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ABC LUNES 5 s 5 s 2008 OPINIÓN 11 EL ÁNGULO OSCURO UNA RAYA EN EL AGUA EL MONSTRUO DE AMSTETTEN MONCLOA, S. A. OS cínicos, que según la célebre sentencia del maestro Kapucinsky no sirven para el periodismo porque lo deshumanizan, siempre han sostenido que éste es un oficio muy rentable a condición de que se sepa abandonar a tiempo. En realidad, lo que contiene este adagio es una definición actualizada de la política, que antiguamente- -muy antiguamente; cuando los romanos dejaban la labranza para ser senadores y luego volvían al arado- -fue concebida como un servicio público. Ahora se trata de una simple profesión de acceso libre en la que no se exige cualificación ni se necesita estar colegiado; basta con pertenecer a un partido y saber escoger a quién y cuándo se IGNACIO obedece. Es un trabajo senCAMACHO cillo y razonablemente bien pagado, sobre todo a la vista del origen laboral de la mayoría de los miembros de nuestra nomenclatura, pero además permite dar el salto hacia metas mayores cuando se eligen bien el momento y las compañías. A finales de los ochenta, la izquierda socialdemócrata descubrió el trampolín que la política significaba para acceder a los negocios. Lo resumió un destacado solchaguista al que el paso por el poder convirtió sin más trámites en banquero: las relaciones, declaró en un arrebato de sinceridad, forman parte del currículum. La rapidez con que el socialismo se integró en lo que hasta entonces era un coto de la derecha fue superior a la velocidad de las reformas estructurales que pregonaba su programa. Fue una conversión de índole paulina: el progreso bien entendido empieza por uno mismo. El felipismo acabó disuelto en un magma de lobbys y tráfico de influencias en el que abundaron escándalos de manos largas, una tentación de la que hasta ahora parecía vacunada la generación zapaterista. Pero cuatro años de poder han empezado a germinar su propia beautiful people, un círculo de gente que se considera a sí misma elegida para convertirse en amos del universo a base de difuminar en beneficio propio las fronteras entre el ámbito público y el privado. Los límites los debería establecer la Ley de Incompatibilidades, pero el caso de David Taguas, el asesor del presidente que ha fichado por la asociación de grandes constructores, demuestra que hay lagunas jurídicas por las que puede colarse cualquier interpretación basada en el relativismo ético. Lo peor de este asunto es que no queda muy claro si a Taguas lo han fichado las constructoras para beneficiarse de su cercanía al poder o lo ha enviado Zapatero para permeabilizar políticamente al más influyente de nuestros sectores económicos. Probablemente se trate de una joint venture de provechos mutuos en la que cada parte lleva su tajada. En el anterior mandato, la bodeguilla de Moncloa acogió con asiduidad a algunos tiburones del cemento que calentaban la oreja a Zapatero mientras sus empresas escalaban el ranking de las finanzas y las fusiones. De esa porosidad comienza a emerger una típica sociedad de intereses convergentes que mancha la purista virginidad presidencial y apunta a la transformación del Gobierno en un régimen. L mito de la Gorgona, que petrificaba de horror a consenso como vía de entendimiento entre las naciones, quienes osaban mirarla, se renueva en la historia se hacen llamamientos constantes a la solidaridad. Pero, del monstruo de Amstetten. Con una mezcla petria la vez que execramos pomposamente la violencia, veficante de estupor y espanto asistimos al paulatino esclamos como la violencia ejercida contra el prójimo es cada recimiento de las circunstancias del caso, cada cual más vez mayor: infancia pisoteada por los más sórdidos insaberrante y oprobiosa; y lo hacemos con esa inconfesada tintos, mujeres sometidas a las más crueles sevicias, nifascinación hipnótica que produce la contemplación del ños a quienes asesinamos en el vientre de su madre, allá Mal en estado químicamente puro. Hay, sin embargo, en donde la naturaleza quiso que estuvieran más proteginuestra actitud un ingrediente de hipocresía, dos. Hemos dejado de contemplar el rostro de porque intuimos que en los rasgos de ese Josef Dios copiado en cada rostro humano; y, como nos Fritzl contemplamos nuestro propio rostro, coenseña el salmista, si el Señor no construye la camo la Gorgona contempló el suyo en aquel escudo sa, en vano trabajan los albañiles. Cuando en el que Atenea prestó a Perseo, tan pulido que actuaprójimo dejamos de descubrir una grandeza saba como un espejo; y, para espantar esa sospecha, grada que lo torna valioso e insustituible, es nanos preguntamos, escandalizados, cómo puede tural que desaparezca en nosotros el anhelo de ser posible tanta abominación y maldad. Pero saparticipar en esa grandeza; y entonces lo converbemos bien que tanta abominación y maldad son timos en un cuerpo extraño que se usa y se tira. JUAN MANUEL perfectamente posibles; sabemos bien que Fritlz En ese fango chapoteamos todos plácidamente; y DE PRADA es uno de los nuestros, tal vez nosotros mismos. nuestra placidez sólo se perturba cuando alPuede que el espejo que nos devuelve nuestro propio rosguien como el monstruo de Amstetten nos salpica, por tro transformado en el rostro del monstruo de Amstetten chapotear con demasiado ímpetu. no sea exactamente el escudo que Atenea prestó a Perseo, Pero, allá incluso donde el fango se espesa más, hasta sino más bien un espejo deformante como los que sobreadquirir densidad y negrura de betún, alumbra una fuersaltan al viandante en el callejón del Gato; pero en el refleza misteriosa. El monstruo de Amstetten fue prendido jo que ese espejo deformante nos devuelve descubrimos por la policía porque infringió el designio de implacable rasgos familiares. Y es la contemplación de nuestra promaldad que durante un cuarto de siglo había cumplido a pia abominación y maldad lo que nos petrifica de horror. rajatabla. Una de las hijas engendradas en el seno de su Oh, sí, de acuerdo, nosotros no padecemos los trastorpropia hija enfermó; y el monstruo de Amstetten la llevó nos psicopáticos del monstruo, nosotros no somos esas al hospital, incluso permitió que su madre abandonara bestias saturnales capaces de transgredir el último tabú el encierro forzoso de veinticinco años para prestarle y de enterrar en vida a su propia estirpe. Pero el fango en asistencia. El monstruo de Amstetten sabía que esa debiel que chapoteamos es el mismo. Y ese fango se llama deslidad le perjudicaría muy gravemente; pero, violentando personalización, fruto del humanismo sin Dios que coel raciocinio, la pura conveniencia, dejó que su corazón rrompe nuestra época. Hemos dejado de mirar al prójise ablandase. ¿Qué fuerza lo impulsó a hacerlo? Tuvo que mo como algo sublime y misterioso que estimula en nososer, sin duda, una fuerza invencible para lograr que, sitros un respeto de naturaleza sagrada; ahora el prójimo quiera por un instante, el monstruo de Amstetten presines contemplado de forma utilitaria, como un ser que sólo tiese una grandeza sagrada en las personas a las que duconsideramos en la medida en que puede servir a nuesrante veinticinco años había animalizado. Y esa fuerza tro provecho, a nuestro interés, a nuestras apetencias. misteriosa es la que sigue salvando nuestro mundo desNunca como en nuestra época se había execrado tanto la personalizado. violencia: se lanzan proclamas pacifistas, se consagra el www. juanmanueldeprada. com E L