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18 ESPAÑA EN LA MUERTE DE LEOPOLDO CALVO- SOTELO LA GRATITUD DE LOS ESPAÑOLES LUNES 5 s 5 s 2008 ABC Matías Rodríguez Inciarte UNA DIGNIDAD EJEMPLAR on la muerte de Leopoldo Calvo- Sotelo se está haciendo justicia a su obra política y a su esencial papel integrador dentro de la Transición. Se ha reconocido también ampliamente su adelantada vocación europea, que le llevó a buscar con ahínco para España el papel que le correspondía, tras una larga demora histórica. A su lado en una parte de esta trayectoria política, y muy cerca de él después, en los últimos veinticinco años, siempre me llamó la atención su dignidad personal. Dignidad para defender en Europa las posiciones negociadoras de España, sin tolerar malas palabras o desdenes. Es conocida la anécdota que vivimos juntos en Bruselas cuando Leopoldo amenazó con no presentarse a una reunión ante una demora desconsiderada e injustificada de nuestros interlocutores, hecho que, naturalmente, no volvió a repetirse nunca. Dignidad para enfrentarse con la derrota, pero también con el triunfo, ese gran impostor. Nunca le escuché una mala palabra o un momento de desaliento en público, nunca un momento de injustificada euforia. Dignidad para ejercer su papel en la actividad empresarial. Cuando tenía ya cerca de ochenta años le he visto en reuniones empresariales (Consejo Asesor Internacional del Banco Santander o el Consejo de ONO) preparar sus intervenciones con la minuciosidad de un principiante, cuando era obvio que un simple destilado de su sabiduría y su experiencia hubiera sido más que suficiente. Dignidad y cortesía, finalmente, en las relaciones personales. Le recuerdo en uno de nuestros últimos almuerzos, al que llegó unos minutos tarde. Aún entonces, no dejó de utilizar con elegancia la paradoja: Disculpadme, pero ahora que no tengo casi nada que hacer, llego tarde a todas partes Así era Leopoldo Calvo- Sotelo: un ejemplo de dignidad. Ex ministro de la Presidencia con Calvo- Sotelo y presidente de la Fundación Príncipe de Asturias C Las autoridades esperan la llegada del féretro de Calvo- Sotelo, portado por militares, a las puertas del Congreso CHEMA BARROSO CON EL RESPETO Y LA ADMIRACIÓN DEL PUEBLO Entre los ciudadanos que se acercaron ayer a despedir a Calvo- Sotelo en el Congreso había, incluso, quien conoció a su tío José, asesinado en 1936 B. T. M. C. MADRID. Francisco tiene 86 años y no sólo conoció a Leopoldo Calvo- Sotelo, sino también a su tío, José Calvo- Sotelo, asesinado en 1936. Él sí que tiene memoria histórica. Lleva dos horas y media de pie en la Plaza de las Cortes, sin perderse detalle de las idas y venidas de autoridades, presidentes y demás familia política. Fue buena persona y buen político, como su tío comenta. Francisco, que está en plena forma, lamenta la repentina muerte del ex presidente del Gobierno: Anteayer le vieron pasear por Pozuelo, ha sido inesperado para todos Poco después, pasa por la capilla ardiente y saluda, emocionado, por última vez a Calvo- Sotelo. María es de izquierdas de toda la vida, y tampoco ha querido perderse este momento histórico de la política española. Tiene un comentario ácido para cada político que pasa por delante de ella, pero salva al alcalde de Madrid- ¡Qué buen político! y a Leopoldo Calvo- Sotelo: Ha sido un ex presidente muy discreto, cosa que es de agradecer, y lo hizo muy bien tras el golpe de Estado, pero le falló el partido Rufina y Daniel son los primeros del público que han entrado a la capilla ardiente y han estampado su firma en un libro de condolencias colocado en el Vestíbulo de Isabel II, nada más entrar por la Puerta de los Leones. De ahí, como los que les siguieron a lo largo del día, han cruzado un pasillo y han entrado en el Salón de los Pasos Perdidos, repleto de coronas de flores, donde se colocó el féretro. Han venido desde Aranjuez para rendir un último homenaje al que consideran uno de los mejores presidentes que hemos tenido Centenares de personas se acercaron durante todo el día al Congreso para despedir a Calvo- Sotelo. Alguno no perdió la oportunidad para recordar a Zapatero una de sus promesas electorales: ¡Zapatero, dame mi dinero! ¡Quiero mis 400 euros! Los más sorprendidos fueron los turistas, sobre todo alemanes y franceses, que, sin hablar una palabra de español, no dejaban de preguntar todos los detalles sobre lo que estaba sucediendo. Cientos de españoles anónimos desfilaron ante la capilla ardiente del ex presidente del Gobierno CHEMA BARROSO