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ABC SÁBADO 3 s 5 s 2008 INTERNACIONAL 35 Los árabes moderados no se van a unir a Israel para combatir a Irán Shlomo Ben Ami s Ex ministro y vicepresidente del Centro Toledo para la Paz De Washington a El Cairo, de Jerusalén a Londres, Shlomo Ben Ami (Tánger, 1943) no ha dejado de ser embajador de su nacionalidad israelí y defensor de la paz POR LAURA L. CARO CORRESPONSAL HERZLIYA (ISRAEL) Aunque ha abandonado la primera línea de la política israelí, ahora, desde una condición más privilegiada, la de respetado intelectual, cauto y con una gran capacidad de argumentar, su voz cualificada se escucha en la trastienda de las negociaciones: es la última oportunidad para la solución de dos Estados, dice. Pero no contar con Hamás llevará al fracaso, y a una posible Intifada. Él estuvo en Camp David. Corea del Norte del Medio Oriente, pero nos equivocaremos si les damos una lectura demasiado simplista. Siria tiene interés en un acuerdo de paz con Israel porque consolidaría su régimen: en 40 años el Baaz ha perdido el Golán y el Líbano. Recuperar el Golán es esencial para Bassar al Assad, y hacerlo mediante negociación con Israel podría llevar al entendimiento con EE. UU. y los países árabes moderados. ¿Cortaría automáticamente sus relaciones con Irán? Tengo dudas. Se desencadenará un proceso de alejamiento estratégico con Irán, pero no será algo de un día. ¿Es Irán una amenaza real para Israel? -Los enemigos, como Irán, unen más que los amigos. ¿Podría traducirse este escenario en un acercamiento entre Israel y los árabes moderados? -No sólo para Israel sino más para el mundo árabe. He apreciado en mi reciente visita a Egipto que están muy preocupados por esta cuestión. De hecho, esta amenaza es una de las grandes razones por las que Egipto trata de llegar a una acomodación entre Israel y Hamás en Gaza. Egipto tiene una frontera común con Irán hoy, que es Gaza. Shlomo Ben Ami cree que ésta es la última oportunidad para la creación de dos Estados nión americana e israelí, que ese alto el fuego no es suficiente: hay que dejar a los palestinos que vuelvan a formar una coalición nacional, al acuerdo de la Meca. Es la única forma de que tengan un movimiento nacional unido en torno a un objetivo esencial, la solución de dos estados. ABC -Parece que nadie se toma en serio el proceso de paz abierto en Anápolis, que es sólo una excusa de Bush para enjugar el desastre de Irak y de Olmert y Abbás para sobrevivir. ¿Qué está fallando? una tercera intifada, con un Abbás humillado y el consiguiente envalentonamiento de Hamás, apoyado por el eje Siria- Irán- Hizbulá? -Y que no tiene con él a todo el pueblo palestino. ¿Hay paz posible sin Hamás? -No va a haber paz sin Hamás. Se lo dije en Washington a Condoleezza Rice, que salvar Anápolis pasa por incentivar a las partes para que negocien un alto en fuego en Gaza. Pero creo, como los egipcios, y contra opi- -Ésa es una posible lectura, pero hay otra. Israel, o más bien el primer ministro, Ehud Olmert, ha asumido por fin que ésta es la última oportunidad para salvar la solución de dos estados, y si no, habrá que buscar otros paradigmas, ninguno estimulante. Un estado judío árabe supondría una solución sudafricana, y una retirada violenta unilateral al este del muro significaría crear un estado hostil junto a las fronteras de Israel. El presidente George W. Bush ha aprendido en su aventura en Irak que hay que resolver la cuestión palestina. Pero el problema aquí es el contexto: se negocia con un primer ministro israelí que difícilmente controla su patio trasero político, y con un presidente palestino sin legitimidad, líder además del desacreditado Oslo, con un país dividido y un movimiento nacional que no sabe dónde va. -Pero el Gobierno de unidad ya se intentó, con estrepitoso fracaso por cierto. -No es imposible. En 1987, los que se rebelaron en la 1. intifada eran las fuerzas internas, genuinas de la sociedad palestina. Oslo no se firmó con ellos, sino con la OLP que estaba fuera y que calmó ánimos bajo la -No, ese Gobierno de unidad fue una guerra civil, que estalló prácticamente por iniciativa de Occidente, que armó a Mohammed Dahlan y a Mahmud Al Zahar. Por lo tanto hay que cambiar de actitud y entender que Hamás tiene derecho a gobernar por haber ganado las elecciones. -Si el proceso fracasa, ¿habrá Hay que cambiar de actitud y entender que Hamás tiene derecho a gobernar por haber ganado las elecciones. Abbás y su gente no tienen poder -Usted insiste en que hay que arrancar a Siria del eje de la guerra ¿Será con el acuerdo con Israel que actualmente media Turquía? -Los sirios son una especie de promesa de traer la solución de dos estados. Fracasaron, se corrompieron, Arafat murió... Y ahora asistimos al resurgimiento de los de dentro: las Brigadas de Al Aksa, Hamás, fuerzas volcánicas en ebullición, que de verdad mandan y pueden boicotear un acuerdo. Pero se negocia de nuevo con los de arriba, Abbás y su gente, que no tienen poder, que gobiernan gracias a Estados Unidos e Israel, y no va a funcionar. Hay que incluir a los otros, y si no llegas a la solución de dos estados, estos que están debajo de la mesa, la van a explotar ¿Aguantará el Gobierno israelí el envite de un acuerdo de paz con concesiones dolorosas como se empeñan en recalcar Bus y Olmert? -Sólo si hay un acuerdo con los palestinos, si no... no nos hagamos ilusiones. El mundo árabe moderado no se va a unir con Israel para luchar contra los extremistas de Irán. -Si la experiencia del pasado nos enseña algo, no podrá porque ninguno ha podido hasta ahora. Difícilmente les veo resistir una cuerdo de paz. Por eso, para que tal acuerdo pueda ser asumido por el sistema político israelí, es necesario que haya incentivos irresistibles por parte de Bush, que haya un Tratado de Defensa, unos pasos de normalización con los árabes, una embajada saudí en Jerusalén, incentivos que las partes necesitan para cubrir el déficit de legitimidad de sus líderes. Nuestro país es uno de los mayores éxitos del siglo XX; aquí se ha creado una nación de la nada -Este Israel que cumple 60 años. ¿Responde al sueño plasmado en la declaración de 1948, que hablaba de un Estado basado en los principios de libertad, justicia, paz y la igualdad de derechos y libertades de sus ciudadanos? das y de supervivientes de holocaustos. Se ha creado una nueva vieja nación con un nuevo idioma, una nueva cultura, una economía extraordinariamente dinámica. Hoy es el segundo país del mundo con empresas que cotizan empresas en el Nasdaq, de alta tecnología, de economía basada en el activo intelectual, el capital humano. Se ha conseguido muchísimo. Se ha creado una democracia que, por disfuncional que sea, es vibrante, vigoro- -Israel es uno de los mayores éxitos del siglo XX. Hay que ver las cosas con sentido de proporción. Aquí se ha creado una nación de la nada, una nación de comunidades desarraigadas y desposeí- sa, en una zona del mundo no se disfruta de exceso de libertades. Y quedan muchas cosas pendientes, muchísimas, como el conflicto. No hemos sobrevivido a las tragedias del Holocausto y las persecuciones para encerrarnos en nuestro gueto mental. Hemos sobrevivido para buscar soluciones a lo que se pensaba hasta ahora insoluble. Necesitamos que aquellos que se consideran víctimas en su patria histórica asuman nuestra legitimidad. ¿Seguirá existiendo Israel dentro de otros 60 años? -Claro, qué duda cabe. Existirá.