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4 EDITORIALES DOMINGO 4 s 5 s 2008 ABC DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA Director Adjunto: Eduardo San Martín. Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas. Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado. Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro. PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área de Publicidad: Adolfo Pastor Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera ADIÓS A UN POLÍTICO EJEMPLAR A muerte de Leopoldo Calvo- Sotelo ha causado una profunda conmoción en la sociedad española. Miembro de una familia ilustre, ingeniero de Caminos y hombre dotado de buena pluma y notable cultura, fue protagonista destacado de la Transición, ejerciendo la presidencia del Gobierno durante una etapa muy compleja. Su investidura quedó truncada en la trágica jornada del 23- F, y dirigió después el periodo final de UCD, barrida en las urnas por el vendaval del cambio favorable a Felipe González. El político de origen gallego tuvo que pilotar la nave a la deriva de aquel agregado de grupos políticos de centro derecha que contribuyó decisivamente a traer la democracia pero que, a partir de la dimisión de Adolfo Suárez, fue incapaz de sobrevivir a su propia explosión interna. Calvo Sotelo fue un personaje elegante, moderado y de modales exquisitos, a partir de una escrupulosa honradez personal e intelectual. Siempre creyó en los valores que configuran la España constitucional: la Monarquía integradora, la fortaleza de la Nación y el diálogo como centro y eje de la vida pública. En democracia, no debe haber enemigos sino adversarios, y por ello sus relaciones fueron siempre cordiales con quienes compartían los principios básicos aunque fuera desde ideologías opuestas. UCD ha dejado en la historia de España la seña de identidad de la moderación y el sentido del pacto. Muchos españoles echan de menos hoy día las formas y los contenidos de una etapa cuyos protagonistas fueron capaces de dar preferencia al interés general sobre el oportunismo coyuntural y la búsqueda de ventajas a corto plazo. En la política y en la empresa, en sus libros y actividades académicas y en su propio ámbito familiar, Leopoldo Calvo Sotelo ha sido un español ejemplar. Hizo compatible la firmeza de sus convicciones con un estilo liberal y tolerante de concebir la acción pública. Su famosa ironía gallega fue una eficaz arma dialéctica para paralizar más de una vez al adversario prepotente o al compañero que se excedía en afa- INTEGRACIÓN D L nes conspiratorios. La lectura de sus Memorias ilustra con rigor y calidad literaria muchos episodios de aquellos días apasionantes de nuestra historia reciente. También supo ser enérgico cuando estaban en juego los principios intangibles de la vida y la libertad. Basta con leer las páginas que escribió sobre la lucha contra ETA y la opinión nefasta que le merecía la actitud al respecto de algunos dirigentes extranjeros. También es muy ilustrativa su versión sobre la elaboración- -técnica y política- -de la LOAPA, como fórmula, luego fallida, para encauzar el proceso autonómico. La lealtad intachable a la Corona, o la percepción inequívoca del papel de España en Europa y en el mundo son otras facetas de un personaje rico en matices y austero en las formas, al que la historia tiene reservado un puesto de primera fila en el estudio de la Transición y su significado político y sociológico. Los españoles sentimos un orgullo legítimo ante aquella operación inteligente y flexible que, bajo el liderazgo indiscutible de Don Juan Carlos, supo llegar a la democracia sin ruptura de la legalidad de un régimen autoritario. Esa fue la tarea de una generación de políticos que logró hacer bien su trabajo y regresar después con toda dignidad a la sociedad civil. El respeto que le acompañó durante toda su vida es la mejor recompensa que podía esperar. No sobran en estos tiempos personalidades tan relevantes como Leopoldo Calvo Sotelo, y convendría por ello reflexionar sobre los cambios producidos en la selección de nuestra clase política que atrae ahora mucho menos a quienes pueden triunfar, como era su caso, en otros ámbitos económicos y profesionales. Con sus defectos y servidumbres, UCD fue una agrupación de líderes y de partidos que dejaron su huella en el éxito de la Transición. Allí estuvo, siempre entre los mejores, el ilustre hombre de Estado que falleció ayer en Madrid y a quien todos los españoles de bien recuerdan con el afecto y la consideración que mereció a lo largo de su vida. DE INMIGRANTES e acuerdo con el programa del PP la Generalitat valenciana está promoviendo una ley para poner en práctica el llamado contrato de integración con los inmigrantes. Es muy positivo que los poderes públicos se tomen muy en serio una cuestión que se sitúa entre las preocupaciones principales de los españoles. El modelo ya funciona, con diferentes matices, en seis países de la UE y su objetivo es facilitar el conocimiento de las normas y la cultura del país que recibe al inmigrante, el cual se compromete a su vez a respetar los deberes que le corresponden. En la medida en que la finalidad es facilitar la integración sin imponer ni excluir, tal y como destaca la Comunidad valenciana, es una fórmula razonable y constructiva para abordar un asunto que necesita sentido común y no demagogia. La inmigración legal y bien ordenada es un fenómeno positivo, pero la experiencia de los países de nuestro entorno demuestra que la convivencia puede degenerar en conflicto si no se toman a tiempo las disposiciones adecuadas. En este sentido, el Gobierno sabe que ha de rectificar su política sobre inmigración tras las serias advertencias lanzadas por la UE. Pero debe demostrarlo. Bien porque aún no tiene clara cuál va a ser su estrategia en los próximos años, bien porque no quiere reconocer los errores del pasado- -o por ambas cosas- lo cierto es que al Gobierno hoy le falta iniciativa. Por ello, propuestas como la de la Generalitat valenciana son, como mínimo, una idea útil y realista que Moncloa ha de tener en cuenta. EL VALOR DE T LAS CAPITALES radicionalmente eran las parientes pobres de la política, simples cadenas de transmisión del presupuesto; pero las capitales y las grandes ciudades europeas han ido acumulando influencia y poder a medida que crecían sus presupuestos y sus competencias. Siempre se ha dicho que la democracia municipal tiene la cercanía y el efecto cotidiano del que muchas veces carece la acción de los gobiernos y era comprensible que poco a poco, con el crecimiento de sus estructuras, creciese también su influencia en la política de mayor calado. No es de extrañar que siendo así, los electores se vuelvan también cada vez más pragmáticos y estén apostando en grandes ciudades de Europa por opciones liberal- conservadoras, como ha sucedido en Roma o en Londres, por citar sólo los ejemplos más recientes, testigos de un giro ideológico en el que la tendencia hacia la socialdemocracia decrece. Las grandes capitales ya no son simples departamentos de gestión, sino grandes laboratorios de la política.