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ABC LUNES 5- -5- -2008 81 Ser buen padre, un valor de selección en los insectos Existen especies en las que el macho participa también, más o menos activamente, en la prestación de cuidados. Este hecho es realmente raro entre insectos y aparece también con poca frecuencia entre los vertebrados superiores. Se dan casos excepcionales de cambio de roles en los que los cuidados del padre son los fundamentales mientras la madre no los prodiga o lo hace en forma mínima, explica Isabel Izquierdo. En varios géneros de Belostómidos, insectos acuáticos de hábitos depredadores, la hembra deposita y cementa los huevos sobre el dorso del macho, donde permanecerán hasta el nacimiento de los jóvenes. Es él quien los cuida, los lava con movimientos bruscos del cuerpo y los ventila subiendo a intervalos a la superficie. Las hembras, entretanto, exhiben un comportamiento típicamente masculino compitiendo para asegurarse nuevas cópulas. Y se da el caso de una clara preferencia por aquellos machos que hayan demostrado ser buenos padres, con lo que el comportamiento de éstos cobra además un fuerte valor de selección. queda relegada a la puesta, ya que en este caso son los machos quienes cuidan de sus vástagos. Así, por ejemplo, en situaciones de peligro se meten las crías en su boca para resguardarlas o, como en el caso de los peces fraile, cuidan la puesta de la hembra defendiéndola de los intrusos. Pese a lo que pueda imaginarse no son tan raras las especies de insectos que han desarrollado el hábito de prestar algún grado de atención a la progenie. Según explica Isabel Izquierdo, investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales, no son precisamente los insectos sociales- -aquellos que viven de forma cooperativa en colonias y muestran una división del trabajo entre las distintas castas, como termitas, hormigas, abejas, algunas avispas... -los que mejor ilustran la idea de amor y desvelos maternos, dado que son otros miembros de la colonia, y nunca la madre, los que asumen las variadas tareas que asociamos al concepto de maternidad. La inmensa mayoría de las 20.000 especies conocidas de ápidos no son sociales, sino solitarias. Esto significa que una hembra, tras emerger de su pupa y ser fecundada por un macho, construye y aprovisiona por ella misma los nidos, y pone un huevo en cada celda de los mismos. Existen multitud de variantes sobre este modelo básico, algunas de ellas de una asombrosa complejidad. Los nidos presentan en ocasiones paredes gruesas con superposición de diferentes materiales para asegurar su conservación y, en el interior, las celdas suelen estar meticulosamente barnizadas con ceras u otras sustancias- -secreciones salivares u abdominales- -o forradas por finas películas sedosas que suavizan las paredes e impermeabilizan la cámara. En cuanto al cuidado de la puesta, por ejemplo, en la conocida y poco popular tijereta es la hembra quien cuida de los huevos, unos 20 o 30, y los ensaliva con frecuencia y los cambia de posición para evitar el crecimiento de hongos. Según Izquierdo, incluso en el grupo de los mántidos, cuyas hembras son famosas por su tendencia al canibalismo en relación al macho tras la cópula, encontramos ejemplos espléndidos de amor maternal, como vigilar a las ninfas para mantenerlas agrupadas sobre una hoja de manera que pueda seguir funcionando su sistema de camuflaje. Ecobreves Libro LOS HUMANOS, LAS ORQUÍDEAS Y LOS PULPOS Desvelos maternos en insectos Cambio climático La subida de las temperaturas cambia la distribución de las aves paseriformes en el medio alpino Un estudio de la Unidad de Investigación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido revela que el aumento de las temperaturas en el medio alpino afecta a la distribución de algunas especies de aves paseriformes. Así, el colirrojo tizón, una especie rupícola típica de los niveles inferiores del piso alpino, ha colonizado varios cientos de metros de altitud por encima de su límite histórico. Los censos se desarrollaron el pasado año en un área cercana a la Brecha de Rolando, situada entre 2.650 y 3.000 Un gorrión alpino ABC metros de altitud, y de 200 hectáreas de extensión. El método utilizado es el mapeo de los territorios de paseriformes reproductores, lo que permite conocer con precisión la densidad (aves por cada 10 hectáreas) de especies propiamente alpinas (gorrión alpino, acentor alpino y treparriscos) y de medios abiertos de menor altitud capaces de ascender al piso alpino (colirrojo tizón, collalba gris y bisbita alpino) Se dan casos de cambio de roles en los que los cuidados del padre son los fundamentales del macho sobre sus crías. Éste es el caso del estornino negro que, dependiendo de las estrategias de aparejamiento, ya que el macho de esta especie normalmente se empareja con varias hembras, éstas se comportarán de una manera o de otra. Así, las hembras que comparten macho tienen una mayor tendencia a ser más agresivas, llegando a sabotear los nidos de sus competidoras con el fin de quedarse como hembras primarias. En otros casos son solidarias y cuando comparten el mismo nido establecen estrategias de colaboración para alimentar a sus pollitos. Sin embargo, las hembras de otras especies, como el gorrión común, llegan a cometer infanticidio devorando a los pollos de las rivales para hacerse con su nido. Entre los peces, la madre Ejemplar del sapo cornudo descubierto PAULA H. VALDUJO El apasionado llamamiento de Jacques Cousteau a actuar para proteger nuestro planeta y nuestros mares mantiene toda su vigencia. Escrito durante los diez últimos años de su vida- -este gran explorador de los océanos murió en 1997- con la colaboración de Susan Schiefelbein- -guionista de algunos de sus documentales- este libro póstumo se convierte en un testamento vital y ecológico de un mito que ha marcado a varias generaciones y ha sido ejemplo a seguir para muchos naturalistas. En este libro Cousteau plasma su filosofía sobre cómo proteger el mundo para las futuras generaciones. Indagando y reflexionando sobre los grandes retos de la ecología para el siglo XXI, aborda los riesgos del deterioro del medio natural para la salud humana, la pesca excesiva y el saqueo de las riquezas del mar, la degradación de las barreras coralinas y la destrucción de complejos ecosistemas, los riesgos de la proliferación nuclear y la responsabilidad ambiental que deben asumir los científicos, los políticos y el resto de ciudadanos. Una delicia plagada de anécdotas de sus fascinantes y a menudo peligrosas expediciones. Sabotear los nidos Naturaleza Nuevas especies en el Cerrado de Brasil Los investigadores han descubierto por lo menos 14 especies que se sospecha son nuevas para la Ciencia en el Cerrado de Brasil, una de las 34 áreas de más alta biodiversidad del mundo, identificada como objetivo de conservación prioritaria debido a su riqueza en especies y por estar críticamente amenazada. Los pastizales arbolados del Cerrado cubrían un área igual a la mitad de Europa, pero ahora están desapareciendo a más del doble de la tasa de la vecina Amazonía. Esta Más información sobre estas especies: http: www. mncn. csic. es rápida pérdida de la vegetación nativa y de especies únicas es el resultado de la transformación del Cerrado en tierras agrícolas para suplir la demanda creciente de soja y caña de azúcar. Las posibles nuevas especies incluyen ocho de peces, tres de reptiles, un anfibio, un mamífero y un ave, las cuales fueron halladas dentro y en los alrededores de la Estación Ecológica de Serra Geral do Tocantins, la segunda área protegida de mayor tamaño en el Cerrado (716,000 hectáreas) Entre las nuevas especies encontradas se encuentran un pájaro carpintero enano, un lagarto sin patas y un sapo cornudo. Calentamiento Se acelera el cambio climático en el Ártico Un nuevo estudio de WWF Adena demuestra que el impacto del cambio climático sobre el Ártico está resultando más rápido y fuerte de lo que se pensaba hasta ahora. Los científicos encontraron que la fusión de la banquisa ártica y el escudo helado de Groenlandia se ha acelerado tan drásticamente que les ha hecho preguntarse si estos dos sistemas no se estarán acercando al punto de inflexión. Es decir, el punto en el cual los sistemas naturales pueden sufrir cambios irreversibles.