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50 MADRID EN EL BICENTENARIO DEL DOS DE MAYO LA CELEBRACIÓN, EN LA CALLE SÁBADO 3 s 5 s 2008 ABC AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano Una provocativa ejecución Medio millón de madrileños acudieron a la representación de los fusilamientos del 3 de mayo, de La Fura dels Baus s La puesta en escena, repleta de luces y sonidos, asombró por la irónica visión de la historia que se puso sobre el asfalto de Cibeles JOSÉ M. CAMARERO MADRID. Dos pequeños individuos, ataviados con ropajes típicos del siglo XIX, tirando confeti sobre la multitud y suspendidos de dos inmensas grúas. Era el momento de la ejecución de los madrileños por parte de los franceses, el 3 de mayo de 1808, donde el confeti simbolizaba la pólvora, y las grúas, el poder del ejército galo. Tras los disparos, y sobre un fondo oscuro, las víctimas aparecen suspendidas en el vacío, irradiando destellos blancos. A continuación, una espectacular y colorista explosión de fuegos artificiales. Así es la original visión de los fusilamientos que La Fura dels Baus presentó anoche en Cibeles, ante decenas de miles de personas (medio millón, según el Ayuntamiento) Al grito de ¡Viva la France! la céntrica plaza fue testigo de una incitadora representación teatral, en la que la prestigiosa compañía catalana puso sobre la conciencia de los asistentes una visión alternativa de este acontecimiento histórico. Con el actor José María Pou como maestro de ceremonias, lo que el público presenció ayer por la noche no dejó indiferente a casi nadie. Eso sí, este particular colofón del Bicentenario gustó. Está muy bien, porque te hace reflexionar mejor sobre lo que ocurrió entonces explicaban María Jesús y su pareja. Un gran cilindro movido con la fuerza de varios hombres rodaba a lo largo de la plaza, entre el público, como símbolo del estrangulamiento al que se vio sometido el pueblo. Tras la proclama pro- francesa que dio comienzo al espectáculo, otro acto de irónica provocación dejó con los ojos abiertos al público: la bandera tricolor de Francia reflejada en la majestuosa fachada del Palacio de Correos, convertido ahora en sede del Consistorio. La llegada de Napoleón Bonaparte y el rey Fernando VII a la capital fue todo un acontecimiento seguido por los medios de comunicación amarillos según relataba Pou, que querían reflejar en el papel cuché el estilismo que desprendía todo lo que llegaba del otro lado de los Pirineos Tuvieron que pasar varios minutos para que la multitud comprendiera qué es lo que intentaba reflejar la representación escénica: un fusilamiento diferente, en el que La Fura quería recordar a los madrileños la obcecada obsesión por los franceses que existía en aquella época, justo antes de que el pueblo se levantara en armas y fuera duramente castigado por ese ejército al que vanagloriaban meses atrás. Y es que, nada hubiera sido igual en este particular fusilamiento sin los haces de luces que intentaban asombrar al público, o las dos grúas que coronaban el cielo de Madrid. En mitad de la obra, y sin que nadie lo esperara, la fachada del Ayuntamiento se convirtió en una inmensa hoguera. Gracias a la combinación de luces rojas y amarillas, y a las antorchas que, de repente, surgieron de las ventanas del Consistorio, La Fura mostraba el dolor del pueblo madrileño en aquellas horas trágicas. La fachada de un edificio cercano, la Casa de América, también sirvió como mural para mostrar lo que iba sucediendo a pie de asfalto. Incluso en la estatua de la Cibeles se reflejaban los colores que indicaban en cada momento la alegría o tristeza de la obra. INDEPENDENCIA eamos: Los vascongados a los demás españoles. Españoles: somos hermanos, un mismo espíritu nos anima a todos. Aragoneses, valencianos, catalanes, andaluces, gallegos, leoneses, castellanos, olvidad por un momento estos mismos nombres de eterna armonía y no os llaméis sino españoles. Recibid, como prueba incontrastable del espíritu que nos anima, los holocaustos que ofrecen a la libertad española los Eguías, los Mendizábales, los Echevarrías y otros infinitos vascongados No es el discurso de Aguirre, ayer, en la Puerta del Sol, sino la proclama de la junta de Vizcaya en 1808, reproducida por Javier Esparza para arrancarle otro pelo al lobo de la propaganda liberal según la cual España habría nacido en un taller de lectura de Manolita Malasaña, que estaba como loca por Rousseau. El caso es que ayer, el encuentro de Aguirre y Rajoy en la Puerta del Sol tapó la noticia del día, que no era ésa, sino la estratégica filtración de La Vanguardia que en pleno Dos de Mayo adelantó que el Constitucional avala que Cataluña es una nación. Así se entiende la invasión de Madrit por parte de los cómicos catalanes apesebrados por Gallardón, y que Gallardón quiera cobrarle a Raúl por subirse a la Cibeles con una bandera española. ¿Qué independencia celebra La Fura dels Baus en Madrid, la de España de Francia o la de Cataluña de España? Si la filtración de La Vanguardia es correcta, las relaciones de Barcelona y Madrid pasan a ser automáticamente internacionales y ser internacional es la única ambición de Gallardón. Si De Gaulle tuvo a Malraux, Gallardón tiene a Alicia Moreno. Debido a que España es un parque temático de la progresía mundial, a Zapatero sólo puede vencerle Gallardón, y nadie notaría el cambio, que consistiría en quitar de Cultura al ministro Molina para colocar en su lugar a Alicia y sus cómicos presupuestívoros. ¿Y la Comunidad? Denle tiempo. Ayer no lo tenía. Era el día del Bicentenario y la presidenta condecoraba con la máxima distinción de la Comunidad al Getafe, el club de fútbol que apostó por el laicismo y fue divinamente recompensado con el Bayern y el Valencia. ¡Ay, el hecho diferencial! El año que viene, otra nación. Getafe, digo. L Una visión del siglo XXI Luz y sonido, imprescindibles Cuadros en las fachadas Los fusilados del 3 de mayo de 1808, una visión contemporánea de La Fura dels Baus EFE Lienzos como la Maja Desnuda, el retrato de la Familia Real de Carlos IV o el del rey Fernando VII sirvieron para recordar a los asistentes lo que