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46 MADRID LUNES 5 s 5 s 2008 ABC HISTORIAS MADRILEÑAS Antonio Sáenz de Miera Presidente de Amigos del Guadarrama TIERRA alimos de la tierra y volvemos a ella. En ella están los recursos necesarios para nuestra supervivencia en el planeta. Pero, paulatinamente, nos hemos ido alejando de la naturaleza buscando nuevas formas de vida, más confortables, más cálidas. Ahora, nuestros hijos observan con fascinación la naturaleza salvaje en los documentales. Lo que ven es una realidad lejana que les da tanto miedo como les atrae. Recientemente ví la película documental Tierra en pantalla grande (que yo sepa, ya la retiraron de los cines) y me dieron ganas de aplaudir como un niño a nuestro viejo planeta. Es un recorrido de norte a sur a lo largo de todos los meses del año por los paisajes y situaciones que se dan en la vida salvaje que aún pervive sin que la mayoría de los seres humanos lo sepamos. No podemos sino expresar nuestra admiración y nuestra sorpresa, quizás, por la belleza que contemplamos. Es hermoso, en lo grande y en lo pequeño. Una voz en off nos guía por los paisajes y situaciones que vemos, nos explica y nos advierte, sutil, suave, sencillamente. En ningún momento se ve rastro del ser humano, el mayor depredador. Sólo vemos bosques, desiertos, animales. Un leopardo, en cámara lenta, persigue a un antílope, lo alcanza, lo degüella. Lo mismo trata de hacer un lobo blanco y un oso polar. Intuimos la dureza, la crueldad y el dramatismo de la vida salvaje, pero por encima de todo prevalece la belleza... Algunas de esas formas de vida están en peligro. El oso polar no puede alimentarse porque se lo impide el paulatino proceso de deshielo. En la película no se dan complicadas explicaciones científicas, ni gráficos, ni proyecciones de futuro. No está Al Gore en la pantalla. Sólo vemos imágenes fascinantes y comentarios sencillos. Al final, se nos dice, algo podemos hacer para que esa vida y esa belleza sigan existiendo. Nos hemos ido alejando de la tierra, pero no podemos olvidar que vivimos por ella. Nuestros nietos, de alguna forma, lo saben. Quizás por eso se quedan absortos viendo a los animales. Que vean la película. S Luis Pacheco enseña lo nuestro y lo exótico: un melón de Villaconejos y una guanabana Delicatessen en estado puro Luis Pacheco no podía ser otra cosa que tendero. Él lo llama comercio de alimentación Da igual. Es la tercera generación de comerciantes y sus hijos se trabajan la cuarta. POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTO CHEMA BARROSO MADRID. Es uno de los grandes en delicatessen. De las de comer y de las de beber. Pertenece a una saga de especialistas en el comercio de alimentación de Madrid. Representa la tercera generación al frente de un negocio familiar que, por cierto, está a punto de dar paso a la cuarta porque sus hijos ya están al pie del cañón. Luis Pacheco Torres está dedicado en cuerpo y alma al comercio, a los productos especializados, a lo mejor de lo mejor. El respeto y la admiración por la Naturaleza supone un legado que debemos transmitir a nuestros hijos, mejorando en lo posible el que recibimos en su día de generaciones anteriores. Cuando la Naturaleza brota limpia, sana y sin artificios comienza un espectáculo inigualable Así reza en el cartelón- -foto incluida de Luis- -que nos recibe a la puerta de su frutería, en el 85 de la calle José Ortega y Gasset. Da gusto ver tanta variedad y tanto color en el establecimiento. Productos nacionales y extranjeros. La variedad de setas y hongos es de órdago. No falta casi ninguna. Pacheco es un apasionado de la micología y no quiere privar de ella a su clientela. Le sonsacamos que le compran miembros de la Familia Real, banqueros, empresarios, abogados, médicos, artistas, políticos... Me llena de orgullo- -dice- pero también hay que estar agradecido al cliente habitual, que no falta a su cita diaria con mi establecimiento En el verano de 2000, mientras pasaban unos días de sol y playa en Sanlúcar de Barrameda, Luis y su familia se inventaron Gold Gourmet la marca de sus tiendas de delicatessen. Era una apuesta dura, máxime si se tiene en cuenta que este comerciante de pura cepa ocupaba los mejores puestos de controlador de alimentos y calidad de El Corte Inglés. Siempre estaré agradecido a esa gran casa- -asegura- Allí sigo teniendo muy buenos amigos pero por mis venas corre sangre minorista. Decidí dar el salto. Elegí la aventura; para muchos, el disparate. Creía tanto en mis sueños y en los de mi gente que dí el paso haciendo, eso sí, frente a todas las reglas básicas de la economía El tiempo les dio la razón. Su idea había calado. Ahí están hoy sus tiendas, no sólo de fruta y verdura, sino su pescadería y su carnicería, con local en la misma calle. Luis Pacheco tiene 14 empleados. Codo con codo trabajan su mujer Cecilia, su hija Raquel (que acabó Empresariales y está al frente de la pescadería) y su hijo Daniel, estudiante también de Empresariales, que ya se maneja a las mil maravillas entre mostradores. La aventura, el disparate Comen dinamita Luis nació hace 46 años en Villaconejos, pueblo famoso por sus melones. Sus abuelos maternos se dedicaban a ellos y eran de los mejores Sus abuelos paternos tenían carnicería. De casta le viene al galgo. Era imposible que no se dedicara al comercio. Sus cinco hermanos también son del gremio. ¿Me cuenta eso de la guanabana? ¡Ah! Es una fruta de Brasil. Muy rara. Una especie de chirimoya gigante. Hay clientes que me la piden y yo se la traigo. Este año sólo he pillado dos. Con el transporte- -aéreo, claro- una pieza de 3 kilos se pone en 30 euros. A este hombre no se le pone nada por delante. Sus clientes, lo primero. Y los niños. Está preocupado porque comen poca fruta y verdura. Comen dinamita dice. Por eso da charlas en los colegios.