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ABC SÁBADO 3- -5- -2008 27 Canonización El hermano Rafael será proclamado santo El obispo de Palencia, José Ignacio Munilla, ha anunciado la futura canonización del hermano Rafael Arnáiz, tras la reciente aprobación por el Vaticano del segundo milagro de este místico trapense que falleció a los 27 años y fue beatificado en 1992 por el Papa Juan Pablo II. Cursos del Episcopado Ante la experiencia del duelo El departamento de Pastoral de la Salud celebrará del 26 al 28 de mayo un curso para capellanes y profesionales sobre el acompañamiento de personas que han perdido a un ser querido. Será impartido por el profesor del Instituto Internacional de Pastoral Sanitaria, Arnaldo Pangrazzi. Obras Misionales Pontificias Asamblea Nacional de directores diocesanos Las Obras Misionales Pontificias de España, junto a la Comisión Episcopal de Misiones, celebrarán del 20 al 22 de mayo un encuentro para analizar, entre otras cuestiones, la actualidad de la misión Ad gentes en España y las acciones pastorales para el próximo curso. Dejar aflorar las lágrimas en el duelo ayuda a superarlo ABC LA MISIÓN Jesús Higueras EN PRIMERA LÍNEA DE FUEGO n estos días se ha dicho y escrito mucho acerca del trabajo de los capellanes en los hospitales, tal vez olvidándonos de algo esencial: el hospital es el espacio del sufrimiento y Cristo sigue siendo el único capaz de dar un sentido redentor al mismo. No olvidemos que durante muchos siglos en Europa la Iglesia fue pionera en la atención gratuita y en la fundación de hospitales, siendo cientos las congregaciones religiosas dedicadas a los enfermos y cuyos miembros en numerosas ocasiones dieron la vida heroicamente por cuidar de los mismos. Cualquier Estado que se precie de defender y amparar los derechos humanos no puede desatender esta realidad de la conciencia que, ante el miste- E rio del sufrimiento y de la muerte, necesita una luz y un camino que le guíen por esa difícil senda. Todos hemos sido testigos en numerosas ocasiones de cómo una palabra dicha en el momento oportuno y, sobre todo, la gracia santificante de los sacramentos llenan de paz al creyente que está padeciendo una enfermedad, pues el mismo Señor Jesús nos mandó acompañar a los enfermos y quiso identificarse con ellos, asociándolos a su Pasión redentora por la salvación del mundo. Poder decir a un enfermo que su vida es preciosa a los ojos de Dios y que tal vez ese momento de dolor sea el más fecundo e importante de su vida es algo fundamental, máxime en una sociedad que se denomina del bienestar y en la cual todo sufrimiento es sinónimo de maldición y de desgracia y que intenta ocultar esta realidad que siempre acompaña a los hombres. En definitiva, sirvan estas líneas para agradecer el duro y silencioso trabajo de cientos de capellanes que trabajan en primera línea de fuego en un campo, precisamente, nada fácil y a la vez para reclamar un derecho que es de todos los ciudadanos cristianos. La asistencia religiosa en los hospitales es un derecho El Estado es aconfesional pero las personas no recuerda el director de Pastoral de la Salud del Episcopado L. D. MADRID. No se trata de un privilegio, ni de una intromisión de la Iglesia en el Estado. La asistencia religiosa y la participación de los capellanes en los comité de ética de los hospitales públicos responde al derecho de todo ciudadano a ser atendido desde un punto de vista espiritual, en un momento especialmente difícil como es la enfermedad. Así lo entiende el padre Abilio Fernández, director del departamento de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal, después de la polémica desatada la semana pasada por el convenio suscrito entre la Consejería de Sanidad de Madrid y el Arzobispado que permite la participación de los sacerdotes en estos equipos interdisciplinares. En la actualidad, más de 1.000 sacerdotes realizan labores de asistencia religiosa en los distintos centros públicos españoles; 87 en la comunidad de Madrid. De su experiencia como miembro del comité de ética durante más de 20 años en un hospital de León, el padre Abilio rescata la gran riqueza que supone siempre el intercambio de los distintos puntos de vista sobre un caso que plantea una cuestión ética. Es un modo de estar en la vida del hospital no para decidir nada sino para aportar la mirada de la Iglesia apunta el sacerdote, quien recuerda que el capellán en estos equipos interdisciplinares es uno más y que los informes que luego se pasan a los servicios del hospital no son vinculantes Entre los primeros planteamientos que llegaron a estos consejos consultivos, tras su creación por el Insalud a mediados de la década de los 90, cuando aún no estaban transferidas las competencias a las comunidades autónomas, estaban las transfusiones de sangre de los Testigos de Jehová y los primeros protocolos de consentimiento informado Luego, se fueron incorporando casos como los abortos en adolescentes, discapacidades y cuidados paliativos explica. Para el padre Abilio, la aportación de la Iglesia en los hospitales, que se reguló por primera vez en los acuerdos entre la Santa Sede y el Estado en 1979 y se ratificó en 1985 durante el Gobierno de Felipe González, se debe a que las personas no son aconfesionales como el Estado y, por ello, tienen derecho a la asistencia religiosa. Nosotros hacemos un acompañamiento, no sólo administramos los sacramentos. Somos un alivio para mucha gente que necesita que le tendamos una mano, le brindemos una palabra de consuelo apunta. Sin embargo, el Gobierno no lo tiene muy claro y ha pedido a la Fiscalía General que estudie si procede emprender acciones legales contra el convenio suscrito entre la Comunidad de Madrid y el Arzobispado. En concreto, el Ejecutivo quiere saber si el acuerdo vulnera derechos fundamentales, ya que la voluntad de los pacientes sobre su salud no puede tener otros límites que los previstos en el ordenamiento jurídico y los que se derivan de criterios profesionales La realidad es bien distinta. Desde el Arzobispado aseguran que son muy pocos los capellanes que participan en los comité de ética, ya que se trata de una actividad que, pese a estar contemplada en ese convenio, es voluntaria Además, señalan que, en los casos de cuidados paliativos, el soporte que hace el sacerdote siempre es emocional y espiritual y sólo para quienes así lo deseen. El capellán es un tutor de la trascendencia en los comités de ética El hermano Luis Valero Hurtado, presidente del Área de Pastoral Social y de la Salud de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, señala entre las competencias específicas del capellán dentro de los comité de bioética la de ser un tutor de la trascendencia Según explica, el contexto laico de este tipo de consejo consultivo hace que esté necesariamente abierto al pluralismo Por ello, la instancia religiosa, aunque no se comparta, no puede dejar de ser tenida en cuenta en la debida consideración Quien garantiza todo esto es el capellán indica Hurtado. También destaca que el sacerdote tiene como rol en estos comité el de ser mediador de la acción de la Iglesia en el mundo de la bioética al encarnar la presencia de Cristo al servicio del bien integral del hombre Soporte emocional nistración no puede dejar de cumplir con su obligación de reflejar una dimensión inseparable de la vida de millones de españoles y de la propia realidad social, cultural e histórica de nuestro pueblo Los obispos dedican también parte de su mensaje, con motivo de esta jornada, a resaltar la necesidad de que los medios realicen una mayor apuesta por la dimensión ética Una iniciativa que debe llevarlos a defender celosamente a la persona y respetar plenamente su dignidad señalan. Para cumplir con este cometido, proponen que la enseñanza de la infoética -como ha denominado el Papa al estudio de la dimensión ética de los me- dios, al igual que existe la bioética en la medicina- -sea un componente importante en el currículo de estudios de las facultades de comunicación, especialmente de aquellas que son de iniciativa o titularidad eclesial Una formación, que los prelados piden que se haga extensiva a la escuela, a la catequesis, a la enseñanza religiosa escolar y a los padres. Todos estamos moralmente obligados no sólo a defendernos de los peligros que origina un mal uso de las comunicaciones, sino a formarnos en un adecuado criterio ético y moral, según los principios de la doctrina cristiana, que nos ayuden a saber elegir lo verdadero, bueno y bello afirman.