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10 OPINIÓN MARTES 6 s 5 s 2008 ABC AD LIBITUM DESPILFARRO EN EL SENADO A escandalosa prodigalidad de que hace gala la Administración del Estado, pareja a los despilfarros autonómicos y municipales, no suele escandalizar a sus víctimas, los ciudadanos que aplicamos una buena parte de nuestras respectivas rentas a satisfacer impuestos, tasas, tributos y todo tipo de exacciones. Ahí reside el síntoma más significativo y alarmante de la pasividad democrática de quienes, tras muchos años de ser súbditos no nos acostumbramos a ser ciudadanos y, como tales, exigir cuentas y responsabilidad a nuestros representantes. Ser español sale caro y, lo que es M. MARTÍN peor, la relación FERRAND calidad precio de nuestras instituciones y servicios, valga la expresión, parece inadmisible. Trae mejor cuenta ser británico e, incluso, sueco. Lástima que en eso no quepa la elección y que nos amarran, además, los sentimientos y la memoria. Un ejemplo flagrante y demostrativo de que, solo en aras de la insensibilidad crítica en la que nos hemos instalado- -el pasotismo- se puede entender el exceso de gasto público sin ruidosas protestas populares: el Senado, una institución de la que nadie sabe muy bien para lo que sirve y que ya ha ampliado varias veces sus dependencias desde que lo resucitó la Constitución del 78, insiste en su condición latifundista. Sin discrepancias entre los senadores de las distintas procedencias partidistas, la Cámara Alta ha decidido ser más ancha y, para conseguirlo, le han comprado a sus vecinas, las Madres Reparadoras, el convento en el que venían dándole gloria a Dios y atendiendo a los necesitados desde 1897. El edificio, en la calle Torija, es de Ventura Rodríguez y en él actuó, desde 1735, el Tribunal de la Inquisición. Lo ocuparon después distintos ministerios y desde hace más de un siglo les ha servido a las monjitas para sus rezos y sus caridades. Su nuevo titular en el uso, el Senado, tendrá difícil explicar su utilidad porque, ante la imposibilidad de entender la de la institución, ¿cómo puede comprenderse la de una de sus oficinas? La Constitución de 1931 tuvo el buen sentido de evitar la Cámara Alta. Se liberó de un Senado que, nacido como Estamento de Próceres, nunca había demostrado su utilidad. De hecho, son más en el mundo las democracias mono que bicamerales y, dado nuestro sistema representativo, salvo que se modifique en profundidad, aquí y ahora no tiene más sentido que dar albergue y soldada a un lote de notables, asistidos por legiones de funcionarios y empleados, que esperan turno en su ambición de cargos y funciones. La que algunos llaman, sin que lo sea, cámara territorial no tiene contenido; pero sus electos ocupantes han decidido que el continente sea mayor. Cada día son más grandes y gastosas las sedes de las instituciones del Estado, de las Autonomías y de los Ayuntamientos. ¿Será eso el progresismo? L -En la investidura del presidente ahora desaparecido, este tipo gritó todo el mundo al suelo Fue la actuación de un gran payaso ahora olvidado, a quien el mundo del circo nunca le supo reconocer su valía como clown. ¡ADIÓS PP! EOPOLDO Calvo- Sotelo ha sido el único presidente de la democracia leído y el primer presidente de la democracia en caer, lo que demuestra que nuestra democracia empieza a tener pocos libros y muchos años. -La República no tiene derechas, porque es muy joven aún y no han tenido tiempo de surgir en su seno- -explicaba Angelito Galarza, uno de los fox terrier de pelo duro de aquel Régimen de pitiminí. Calvo- Sotelo, a quien el hermano humorista de Juan Guerra llamó marmolillo peatonal no fue de derechas porque en su época la democracia era tan joven que las derechas no habían tenido tiempo de surgir, y se hizo panegirista del centro, que es lo que, como decía Zweig de Cicerón, se hacen todos los humanistas. Mantuvo con ocho amigos una tertulia elocuentísima, la Cena de los Nueve, en la que el único de ciencias era él, cuya pedantería -abuso de la imagen científica- -impacientaba a todos menos a Torcuato Luca de Tena, que siempre le pedía más detalles sobre el fundamento físico o biológico de la metáfora. Su muerte repentina indica que esta democracia se nos ha heIGNACIO RUIZ QUINTANO cho tan mayor que ya puede empezar a tener derechas. Porque las derechas, en España, no están en el PP Al menos, eso han dicho siempre los jefes del PP incluido Az, nar, que llegó a La Moncloa con el pelo arreglado y tirando del ramal del fantasmón de Azaña como para hacer ver que él no era tan de derechas como pudiera decirse. Entonces la democracia todavía era joven, y podía permitirse el lujo de no tener derechas. Hoy, no. Me entero, por Gistau, de la ocurrencia en Pamplona de El Oso, un español totémico, nada más ganar el Madrid otra Liga: -Si el presidente de Las Ventas hubiera sacado esta tarde el pañuelo de soltar al toro en plena sentada antitaurina, con los antitaurinos, y el Vicent a la cabeza, cantando como en Quo vadis? el día sería otra Covadonga. VISTO Y NO VISTO L El Oso aguarda una señal para reconquistar la España de Zapatero y esa señal sería la pica española que Raúl, bajo una lluvia de confeti madridista (los votos de las sacas calderonas, quizás) puso de madrugada en los leones de la Cibeles, que, como el caballo de Santiago, son blancos. -Hay que seguir afirmando que Santiago bajó a la batalla de Clavijo sobre un caballo blanco- -insistía Maeztu- Y no hay que transigir ni con que fuera tordo el caballo. Transigir o no transigir: ésa es la cuestión. Transigir es de centro. Gallardón, que transige- -aunque por mucho dinero- -con que Raúl, sin ser cómico de La Fura, se suba a la Cibeles, es de centro. El presidente de esa pasarela del petardeo político que es ahora la plaza de Las Ventas, que transige con la protesta mugrosa de cuatro animalistas ahítos de bonito en escabeche, es de centro. Y Aznar, que transige con dejarse crecer la misma melena de sans- culotte que gasta Sebastián Castella, es de centro, aunque la izquierda se empeñe en presentarlo como a un típico ejemplar de la derecha del franquismo, ismo por cierto, que, según las últimas indagaciones, podría ser responsable, aparte de la fabricación de unas bombas atómicas en las cercanías de Ocaña, del triunfo, mediante la compra de votos a las democracias europeas, del Lalalá de Massiel en el Festival de Eurovisión. -La Eta es el último reducto del franquismo -dijo el sindicalista Méndez el primero de Mayo en plena crisis económica. -La Eta no quiere el sindicalismo de clase -aclaró en ese mismo escenario el sindicalista Fidalgo. Desde luego, no parece ésta la discusión entre Primo de Rivera y Sánchez Mazas sobre si los toros de lidia vinieron o no a España pasando los Alpes. Ésta es la discusión de dos elefantes marinos de la izquierda a la que se le acaban los cuentos del franquismo y necesita de una derecha contra la que pelear. A mí, para derecha así, sólo se me ocurre El Oso, sólo que El Oso siempre preferirá leer las cosas de Prescott sobre Cortés y Pizarro a ponerle la mano encima- -intelectualmente- -a un Méndez o un Fidalgo.