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ABC SÁBADO 3 s 5 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 83 TEATRO Sí, pero no lo soy Autor y director: Alberto Sanzol. Escenografía y vestuario: Alejandro Andújar. Iluminación: Baltasar Patiño. Música y espacio sonoro: Fernando Velázquez. Coreografía: Ricardo Santana y Mónica García. Intérpretes: Paco Déniz, Natalia Hernández, Juan Antonio Lumbreras, Lucía Quintana y Pablo Vázquez. Lugar: Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero. Madrid. Otros que tal bailan JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN La anterior obra de Alberto Sanzol, Risas y destrucción terminaba con la frase Sí, pero no lo soy Con ella ha titulado la comedia que se representa en la sala de la Princesa y que concluye a su vez con la última frase de una canción, Les jours magnifiques Y así, traducida como Días estupen- dos ha anunciado que se titulará su próxima pieza, con la que cerrará una suerte de trilogía encadenada en la que ha unido destino y azar tras arrojar la red, con tino aleatorio, en las letanías del mundo de Google. El autor rastrea los hilos con los que teje sus historias comenzando por el título, un punto de partida multiplicado por el buscador en referencias innumerables que, cribadas, pueden convertirse en el entramado de una cartografía insólita, como la que traza en Sí, pero no lo soy Esta mecánica combinatoria explica la estructura del tapiz de vidas cruzadas que despliega sobre el pequeño escenario de la sala, convertida para la ocasión, gracias a la lograda escenografía de Alejandro Andújar, en la pista de baile de una sala de fiestas antañona, con su sofás de terciopelo, sus mesitas y el público que observa a las parejas danzantes. Un ambiente sesentero en el que una veterana intérprete pronuncia su discurso de agrade- ciento por un premio como mejor actriz revelación, donde una familia argentina lleva generaciones convertida en partido político de la oposición, donde unos pamploneses pasan el 7 de julio en un crucero por el Pacífico añorando con sordina encierros y chupinazo, o donde un actor prefiere hacer de Catwoman antes que de Batman... Una suerte de historia de historias como el autor y director define esta comedia fragmentaria en el programa de mano de la función. Historias que giran sobre la necesidad social de ostentar una identidad, que hablan de las máscaras del yo y del juego de simulaciones y torpezas en el que nos desenvolvemos; trozos de vida sorprendentes o grotescos, tiernos, muy divertidos, con una escritura de traviesa calidad que dibuja los rasgos de treinta y ocho personajes encarnados por cinco estupendos actores muy bien dirigidos. Una propuesta tan agradable como repleta de hondas significaciones bajo el guiño de la sonrisa. Blanca Li, en un momento de su espectáculo ABC Blanca Li viaja con Lorca a Nueva York La coreógrafa granadina presenta su nuevo espectáculo en el Teatro Chaillot de París JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Blanca Li presenta desde hoy, en el Teatro Chaillot, una libre versión escénica del Poeta en Nueva York de Federico García Lorca, una de las cumbres de la lírica universal del siglo XX, a muy distintos ritmos mestizos de jazz, flamenco, hip- hop, salsa, interpretados por una compañía igualmente mestiza. Blanca Li ha leído a su manera los grandes poemas de Lorca, escritos entre 1929 y 1930, durante su estancia en Nueva York, en la Columbia: Se trata de una evocación de su mundo interior, a través de sus grandísimos poemas, cuando el poeta de Granada se encuentra caído en un mundo totalmente extraño a su Andalucía natal. Descubre un mundo que le fascina y le horroriza. Nosotros hemos intentando comprender esa obra inmensa, adaptándola a muy distintos ritmos musicales, andaluces, neoyorquinos, tropicales Al frente de una veintena de bailarines de su compañía y una docena de músicos de distinta procedencia, Blanca Li ha deseado dar a su espectáculo el aura mestiza que aporta el diálogo de artistas de distinta cultura musical y escénica. La música y la dirección musical son de Tao Gutiérrez. Carmen Linares y Encarnita Anillo cantan y leen bastantes de los poemas del enorme libro de Lorca. Rob Li les responde a ritmo de jazz. Acompañada en la escena de Andrés Martín, Blanca Li es responsable de una dramaturgia donde se confunden muchas tradiciones: las raíces familiares de su Granada natal, el Madrid anterior a la Movida, sus experiencias neoyorquina y parisina, antes y después del hip hop... Blanca Li aspira a la fidelidad y el respeto de una creación propia: la suya es una visión personal, que parte del Poeta en Nueva York de Lorca para desembocar en la Escenógrafa en Nueva York, que es ella misma: descubriendo a Lorca al mismo tiempo que descubre otra ciudad, otras músicas, otras aventuras y la misma tragedia del artista perdida en la gran metrópoli contemporánea: Los dos elementos que quizá cautivan al viajero que era Lorca y a la viajera que era yo misma, cuando llegué a Nueva York, por vez primera, son la arquitectura ¿extra humana? ¿infra humana? y un ritmo local. La geografía y la angustia. A primera vista, el ritmo puede parecer feliz. Pero cuando se descubre la vida y la miseria, el hombre convertido en máquina, comienza a descubrirse la angustia ante el vacío que puede precipitarse en el crimen... Una escena de Sí, pero no lo soy de Alberto Sanzol ABC ZARZUELA Autores: Reveriano Soutullo y Juan Vert. Intérpretes: María Rodríguez, Manuel Lanza, Aquiles Machado, Rafael Castejón, Pepa Rosado. Coro del Teatro de la Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Director de escena: Jesús Castejón. Director musical: Miguel Ortega. Lugar: Teatro de la Zarzuela, Madrid La leyenda del beso Rafael y Pepa ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Se escucha con frecuencia la queja de algunos nostálgicos lamentándose de que la zarzuela se haya desvinculado de su tradición y de que los intérpretes actuales desconozcan el viejo estilo. Quizá no se den cuentan que, aun cambiando los usos y costumbres, la tradición se genera por solapamiento de unas generaciones con otras y que, al lado de quienes ahora cantan, por cierto con una calidad que está muy por encima de la media de lo que se hacía entonces, hay quienes mantienen viva la llama del ayer. Todos aquellos que se acerquen estos días al Teatro de la Zarzuela podrán presenciar la actuación de dos veteranos cómicos, Rafael Castejón (Barcelona, 1932) y Pepa Rosado (Madrid, 1931) A ellos estuvo dedicado el homenaje que, por sorpresa, remató la función de estreno de La leyenda del beso y en la que ambos interpretan al gitano Alesko y a la hechicera Ulita. Se vieron imágenes de otras actuaciones, Luis Olmos, director de la Zarzuela, les entregó una placa, y hablaron sus hijos Jesús y Rafa. El uno, director de escena de esta producción programada hasta el 25 de mayo; el otro, intérprete del cursi, pijo y borracho Gorón. Dos generaciones sobre el escenario para permitir la transmisión de aquel estilo. Y se nota porque la escena es fiel al libreto, solvente, clásica, con recursos teatrales y agilidad. Sobre ella se puede disfrutar de la calidad de una orquesta que Soutullo y Vert jamás tuvieron para ellos, de un director serio, preciso, y cómodo llamado Miquel Ortega y de un plantel de intérpretes que, nimiedades y desubicaciones vocales al margen, le dan al total una dignidad muy notable. A la cabeza, y en el primer reparto, María Rodríguez, guapa como Amapola; Lanza, sobrio como Mario; y Machado, efusivo como Iván. Por supuesto que la gracia de todo ello suena ahora distinta. Afortunadamente, habría que decir. Al fin y al cabo, también el género tiene naftalina en muchos de sus chistes. Y, pese a ello, se ríen y aplauden. Así de agradecidos son los paseantes por el museo vivo de aquella vieja zarzuela, hecha hoy.