Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
86 DEPORTES Primera división s El Real Madrid, campeón de Liga LUNES 5 s 5 s 2008 ABC Los madridistas hacen una piña tras el gol de Higuaín que valía el título de Liga AP Cava, ducha y corte de mangas En el Reyno de Navarra se desató la alegría en el vestuario. El presidente, Ramón Calderón, acabó como una sopa y los jugadores regaron a la prensa con cava. A Bernd Schuster se le fue la mano en el gol de Robben, el del empate ABC PAMPLONA. Cuando Medina Cantalejo pitó el final del partido el césped del Reyno de Navarra fue invadido por una marea blanca, con los brazos al viento. El Real Madrid era campeón de Liga y los jugadores no se cortaron un pelo a la hora de celebrar el título. En el club habían pedido naturalidad y tranquilidad en las celebraciones, pero el modo en que se produjo no pudo frenar las pulsaciones de los actores. Gonzalo Higuaín fue el hombre del partido. Su gol, en un minuto crítico lo elevó a los altares. Fabio Cannavaro así lo entendió y no dudo un instante en pasearlo a hombros como José Tomas o El Cid. La fiesta había comenzado. Casillas no paraba de dar saltos; Raúl exhibió las mejores de sus sonrisas... Se había sufrido en Pamplona y era la mejor manera de soltar adrenalina. Los blancos lo pasaron mal entre el pésimo arbitraje de Medina Cantalejo y la presión que metía la afición desde la grada- -Casillas tuvo que pedir la colaboración del colegiado para parar algún que otro lanzamiento de objetos desde la zona que ocupan los seguidores más radicales- Incluso Schuster perdió los buenos modales cuando Robben marcó el gol del empate en el saque de una falta y cuando el Madrid tenía dos jugadores menos en el campo que el rival. Al alemán le cazaron un gesto que se parecía mucho a un corte de mangas. Así fue. Y dirigido a los seguidores apostados detrás del banquillo que ocupó el Madrid. La fiesta fue corta, pero intensa. Pocos minutos más tarde, los campeones se metieron en el vestuario. Llovía sobre el césped, pero los jugadores volvieron a salir al campo, con las gradas ya vacías, para celebrarlo con los 250 seguidores blancos que se habían desplazado hasta Pamplona. Los utileros tenían una fe ciega y habían metido en el equipaje las camisetas conmemorativas del 31 campeonato. Los jugadores lucieron las galas particulares. Sergio Ramos con la bandera de Andalucía; Gago, con la argentina; Diarrá, con un paraguas azul llamativo para hacer la gracia. Mientras, dentro, Ramón Calderón y Pedja Mijatovic se fundían en un emotivo abrazo. En el vestuario continuó la parafernalia. Se olvidaron los formalismos y se montó el lío. Ramón Calderón acabó en la ducha porque si no se ducha al presidente no hay título. No hubo piedad y el mandatario salió del templo luciendo una camiseta conmemorativa. Dentro había sangre de guerreros. Y llamativa. Higuaín, con una herida en el rostro, y Heinze, con una brecha en un dedo, tiñeron la sala, pero no importaba. Entró en el escena el cava. Y los primeros en probar su temperatura fueron los periodistas. Cannavaro, Torres y Casillas salieron a la zona mixta y regaron a todo ser viviente. En el vestuario, dos cánticos inundaron la estancia. El clásico ¡campeones, campeones! y ¡a Cibeles, a Cibeles! Mijatovic también acabó con la chaqueta empapada y con el traje para llevarlo al tinte. La primera parte de la fiesta pintaba bastante bien. Ducha al presidente Celebración con 250 seguidores El autobús del Real Madrid parecía Brasil y la canarinha ABC PAMPLONA. Después del primer subidón llegó la ducha. La buena, la clásica, para enfundarse el traje oficial y dirigirse al aeropuerto de la ciudad. Fue llamativo el acceso de los jugadores al autobús. Ya peinados y oliendo a colonia cara, pero con muchas ganas de fiesta. Cuando el número de jugadores era considerable se montó otro numerito, jaleado por los seguidores que arropaban al vehículo. Cantaban ¡Raúl, selección, Raúl, selección! mientras adentro los campeones no paraban de aporrear todo lo que encontraban a su alcance. No se repetía esta escena desde hace algún tiempo porque el Madrid había ganado los últimos títulos en su campo. La imagen era espectacular y más que el Madrid parecía la selección de Brasil. Raúl y Cannavaro tomaron las riendas de la fiesta, pero enseguida los más bullangueros se dejaron notar. Baptista, Robinho y Drenthe tomaron el relevo camino del aeropuerto.