Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
24 ESPAÑA EN LA MUERTE DE LEOPOLDO CALVO- SOTELO CRÓNICA DE UNA ÉPOCA DOMINGO 4 s 5 s 2008 ABC El gran señor de la Transición La Transición se explica mal sin la discreta actuación de Calvo- Sotelo junto a Suárez, de quien fue ministro antes que sucesor y con quién colaboró eficazmante para crear UCD. Su acción presidencial fue tan corta en el tiempo como larga en contenido POR MANUEL MARTÍN FERRAND Pocos días después de su elección como presidente de Gobierno, recién superado el trance del 23- F, Leopoldo Calvo- Sotelo nos invitó a desayunar en su nueva residencia a tres o cuatro periodistas. El ámbito era el mismo que el de su predecesor, Adolfo Suárez. No había perdido todavía, con su patio de columnas y todo, el aire de escenario conveniente para representar una comedia de Joaquín y Serafín Álvarez Quintero. Algo que ya era demasiado para el abulense y que, en la figura del nuevo presidente, con ademanes de canónigo de Mondoñedo y pose de coronel de regimiento antiguo, parecía, más que excesivo, risible. La intendencia de la sede presidencial lo había dispuesto todo como en la etapa anterior. Un mantel bordado y una vajilla, creo que de La Cartuja, enmarcaban la diversa bollería expuesta. Algo provocador para unos impetuosos cuarentones acostumbrados a similares convocatorias, según el modelo precedente, una hora más tarde de la que refiero. CalvoSotelo nos aconsejó prologar el café con leche ya preparado con un vaso de zumo de naranja. Asentimos y se lo solicitó al servicio. Dos horas después abandonamos el edificio sin haber probado el zumo y eso que el presidente debutante lo requirió media docena de veces. Revivo tan mínimo acontecimiento porque, como los cohetes que inauguran las fiestas de los pueblos, se podía deducir de él el clima y la situación en que se producía tan singular relevo, el primero de nuestra corta histórica democrática y el último de la Transición. Calvo- Sotelo, tras el vertiginoso desgaste de UCD, los ruidos de sables no totalmente apagados y un ambiente generalizado de frustración y tensión, era un valeroso voluntarista más que una opción de futuro. Un bombero para evitar el fuego del Estado. Como nuestra democracia es tan joven no tenemos experiencia en despedir y rendir homenaje funerario a los presidentes del Gobierno que han sido. Calvo- Sotelo es el primero que se nos va. Fue un buen presidente, cabal y esforzado. Excelente si se consideran las cir- El primero que se nos va