abandonar la política de disuasión para entrar en una estrategia de pacificación, reconociendo a Irán como actor legítimo ¿Abandonaría Irán sus ambiciones nucleares en esas circunstancias? Definitivamente no. El Partido Demócrata es un puzzle de grupos variopintos. Muchos tienen en común su rechazo a la idea de que su país sea una gran potencia. Quieren sentirse queridos y eso no es fácil cuando se es la potencia hegemónica. La política de Obama es suicida, pero le puede proporcionar muchos votos en las primarias demócratas. Sin embargo, tanta sinceridad puede resultarle fatal frente a McCain. EL DEBATE L Opiniones elitistas Obama recibe la carantoña de un bebé, ayer, durante su campaña en Carolina del Norte REUTERS Obama y Hillary se dejan ver en la cadena Fox News P. RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. La rivalidad electoral entre Barack Obama y Hillary Clinton ha conseguido terminar con el visceral antagonismo entre el Partido Demócrata de Estados Unidos y la cadena de noticias Fox News, de Rupert Murdoch. En los últimos meses, los dos rivales han multiplicado sus apariciones en el canal conservador terminando con varios años de entrevistas denegadas o racionadas al mínimo. Esta llamativa luna de miel mediática ha sido atribuida a los esfuerzos de los dos candidatos por la nominación del Partido Demócrata por conquistar votantes indecisos, sobre todo blancos de clase media baja. Terry McAuliffe, presidente de la campaña de la senadora por Nueva York, declaró que Fox ha dado a Hillary mejor cobertura que el resto de los canales A juicio de John Moody, vicepresidente de Fox News, los dos candidatos son personas muy inteligentes que se encuentran enzarzados en una batalla muy reñida y aparecer en nuestra cadena es una manera de quedar expuestos a mayores audiencias