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80 CIENCIA FUTUROsMEDIO AMBIENTE y www. abc. es cienciayfuturo LUNES 5- -5- -2008 ABC Pese a lo que puediera imaginarse, no son tan raras las especies animales- -no sólo de mamíferos- -que prestan un alto grado de atención a su progenie para asegurar su supervivencia POR ARACELI ACOSTA Madres en el mundo natural MADRID. Madre no hay más que una, ya se trate del género humano o del resto del mundo animal. La historia, y hasta la mitología, nos han dejado multitud de ejemplos de la ternura de las hembras, como los cuidados de la loba que amamantó a Rómulo y Remo. Más recientemente, una gorila en cautividad defendió con uñas y dientes del resto de sus compañeros a un niño de tres años que había caído en el foso de los gorilas del zoológico de Brookfield, en Chicago. Ella se acercó a él y lo tomó en brazos con actitud maternal, y luego lo entregó a los guardas del zoo. El instinto maternal no es coto cerrado de las mujeres, sino que todas las hembras del reino animal lo demuestran de una forma o de otra, dependiendo fundamentalmente de la relación o estrategia que establezcan con los machos, como las aves, o del papel que la naturaleza haya asignado a cada sexo. Con motivo de la celebración, ayer, del Día de la madrevienen a estas páginas algunas pinceladas sobre estos comportamientos y cuidados. Las hembras de chimpancé, orangután y lobo se hallan entre las mejores madres dentro de los mamíferos. Los chimpancés viven en grupos con una organización bastante laxa, aunque la relación social de base descansa en la afectividad madre- hijo. Tras una gestación que dura por término medio 236 días, la cría depende de la madre durante sus dos primeros años de vida. Las crías de orangután son más dependientes de la madre. Nacen después de nueve meses de gestación y durante su primer año de vida se sujetan al pelo de la madre, donde serán transportadas hasta que empiezan a caminar y a comer por sí solas, aunque el destete completo es a los tres años y medio. A partir de esta edad son más independientes, pero aún Una hembra de orangután acuna a su cría, de un mes de edad REUTERS Afectividad en los mamíferos Un ejemplar de ápido solitario que ha finalizado su pupación y está a punto de salir del nido J. L. NIEVES ALDREY recurren a su madre en busca de protección hasta los siete u ocho años de edad. La loba también es muy buena madre, ya que cuida mucho del cubil, que mantiene bien resguardado para que sus crías nazcan allí con protección. Además, se preocupa de trasladar a sus lobeznos a lugares más seguros cuando advierte que hay peligro y, en una labor que también es compartida con el macho, les proporciona el alimento que precisan. Aunque el comportamiento de los mamíferos es el más conocido, lo cierto es que aves, peces e insectos prestan atención a la progenie para asegurar su supervivencia. Así, en cuanto a las aves, las hembras también tienen su corazoncito y, además, demuestran en su comportamiento que son celosas, aunque siempre para reclamar la atención