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76 MADRID DOMINGO 4 s 5 s 2008 ABC Cientos de personas esperaban en sus embarcaciones la inauguración de una de las plantas potabilizadoras de la región de Maynas FOTOS: BUSF Agua solidaria para Perú El Ayuntamiento de Madrid y la ONG Bomberos Unidos Sin Fronteras han puesto en marcha plantas potabilizadoras de agua en los pueblos afectados por el terremoto de Pisco y en el Amazonas. Los damnificados por el seísmo siguen sin sus casas POR LETICIA TOSCANO PISCO (PERÚ) Cuatro horas de viaje en autobús a través de un seco e inhóspito desierto separan Pisco de Lima, la capital de Perú. Siete meses después del terremoto que acabó con la vida de cientos de pisqueños y de habitantes de las localidades limítrofes, la ciudad parece bombardeada. El seísmo del pasado 15 de agosto, el más fuerte sufrido en Perú en los últimos 50 años, destruyó más de 35.000 viviendas, y muy pocas se han vuelto a poner en pie. Así, grandes explanadas vacías sorprenden al visitante entre las calles; en algunas, apenas se mantienen en pie tres casas. Donde se levantaba el hotel Embassy, de seis plantas, ahora no queda nada. Tampoco queda una piedra en lo que era el hospital. Las dos torres laterales de la Iglesia de San Clemente se mantienen como testigos mudos de la tragedia que se vivió bajo los muros del templo: allí murieron sepultados doscientos fieles que asistían a misa cuando se desató el terremoto de 7,9 grados en la escala Ritchter. La ciudad sigue con su vida, ahora sin escombros, mientras los damnificados sobreviven en casas prefabricadas de madera esperando a que el Gobierno rehaga las viviendas. La mayoría de los habitáculos, ni siquiera tienen techo. Pero Pisco, al fin y al cabo, es una ciudad de relativa importancia, en la que los residentes vuelven a disfrutar de los servicios mínimos, como la canalización de aguas. Sin embargo, a pocos kilómetros de la ciudad más damnificada, pequeñas localidades sufren las graves consecuencias del terremoto. En estos pueblos aislados, en los que apenas viven un centenar de familias, el seísmo no sólo acabó con los inmuebles, sino que también destrozó las precarias canalizaciones de agua existentes, dejando a los lugareños sin agua potable. Es el caso de El Palmar, donde los niños enfermaban constantemente al beber agua de un pozo, contaminada con excrementos fecales humanos y animales, que hervían como única medida profiláctica ante posibles afecciones. Con este panorama se encontraron los miembros de la ONG Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) cuando llegaron después del terremoto. Hoy, siete meses más tarde, los habitantes del poblado de El Palmar cuen- Poblaciones aisladas tan con una planta potabilizadora de agua que les permite beber con seguridad y evitar las enfermedades infecciosas que atacaban, sobre todo, a los niños y a los ancianos. La instalación de la planta se incluyó dentro del proyecto Agua Solidaria que está llevando a cabo el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid. Además de la potabilizadora de El Palmar, los municipios de Humay y San Tadeo- Paracas también cuentan con una planta con la que abastecen a miles de familias y a un total de 20.000 personas. En esta zona, el Ayuntamiento ha invertido 122.000 euros. La gratitud de los lugareños hacia los representantes de la ONG y del Consistorio madrileño, que visitaron recientemente los proyectos, es más que patente. La comitiva es recibida con aplausos y banderas que intentan simbolizar el hermanamiento entre ambos países. Por primera vez bebemos agua cristalina explica Jenny, una madre de familia del poblado de Los Bernales, con lágrimas en los ojos a Tomás Gratitud Dos embarcaciones del Samur amazónico recorren los afluentes de este gran río para dar servicio médico Vera, asesor del área de Medio Ambiente en el Ayuntamiento. La mayoría de los que reciben a los visitantes son mujeres y niños: los hombres están en el campo, ya que la forma de vida de estos pueblos se basa en la agricultura y la ganadería. Que la gente ya esté trabajando en sus cosas es buena señal, significa que todo va hacia delante y siguen con su vida comenta Fernando Carballo, vicepresidente de BUSF, al tiempo que bebe agua de la potabilizadora: Es segura, cumple con los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y no hay ningún peligro sentencia. En el momento del terremoto, la ONG entregó a los damnificados carpas de plástico donde guarecerse provisionalmente. Hoy, estas soluciones habitacionales se han incorporado al interior de las nuevas casas: en muchos casos se utilizan para agregar una habitación a los domicilios y, en otros, aprovechan el plástico para proporcionar un mayor aislamiento a las casas, casi todas hechas de adobe. Precisamente, el material de las viviendas contribuyó a que la magnitud de la ca-