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42 INTERNACIONAL DOMINGO 4 s 5 s 2008 ABC CINCO ESTILOS DE PODER LOCAL Bertrand Delanoë Alcalde de París Klaus Wowereit Alcalde de Berlín Gianni Alemanno Alcalde de Roma Alberto Ruiz- Gallardón Alcalde de Madrid Ken Livingstone Alcalde saliente de Londres AP AFP EFE EFE EFE Cuando nadie daba un duro por este socialista sin experiencia y homosexual, Delanoë venció en 2001 y ha renovado mandato en marzo, con una apuesta por la ecología y las minorías Muy popular por sus gazapos mediáticos, el político socialdemócrata gobierna con la izquierda postcomunista y ha convencido a sus vecinos de que Berín es pobre, pero sexy Con su reciente victoria, el nuevo líder del neofascismo romano ha arrebatado la capital a la izquierda tras 15 años en el poder. Promete mano dura y hacer trabajar a los policías municipales Soñó con que, como a Jacques Chirac, la alcaldía le catapultara a la presidencia del Gobierno. A punto de cumplir 50 años, Gallardón aspira a hacer de Madrid ciudad olímpica en 2016 Desbancado por el candidato tory Ken El Rojo -un laborista outsider- -no convenció a los taxistas de las bondades del peaje con el que alivió el tráfico en el centro de Londres Alcaldes que cambian Europa Dirigen los destinos de casi 30 millones de europeos y marcan, con perfiles diversos y obras innovadoras, el rumbo político del continente. Tras los comicios de Roma y Londres, el poder local gira a la derecha ABC MADRID, PARÍS, BERLÍN, ROMA. A la cabeza de los motores simbólicos, políticos y económicos del continente, los alcaldes de las grandes urbes europeas proyectan sus figuras más allá de las obras que ordenan en el ámbito local. Ya sea el peaje en Londres de Ken Livingstone, las playas sobre el Sena de Bertrand Delanoë, el soterramiento de la M- 30 en Madrid, la expulsión de gitanos en la nueva Roma de Gianni Alemanno o los pactos con la izquierda postcomunista de Klaus Wowerein en Berlín, la enorme proyección de sus mandatos convierte a estos regidores en actores principales de la vida política nacional. Apoyado en un programa de tolerancia cero, como Rudy Giuliani en Nueva York y un populismo al estilo de Nicolas Sarkozy, el recién elegido alcalde de Roma, Gianni Alemanno, ha conseguido dos objetivos históricos: arrebatar la capital al centro izquierda al cabo de quince años y sellar la transformación democrática de los neofascistas italianos de Alianza Nacional. Con experiencia de eurodiputado y ministro de Agricultura con Berlusconi, Alemanno se lanzó a conquistar la capital apoyado en su dinamismo y en la incapacidad de los alcaldes de centro izquierda, Francesco Rutelli y Walter Veltroni, para resolver problemas prácticos como los baches, la suciedad de las aceras y los robos en las casas. El pasado 28 de abril, recién proclamado vencedor, Alemanno anunció que vaciará los campos nómadas ilegales y que trasladará a los arrabales la cubierta del Ara Pacis, construida por Richard Meier en el 2006. Los romanos, hartos de alcaldes inútiles, han dado una oportunidad a Alemanno. El nuevo alcalde ha dicho que hará limpieza en el gran pesebre municipal, donde se acumulan cientos de consultores y coordinadores inútiles. Y ha prometido que hará trabajar a los guardias urbanos. Si lo consigue, será reelegido. En París, Bertrand Delanoë puede aspirar a la presidencia de la República francesa. Su política como alcalde de la capital gala le confiere un peso nacional y unos cuerpos de ejército temibles para cualquier rival de izquierda o derecha. Homosexual, socialista poco influyente y sin otra experiencia que la de un modesto concejal de urbanismo, Delanoë conquistó el bastión capitalino de la derecha de Jacques Chirac en 2001, aplicando una táctica de combate en la que nadie creía. Dirigirse a muy diversas minorías (mujeres solas, ancianos y jóvenes con recursos modestos) proponiendo soluciones poco menos que absurdas para la clase política tradicional: un París con menos coches más fiestas pagadas con dinero público, y más bicicletas. Delanoë amplió su mandato en marzo. Ahora, la experiencia vélivélo (alquiler de bicicletas municipales) se ha transformado en un importante fenómeno de sociedad; las reformas que restringen la circulación en coche son aceptadas como mal menor y la emergencia de una nueva clase política municipal (más mujeres, más ecologistas, más minorías culturales) se confirma como fenómeno político de fondo. En 2001, en el Partido Socialista (PS) nadie daba un euro por él y a la derecha se hablaba de nuestra señora de París en femenino. Hoy, Delanoë se ha convertido en un peso pesado dentro del PS. Y a la derecha, la derrota de las recientes municipales ha precipitado un cambio generacional. La alcaldía de Berlín ha sido trampolín de grandes líderes, como Willy Brandt o Richard von Weizsäcker. Klaus Wowereit saltó del anonimato a la alcaldía de la capital reunificada tras reconocer su homosexualidad con la frase, soy gay, ¿y qué? nada más ser nombrado candidato por el partido socialdemócrata (SPD) No sólo paró así el golpe mediático, sino que capitalizó su orientación sexual en su favor y, tras su victoria en junio de 2001, devolvió al poder en la capital a los postcomunistas de La Izquierda, 16 años después de la caída del muro. Berlín y su área metropolitana triplican a Madrid. Con una población similar, Berlín tiene por tanto una menor densidad de habitantes que arrastran, sin embargo, una deuda de 15.907 euros por cabeza desde que nacen. Pero hasta a la falta de empresas e inversiones ha sabido darle Wowereit la vuelta, haciendo famosa la frase de Berlín es pobre, pero sexy El alcalde, jurista de 54 años y con pareja estable desde hace veinte, ha admitido tener ambiciones en la política federal. Pero, pese a su popularidad, no está nada claro si el eslogan de ser el primer canciller homosexual, después de la primera mujer canciller, bastaría. En España, nunca un chico Berlín, trampolín de líderes Gobernar para las minorías Inspirado en la tolerancia cero de Giuliani y el populismo de Sarkozy, Alemanno ha arrebatado Roma al centro izquierda El alcalde socialista y homosexual de París puede aspirar a presidir la República de derechas tan empollón, tímido y callado ha marcado tantas distancias ideológicas con su partido como Alberto Ruiz- Gallardón, alcalde de Madrid. Gana elecciones como quien hace rosquillas, pero su historia con el PP es de desamor, a pesar de que tiene fama de calavera. Gallardon- -quizá el alcalde europeo con más gestos de outsider -tiene uno de sus referentes en Francia: soñó con ser el Chirac de la derecha española. La Alcaldía de París catapultó al Elíseo al ex presidente galo. Pero a él, joven precoz en todo (el fiscal más joven con 23 años; el secretario de AP más bisoño, con 28; el presidente de menor edad, con 36) la suerte- -dicen sus amigos- -o la impaciencia- -sus enemigos- -no le han allanado el camino a La Moncloa y se le empieza a pasar el arroz de los presidenciables españoles. A punto de cumplir 50 años, ha cautivado a muchos madrileños (en las últimas elecciones le votó el 55,5 por ciento) por su audacia en la gestión. Amante de las obras civiles de envergadura y de los rascacielos, ha construido 114 kilómetros de Metro, enterrado el tráfico de la endiablada M- 30 y horadado el túnel urbano más largo del mundo. Hoy sueña con convertir a Madrid en sede olímpica en 2016. Reportaje elaborado por Juan Vicente Boo (Roma) Juan Pedro Quiñonero (París) Ramiro Villapadierna (Berlín) y Mayte Alcaraz (Madrid)