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Sábado 3 de Mayo de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.740. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. El morbo termina en tragedia Deborah Palfrey, la convicta madama de una exclusiva red de prostitución en la capital de Estados Unidos, aparece ahorcada en casa de su madre a dos meses de ser condenada a prisión POR PEDRO RODRÍGUEZ ntre el gobernador de Nueva York realmente aficionado a las meretrices carísimas y el senador de Idaho dispuesto a ligar en un lavabo de caballeros, el escándalo sexual y la consiguiente saga judicial que más morbo ha producido durante más tiempo en la política de EE. UU. ha corrido a cargo de Deborah Palfrey. Más conocida por ser la responsable de una red de call girls al servicio de la élite de Washington y procesada en los tribunales federales no tanto por su exclusivo negocio de prostitución sino por todos los cambalaches financieros realizados con un envidiable volumen de ganancias, de varios millones de dólares. Condenada el mes pasado y a la espera de recibir en julio una más que probable sentencia de al menos cuatro años de cárcel, Deborah apareció el jueves por la tarde ahorcada con una cuerda de nailon en un cobertizo junto a la casa de su madre en Florida. Según confirmó la Policía local, junto al colgante cadáver aparecieron dos cartas y otros papeles. Además de una serie de testimonios que coinciden en destacar que la madama de 52 años había dejado claro que estaba dispuesta a todo antes de terminar en la cárcel, experiencia por la que ya pasó en los noventa por otro negocio de prostitución. Como no podría ser de otra forma en un caso repleto de sórdidas características, el supuesto suicidio de Deborah Palfrey ha dado pie a toda clase de teorías conspirativas. Alimentadas por el hecho que la madama había amenazado con vender las identidades de miles de sus clientes para poder hacer frente a su costosa defensa. Siempre con la insistencia en que su negocio se concentraba únicamente en puras fantasías, nada de sexo. DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany PASIÓN POR LA LIBERTAD P E Deborah Palfrey, hacia una de sus comparecencias en la Corte de Washington Entre los clientes reconocidos de Deborah- -que dirigía su próspero negocio por teléfono desde su casa de California repartiendo al 50 por ciento los beneficios obtenidos con sus asociadas- figuran: Randal Tobias (subsecretario de Estado, que dimitió el año pasado aunque insistiendo en que solamente había contratado masajes) David Vitter (senador republicano por Luisiana que reconoció haber cometido un pecado muy grave y que se enfrenta a una muy difícil reelección) y Harlan Ull- AFP man (analista militar del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, famoso por haber inspirado la estrategia de conmoción y sobrecogimiento para invadir Irak) Se da la circunstancia de que entre el elenco de compañía femenina ofrecido por Deborah se encontraba una profesora de la Universidad de Maryland, que el año pasado antes de llegar a juicio también se quitó la vida. Entonces, la madama intentó presumir de que ella tenía más temple que su empleada. or pocas cosas entregaría yo la vida, y una de ellas es la libertad. Sonará a discurso oportunista, o a oda romántica, pero les aseguro que entiendo mal la capacidad de algunos seres humanos para el cautiverio indefinido, y en cambio no me cuesta meterme en la epopeya, en la no alternativa de los héroes. Que hay tinieblas peores que la muerte lo saben muchas tapias y este bicentenario. Lo sabían, sin duda, el alcalde de Móstoles y el pueblo de Madrid, doblemente valientes. Porque no basta con tener agallas: lo más duro es tener que demostrallas Hay quien piensa que esos antepasados nuestros que se sublevaron contra el ejército francés lo hicieron con las tripas, y acaso equivocándose de enemigo. Y que la libertad que defendieron era una esclavitud a la española, hecha de sus costumbres y miserias. Puede que eso sea cierto, pero algo parecido nos pasa desde siempre a las personas: que queremos ser libres, pero para elegir a cuáles reglas, a qué fidelidades, certezas, paradojas, doctrinas, dependencias o amores someternos. Todos somos vasallos, pero el señor, que nadie nos lo escoja. Hace dos siglos, a lo que se ve, los españoles deseábamos cadenas que sonaran a hierro de nuestras propias fraguas, amos tan campechanos como nuestras tabernas, brumas hechas de nácar y barquillo crujiente, corralas, abanicos, garbanzos, relicarios, toreros y condesas, cigüeñas, campanarios... La España de los pícaros buscones, y la de las sonoras redondillas, y la de los chiflados a caballo, y la del agua va y ¡ay del que viene! Pasión por la libertad fue el lema, ayer, de una de las celebraciones del dos de mayo. Nos ha merengao. No iba a ser pasión por la liberté