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ABC EN LA MUERTE DE LEOPOLDO CALVO- SOTELO CRÓNICA DE UNA ÉPOCA DOMINGO 4- -5- -2008 ESPAÑA 25 Su acción presidencial fue tan corta en el tiempo como larga en contenido. Si España está en la OTAN, ese infierno que dibujaba entonces Felipe González, punto de partida para nuestra occidentalización e integración europea, a él se lo debemos y, por señalar algo menor que es ahora el máximo contenido de la política de Zapatero, la paridad, la primera mujer que, desde la Guerra Civil, ocupó en España una cartera ministerial fue Soledad Becerril a quien, el entonces menos feminista, Alfonso Guerra maltrató con una gracia que hoy sería oportuna para valorar la flagrante incapacidad de varias de la integrantes del gineceo monclovita. Como suele suceder por estos pagos, más dados al populismo y a la demagogia que a la seriedad y el análisis, en las elecciones de octubre del 82, las del advenimiento del felipismo, Calvo- Sotelo ni tan siquiera consiguió un escaño en el Congreso de los Diputados. Aparecía como número dos en la lista de UCD para Madrid encabezada por Landelino Lavilla. El uno salió por los pelos. El personaje, el gran señor de la Transición, es irrepetible. Con formación técnica y vocación humanística, delicado en el trato sin perder firmeza en la exigencia, amaba la música, abundaba en la lectura, vivía su tiempo y sabía conciliar sus deberes públicos con sus amores privados. No era simpático, aunque sí divertido, y ese es uno de los rasgos que más me conmueven ahora, al evocar a quien fue, primero que nada, uno de la media docena de mejores parlamentarios- -brillante sin concesiones y pleno de contenido- -que han actuado en la Carrera de San Jerónimo en la vigencia de la Constitución del 78. Blas Camacho TRES GRANDES SERVICIOS A ESPAÑA Sin escaño en el Congreso Manifestación contra ETA tras el asesinato del teniente coronel Blanco en enero de 2000 cunstancias endógenas y exógenas en las que tuvo que ejercer. Llenó el poder de señorío y su ideario, vivo y actual, puede deducirse del discurso que pronunció al recibir el ABC de Oro, en enero del 82: Organizar políticamente la moderación; encuadrar en un marco interclasista el amplio espectro social y cultural del país; hacer frente al riesgo y la aventura de la izquierda; ahuyentar la tentación de las minorías totalitarias; consolidar el proceso histórico de enraizamiento democrático; reforzar el protagonismo social liberando la economía de dirigismos, tutelas e intervenciones; impulsar, sin disgregar, las comunidades autónomas; reestablecer una atmósfera de seguridad, de confianza y de orden en la que jueguen la libertad, la concurrencia y el mérito... Si se cambia la dimensión de los totalitarios, que ya no son minoría y ahora actúan con disimulo, podría servirle al PP para su próximo Congreso. La Transición se explica ABC mal sin la discreta actuación de Calvo- Sotelo junto a Suárez, de quien fue ministro antes que sucesor y con quién colaboró eficazmante para crear aquélla tristemente desaparecida UCD. Significaba, para muchos, la aportación del rigor y la solvencia, del compromiso, y, siempre respetuoso con la formas y sin debilidad alguna, dio testimonio de centro verdadero, ese que ya no se sabe muy bien por donde cae. Hasta sus adversarios más radicales le respetaban. Marcelino Oreja Aguirre CURIOSIDAD UNIVERSAL n los muchos años que he conocido a Leopoldo Calvo- Sotelo, la imagen que siempre conservaré de él es la de un hombre íntegro, de sólidas convicciones religiosas, leal a la Monarquía, demócrata convencido, y con una curiosidad universal por la ciencia y la técnica, la historia y E la filosofía. Aunque nacido en Madrid, se consideraba gallego, de donde procedía su familia, y en Ribadeo pasó los primeros años de su vida. Siempre fue gran conversador, con una notable capacidad para narrar y describir situaciones, con un profundo sentido del humor. Y siempre fue perseverante en sus ideales, contribuyendo de forma notable a la creación de UCD y a afianzar políticas de gobierno en los primeros años de Adolfo Suárez. Desde la Presidencia del Gobierno, impulsó la adhesión de España a la Alianza Atlántica con valor y determinación, prestando una contribución muy notable al papel de España en el mundo. Siempre fue respetuoso con el adversario, aunque firme en sus convicciones, y practicó una política de diálogo con todas las fuerzas políticas y sociales, buscando el acuerdo que más conviniera a los intereses nacionales. Cuando dejó la Presidencia, lo hizo sin rencor ni amargura, y jugó después de forma ejemplar ese difícil papel de ex presidente del Gobierno. Autor de varios libros sobre la Transición y sobre su etapa de Gobierno, mantuvo un gran interés por los temas europeos y nacionales, que tan bien conocía, y siguió al día los últimos acontecimientos, aportando en sus reflexiones y discursos su buen criterio y su preocupación por las derivas nacionalistas y las prácticas políticas que pudieran quebrar la unidad de la na- ción española. En la Academia de Ciencias Morales y Políticas, ingresó con un excelente discurso sobre la Transición, y participó activamente a lo largo de estos años en los diálogos y debates de la corporación. A todos nos complacía escucharle con su palabra fácil, su respuesta rápida, su espíritu abierto y su curiosidad universal. Siempre le recordaremos como un intelectual, un notable político y, sobre todo, un hombre de bien. En estos momentos de dolor para su familia y sus numerosos amigos, quiero testimoniar a Pilar, su esposa, que siempre estuvo a su lado y por quien siento grandísimo afecto, y a sus hijos, que siempre conservarán el orgullo de un padre ejemplar. alvo- Sotelo ha sido la figura clave de la España moderna. Sirvió en la Transición con la que soñaba desde los tiempos de la Juventudes Monárquicas y preparó junto con Suárez las elecciones de 1977, desde su despacho en la calle de Serrano, 40, llamando y examinando a los candidatos que proponían los diferentes partidos que se integraron en UCD. Allí se incorporó el primer Partido Popular presidido por Pío Cabanillas, que tomó el acuerdo de integrarse en la coalición de UCD. Fue éste PP el más importante por ser el que contaba con mayor implantación en toda España en aquel momento. El segundo gran servicio lo prestó después de que UCD ganara las primera elecciones generales. En lugar de recibir ninguna prebenda fue nombrado presidente del grupo parlamentario popular, cuyos diputados pertenecíamos a muy diferentes partidos e incluso ideologías, logrando una armonía y cooperación que hizo posible la aprobación de la Constitución Española de 1978. El tercer gran servicio a España lo ofreció cuando se vio forzado a suceder a Suárez después de su dimisión. Fue elegido presidente del Gobierno en el momento más delicado de la Transición, cuando el intento de golpe de Estado, y fue testigo excepcional de las dificultades políticas, económicas y sociales de aquel momento. Con una elegancia y voluntad democrática extraordinarias, se vio en la tesitura de protagonizar la primera alternancia que se hacía en la vigencia constitucional, transfiriendo los poderes del Gobierno y del Estado al PSOE de una manera ejemplar Calvo- Sotelo ha vivido prudentemente y en silencio, retirado, para su familia, sus libros y sus creencias en las que he tenido el privilegio de acompañarle muchos domingos. Acudía a su misa dominical acompado de Pilar, su mujer, y con un misal en la mano con el que seguía piadosamente la liturgia. Lo hacía con la misma entrega que en su labor profesional. Ya está satisfecha su esperanza de encontrarse con Dios. Seguro que con él también habra hecho gala de su gran y fino sentido del humor. C