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ABC SÁBADO 3- -5- -2008 El monstruo de Amstetten ya estaba fichado en los años 60 por abusos sexuales 29 HORIZONTE El fracaso forzará a Brown a no adelantar las generales al año que viene, y esperar al 2010 para intentar recuperar terreno Gales. Los tories tuvieron una ganancia neta de 256 puestos, mientras que los laboristas perdieron 331. En el caso de los conservadores, todos los observadores habían coincidido en señalar antes de los comicios que el mejor escenario para ellos era superar los doscientos concejales, mientras que el peor supuesto para los laboristas era perder más de doscientos. Los tories avanzaron en determinantes lugares, entre ellos Bury, una población integrada en el gran Manchester, en la que no tenían mayoría desde hacía 22 años, y Southampton. Los laboritas ya tenían una menguada presencia en los entes locales, pero ahora se encuentran en su mínimo histórico. Los candidatos liberal- demócratas tuvieron un decoroso resultado, con un 25 por ciento, lo que mantiene el buen comportamiento de este tercer partido en los comicios locales. No obstante, perdieron el control en Liverpool, en el que ahora ya no cuentan con mayoría. Los liberal- demócratas ganaron 34 concejales. Para más desconcierto del Partido Laborista, su nuevo secretario general, David PittWatson, ha decidido no asumir el puesto. En el organigrama de los partidos británicos se trata de un cargo más gerencial que político, pero la espantada de Pitt- Watson, un ejecutivo de la City fichado por el propio Brown, ahonda el problema en la estructura laborista. El anterior secretario general había tenido que dimitir por la polémica de las donaciones irregulares. Varias voces del Gobierno instaron ayer a cerrar filas entorno al primer ministro. Hasta el día de las elecciones Brown había insistido en llevar al Parlamento una polémica iniciativa antiterrorista que permite la detención sin cargos durante 42 días. En un momento de debilidad como el presente, Brown tiene que elegir entre arriesgarse a perder una votación debido a la revuelta de diputados suyos o archivar la propuesta, lo que aún cuestionaría más su liderazgo. Ramón Pérez- Maura NO HAY EXCUSAS o es inusual que el partido del Gobierno sea derrotado con alevosía en unas elecciones municipales. Incluso es bastante corriente que los liberaldemócratas logren un resultado digno. Al fin y al cabo y desde hace lustros son un partido que gana muchos concejales y muy pocos miembrosdelParlamento. Loqueesverdaderamente extraordinario es que los laboristas hayan quedado veintepuntosporcentualespordetrás de los conservadores (44 frente a 24 y que los liberaldemócratas hayan conseguido saltar por delante del partido del Gobierno en voto directo, si bien sólo conseguirían 1.712 concejales frente a los 2.264 del laborismo. La cuestión ahora es a dónde conduce este descalabro del laborismo gobernante. La primera idea queparececlara es quelasustitución- -elpasadoaño- -deTony Blair por Gordon Brown no ha generado motivación alguna en su electorado. EllaborismodeBrown yEdMilliband, sumanoderechay hermano del ministro de Exteriores, genera una sensación de hastío difícil de disimular. Ed Milliband intentaba contextualizar ayer el resultado en un escenario económicoadversoenelmundoentero. Y es un recurso quecualquiera en su situación emplearía. Pero nohayexcusasylacrisisesmucho más grave para el laborismo. Si no fuera porque implicaría acusar a Blair de traidor y mal perdedor, se podría asegurar que el ex primer ministro pasó ayer el día viendo losresultadosconnotablesatisfacción. Cabríasuponer- -seguroque no es así- -que observó con deleite cómo se alumbraban unas cifras que el laborismo nunca conoció con él. No es improbable que al fin las hubiera sufrido con Blair si en esta hora siguiese ocupando el 10 de Downing Street, pero fueron otros los que se empeñaron en echarleyahoratendránqueponer la cara para recibir las bofetadas. La victoria del atrabiliario Boris Johnson en Londres promete grandes tardes. Su simpatía arrolladora, su locuacidad incontenible, su afán por meterse en todo charcoinfestadodecocodrilosysu capacidad de cantar desde dentro de esas turbulentas aguas estoy sintiendo cosquillas con sonrisa burlona, hace que quienes le conocemosestemossegurosdequeLondres, despuésdeJohnson, seráotra cosa. Mejoropeor it syettobeseen! N Livingstone (izquierda) felicitó en persona anoche a Johnson, que compareció serio pese a la victoria AFP Boris Johnson arrebata para los tories la alcaldía de Londres Los conservadores, que no controlaban el ayuntamiento londinense desde hace décadas, descabalgan a Ken Livingstone E. J. BLASCO LONDRES. El conservador Boris Johnson se convirtió anoche en el nuevo alcalde de Londres, al conseguir 1.168.738 votos frente a los 1.028.966 logrados por su oponente laborista, Ken Livingstone, que ha dirigido la ciudad en los últimos ocho años. La elección directa a la alcaldía fue finalmente más ajustada de lo que se había pensado durante gran parte de la jornada de recuento, aunque el aspirante tory llegó a superar en 139.772 votos a su rival. El triunfo de Johnson significó anoche la puntilla que recibían los laboristas en un día de pésimos resultados cosechados en las municipales celebradas el jueves. Para los conservadores constituye la vuelta al poder en una ciudad que directamente no controlan desde hace décadas y supone una robusta ayuda para que el líder tory David Cameron, avance en sus aspiraciones para las próximas generales, que pueden tener lugar en uno o dos años. Aunque la autonomía con la que actuará Johnson puede llegar a crear tensiones con Cameron, como las había entre Livingstone y Blair, la proximidad electoral no parece que vaya a dejar margen para ningún enfrentamiento significativo. Ninguno de los candidatos obtuvo la mitad de los votos en la primera preferencia consignada en las papeletas, por lo que pasaron a una segunda ronda los dos más votados, en la que se les sumaron las segundas preferencias expresadas por ellos. Johnson obtuvo 1.043.761 votos en la primera vuelta y sumó otros 124.967 en el segunda parte del recuento; mientras que Livingstone logró 893.877 votos en primera preferencia y 135.089 en segunda. En tercer lugar quedó el candidato liberal- demócrata, Brian Paddick, con 236.685 votos. La pugna de la campaña, con un Johnson que por primera vez plantaba cara a un Livingstone que había ganado en dos ocasiones sin un contricante notorio, ayudó a incrementar la participación. Ésta llegó al 45 por ciento, ocho puntos por encima de la registrada en 2004, que fue del 36,95. Comúnmente se había estimado que una mayor afluencia a las urnas beneficiaba al candidato laborista, pero al final lo que parece haber movilizado más el voto ha sido las propias ganas de cambio. Con unos 2,4 millones de votos emitidos, la votación del pasado jueves fue la primera en que más de dos millones de londinenses acudieron a los colegios electorales en unas municipales. Esto prolongó el escrutinio hasta la madrugada. En su discurso tras haber sido proclamado nuevo alcalde, Johnson tuvo gestos de generosidad hacia su antecesor, al que agradeció el nervio que ha dado a la capital británica y, mezclando continuamente solemnidad, bromas e ironía, le agradeció también su enfrentamiento al Nuevo Laborismo, en alusión al izquierdismo de Livingstone. Se mostró convencido de que disipará algunos mitos que se han dicho sobre él, en referencia a su fama de clown (payaso) y de ser propenso a la metedura de pata. Y acabó con un vamos a beber pues se comprometió a no tomar trago durante toda la campaña. Espantada preventiva Y ahora, a beber El triunfo en la capital ayudará a Cameron a apuntalar su estrategia de recuperación del gobierno nacional