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ABC MARTES 6- -5- -2008 La campaña electoral en EE. UU. se intoxica con la subida de precios de la gasolina Barack Obama 35 Mercenarios del desastre EE. UU. recurrió a una empresa privada para garantizar el orden en Nueva Orleans tras el huracán Katrina. Un nuevo libro se adentra en las tripas de Blackwater, la compañía que hizo negocio en la tragedia POR BORJA BERGARECHE FOTO ERNESTO AGUDO MADRID. Cuando el huracán Katrina empezó a gestarse en el Océano Atlántico a finales de agosto de 2005, ni siquiera el país más poderoso del planeta estaba preparado para hacer frente a sus catastróficas consecuencias. Como hoy en la ocupación de Irak, el Gobierno de George W. Bush recurrió entonces a los servicios de una empresa de seguridad privada, Blackwater, para realizar aquellas funciones básicas- -la guerra en Irak, el orden público en Nueva Orleans- -que los ciudadanos han delegado en el Estado. El periodista que destapó la anomalía, Jeremy Scahill, visitó ayer Madrid para presentar su libro Blackwater. El auge del ejército mercenario más poderoso del mundo (Paidós, 2008) fruto de la investigación que arrancó con su encuentro casual con los paramilitares de Blackwater en la calle Bourbon de una Nueva Orleans anegada por las aguas. En aquel tiempo no estaba investigando a Blackwater, bajé a cubrir la tragedia nada más producirse explica Scahill. Estaba en pleno barrio francés, hablando con dos oficiales de la Policía de Nueva York que habían sido enviados allí cuando, de repente, pasó un cochazo todoterreno a toda velocidad y se bajaron de él tres tíos enormes, equipados con fusiles de asalto y pistolas atadas a sus piernas. ¿Por dónde están los demás tíos de Blackwater? preguntaron Con sede en de Carolina del Norte, esta compañía es la avanzadilla armada de los 180.000 contratistas privados de más de 100 nacionalidades que, a sueldo de más de 600 empresas, realizan en Irak todo aquello a lo que ha renunciado el Ejército de EE. UU. desde lavar calcetines a ofrecer escolta al personal diplomático explica Scahill. REUTERS El periodista neyorquino Jeremy Scahill, ayer en Madrid co explica Scahill. El hombre detrás de estos hombres armados hasta los dientes en una Nueva Orleans inundada, y de las más difundidas instantáneas de sus gorilas en Irak- -botas Timberland, gafas de sol, pantalones caqui- es Erik Prince. Viene de una poderosa dinastía de la derecha religiosa radical afirma Scahill. Pero es también un empresario brillante, que ha comprendido mejor que nadie los cambios en la maquinaria de guerra de EE. UU. aclara. Tenemos 16 agencias de inteligencia, y el 70 por ciento de sus presupuestos está ya en manos del sector privado denuncia el periodista. ¿Y dónde está el negocio? En Nueva Orleans, sus hombres se quejaban de que les pagaban 350 dólares al día; luego averigüé que la empresa facturaba 950 dólares por hombre y día al Gobierno federal El caos contable que reina en Irak hace muy difícil calcular sus beneficios en el país árabe. Scahill apunta al futuro del sector: ofrecer servicios de inteligencia privados. Blackwater ya lo hace desde hace dos años con Total Intelligence Solutions es realmente visionario La catástrofe no ablanda a la Junta militar, que mantiene el referéndum P. M. D. PEKÍN. Aislada en su búnker secreto de la ciudad de Naypyidaw, la nueva capital de Birmania construida por ingenieros norcoreanos en plena jungla a 400 kilómetros de Rangún, la Junta militar que dirige con puño de hierro este paupérrimo país asiático ha quedado a salvo del ciclón que ha devastado al país. Aunque el Gobierno del general Than Shwe, quien mantiene a Birmania cerrada al mundo para perpetuarse en el poder, ha pedido ayuda internacional, la tragedia no parece haber removido ni un ápice los planes de su autoritario régimen político. De hecho, el ministro de Bienestar, el general Maung Maung Swe, expresó a un grupo de diplomáticos la intención de seguir adelante con el referéndum sobre la reforma de la Constitución previsto para este sábado. Una consulta popular que, por sus escasas garantías democráticas, ya ha sido criticada por la oposición. Su líder, la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, ha pasado 11 de los últimos 18 años bajo arresto domiciliario tras ganar las elecciones de 1991, anuladas por los militares. Sometida a embargos y sanciones por parte de la ONU, la Junta militar del general Than Shwe, quien se hizo con el control del país tras las protestas democráticas que derribaron al dictador Ne Win en 1988, aplastó en septiembre del año pasado la Revuelta Azafrán liderada por los monjes budistas. Tras aquella brutal represión, que costó la vida a decenas de personas, apenas ha habido avances en el diálogo con la oposición. Y la vida de los birmanos sigue sumida en la miseria y, ahora, en la tragedia. La empresa pagaba 350 dólares al día a sus hombres, pero facturaba 950 al Gobierno de EE. UU. De vuelta en Nueva Orleans, el reportero de la veterana revista progresista The Nation no salía de su asombro: ¿Blackwater? Esos son los tipos que están en Irak y en Afganistán, ¿no? preguntó a los dos policías. Sí, están por todas partes le contestó uno de ellos. Al parecer, en cuanto el huracán azotó Luisiana, Blackwater envió a 180 hombres a Nueva Orleans con un helicóptero Puma. Se presentaron ahí, sin contrato alguno. Llegaron antes que la mayoría de las agencias del Gobierno, y comenzaron a ofrecer sus servicios de alquiler a las familias ricas y a las empresas. Una semana después, fueron contratados por el departamento del Interior del Gobierno federal para asegurar el orden públi- Helicóptero Puma