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ABC DOMINGO 4 s 5 s 2008 La plaga de la anorexia s Testimonio ESPAÑA 35 Vivía entre vomitonas y laxantes Es otro corredor de la muerte. Llegas a llevar bragas de repuesto por si los retortijones... Una anoréxica, víctima de laxantes como los que ha retirado Sanidad, pinta en ABC las sombras de su vida. Hoy está curada POR MAYTE ALCARAZ FOTO JAIME GARCÍA MADRID. Abdomen abultado, pechos exuberantes y pantorrillas gordas. Sólo hay carne, carne fofa y repugnante, rechazada socialmente. Cualquiera diría que quien esto relata a la periodista era cliente de las tallas grandes de los grandes almacenes. Pero no. Isabel M. gastaba hace 10 años, cuando enfermó- -sí enfermó, dejémonos de eufemismos- -una talla 40, redondeada por unas caderas caribeñas de esas que Bernat Soria califica de campana Pero hace diez años, Soria era sólo director del Instituto de Bioingeniería de la Universidad de Elche y ni soñaba con ser ministro de Sanidad y mucho menos el padre del nuevo sistema de tallaje del cuerpo femenino: cilindro, diábolo y campana, morfotipos que intentan frenar la obsesiva educación dietética de las españolas. Hace diez años nadie se ocupaba de saber si chicas como Isabel M. eran cilíndricas o diábolas, y lo que es peor, de evitar que con 24 años recién cumplidos y una carrera universitaria prometedora, bajara a los infiernos de la anorexia. Alguna voz de alarma ya retumbaba en nuestras conciencias, sobre todo por la proliferación de modelos promovidos en televisión que fomentaban los trastornos de esta naturaleza. Pero poco más. Y, claro, nuestra interlocutora terminó en la cama con Lucifer. Lo que pensaran los demás- -relata- especialmente si era familia, dejó de tener importancia. Y eran a veces los simples conocidos los que te hacían más daño. Más de un comentario presuntamente inocente sobre tu tipo desencadenaba un ayuno interminable, una colosal vomitona o un dopaje de laxantes SINTOMAS Se niegan a mantener un peso igual o superior al que corresponde a su edad y altura Pérdida importante de peso y, a su vez, insistencia en que se está gordo aunque se esté delgado Reducir el consumo de alimentos, especialmente los que contienen más calorías o grasas Introversión o aislamiento en la vida social y familiar La imagen personal se convierte en centro de la vida y del triunfo Aumento del ejercicio físico de forma desmesurada Consumo descontrolado de diuréticos y laxantes Irregularidades y pérdida de la menstruación (mujeres) Isabel M. que quiere esconder su identidad, detalla a ABC su bajada al infierno de la anorexia Hoy, que acaba de salir del corredor de la muerte, llora cuando recuerda cómo un amigo le dijo hace unos días, tras la cura: Has recuperado la voz Y tanto, la voz, la energía, la fuerza y ocho kilos más. Llegó a pesar 36, con 1,62 de altura, y vestirse con la talla de niñas de El Corte Inglés: Nadie sabía que frecuentaba esa planta. Yo pretendía no preocupar a mi familia. Vomitaba a escondidas, me atiborraba a laxantes y dietéticos milagro con puntualidad y programaba los banquetes Tanto es así, que la dinámica en la que Isabel M. se vio inmersa llegó a ser infernal: recurría a las sobras de la comida y escarbaba en la basura. Todo para que no se note que hemos comido; en esos estados de enajenación también se echa mano de comida congelada, quiero decir que la comida se toma sin descongelar De ahí, como el lector habrá ya deducido, a robar alimentos en los supermercados, no por falta de dinero sino por mantener el secreto, hay un paso. Así es como esta enferma pasa a engrosar el escalofriante seis por ciento de españoles que sufre algún trastorno alimentario. Recuperar la voz Y es así como Isabel M. se equivocó, como la paloma de Alberti, y en vez de ir al norte del futuro que le habían dibujado sus padres fue al sur de la vida, donde uno se cuece en una salsa de laxantes y diuréticos. En lo peor de mi enfermedad, llegué a recurrir a las sobras de la comida y a escarbar en la basura En algún momento se acude a los alimentos congelados: quiero decir que la comida se toma sin descongelar Puede que, como me pasaba a mí, en plena relación sexual tengas que salir disparada al baño Hoy se le dibuja una sonrisa cuando esta redactora le cuenta que Sanidad ha retirado del mercado el adelgazante Depuralina, al advertir posibles efectos adversos como toxicidad hepática y alergias. Y se le borra cuando conoce que Sanidad ha abierto una investigación por el fallecimiento de una persona que consumió un laxante etiquetado por error como sulfato de magnesio pero que contenía sulfato de manganeso. Hace diez años, cuando ella comienza su particular tortura, el abuso de los laxantes (no sabe con qué sulfato pero sí que los consumía sin control) le obliga a tener que llevar siempre encima medias, bragas y una falda de repuesto porque cuando las contracciones y los pinchazos debido a los productos que ingería te asaltan no puedes controlarlos... En un trastorno de alimentación, la primera alarma la emite el propio cuerpo: pérdida de peso, caída anormal de pelo, fragilidad en las uñas, dificultad de concentración, apatía, frío en la extremidades, ausencia de la menstruación... ¿Y el sexo? Isabel M. no se muerde la lengua: Mira, puede que en plena relación sexual tengas que salir, como a mí me pasaba, disparada al baño y que cuando vuelvas ya no te queden ganas de más fiestas Y para doblegar las leyes de la naturaleza, la anoréxica se multiplica en mil actividades. La hiperactividad es, primero, una forma de lograr el éxito pero también de esquivar el fracaso. De hecho, la protagonista (Pasa a la página siguiente)