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18 ESPAÑA Ante el XVI Congreso del PP s La Fiesta del Dos de Mayo SÁBADO 3 s 5 s 2008 ABC Edurne Uriarte EL TALÓN DE AQUILES DEL PP i algún líder alternativo a Rajoy tuviera una idea clara de qué hacer para obtener buenos resultados en Cataluña y País Vasco, probablemente habría más de una candidatura en junio. Si no la hay es porque todos y cada uno de los líderes populares comparten ese su talón de Aquiles que es Cataluña y, cada vez más, el País Vasco. Tanto en la responsabilidad de los pobres resultados electorales de esas dos comunidades como, sobre todo, en la confusión para salir de ellos. Especulan algunos estos días sobre unas supuestas intenciones de Rajoy de renunciar a la defensa de la nación española y de pactar con el PSOE y los nacionalistas el desmantelamiento del Estado y la disolución de la nación. Tamaña fantasía sobre Rajoy sólo puede explicarse en el estado de perplejidad de la derecha ante el claro fracaso del españolismo en Cataluña y País Vasco. Un fracaso que no sólo es del PP, que lo es de todo el españolismo o del nacionalismo español, o del patriotismo, o como lo queramos llamar. El del PP y el de un amplísimo sector de los ciudadanos y una buena parte de las élites culturales. Un fracaso para el que nadie tiene una alternativa convincente. Ahora que celebramos el bicentenario del 2 de mayo, de la libertad de la nación como editorializaba ayer este periódico, reconozcamos que asistimos también al fracaso de la nación, en Cataluña y en el País Vasco. Y al del PP por representar a esa nación en ambas comunidades y por no haber renunciado al españolismo como sí lo ha hecho el PSOE. Y no lo digo porque crea que deba renunciar a él, ni mucho menos. Ni matizarlo, ni menos aún catalanizarlo o vasquizarlo. Pero lo que sí parece evidente es que tiene que liderarlo y trasmitirlo de otra manera. Y se trata de contenidos más que de formas, de un españolismo que debe ser más fresco, más moderno y definitivamente desacomplejado. Sin el tono agónico y heroico de nuestros antepasados de 1808. Y sin el miedo que aún manifiesta la derecha cuando habla de España en esas comunidades. Si la propia derecha no tuviera miedo, quizá los electores catalanes y vascos dejarían también de sentirlo. S Fraga, Pizarro, Sáenz de Santamaría, García- Escudero, Elorriaga, Montoro y Vera, en la recepción ofrecida por Esperanza Aguirre Entre fantasmas con nombre Sobre el PP planeaba la sombra de los consejos de Aznar; sobre el PSOE, Taguas y las relaciones de Zapatero con las constructoras. Simancas evita los comentarios después de atribuir a las tramas del ladrillo su fracaso tras las autonómicas de 2003 POR ÁNGEL COLLADO FOTOS CH. BARROSO E. AGUDO MADRID. Toda una exhibición de poder de convocatoria hizo Esperanza Aguirre en la Real Casa de Correos. La celebración del bicentenario del levantamiento de Madrid contra el francés- -también era el alumbramiento de España como nación moderna- -lo merecía y pocos de los obligados a estar se lo quisieron perder. Los políticos, del PP y del PSOE, acudieron con sus particulares fantasmas incorporados en todas las conversaciones de todos los corrillos: la crisis del PP con la última noticia- -los consejos de Aznar a los veteranos del partido- -y la intimidad en las relaciones de Zapatero con las grandes empresas constructoras que ha fraguado en la recalificación del jefe de su oficina económica en jefe de la patronal del ramo. Y además de sombras, presencias con título de testigos de cargo. También estaba Manuel Pizarro, el amigo de Aznar y supergestor de éxito hasta que se incorporó a la política, que ahora sólo quiere ser diputado raso entre otras cosas porque en la oposición sólo hay pedrea. Rajoy fichó a Pizarro para ganar, perdió y ahora no encuentra forma de encajar una figura para gobernar en un equipo para fajarse contra el poder. Pizarro aguantó la enésima pregunta sobre su futuro inmediato, se le vio de charla con su nueva jefa, la portavoz del Grupo Popular, Soraya Sáenz de Santamaría. Volvió a dar la cara. Aguirre no tuvo ningún empacho en responder a la pregunta sobre los consejos de mantener la calma y velar por la estabilidad del partido que Aznar ha dado a algunos de sus íntimos. Me debe de considerar una pipiola porque a mí no me ha llamado dijo la presidenta de la Comunidad de Madrid. Como el guión de todos los sectores del Partido Popular decía que toca dar por cerrada la crisis, era mejor no extenderse en comentarios sobre un asunto que es un gran enigma: la opinión de Aznar sobre lo que ocurre en el partido con el añadido de las relaciones del La ministra Beatriz Corredor, con el alcalde Alberto Ruiz- Gallardón ex presidente con su sucesor. Ignacio González también comentó la noticia, pero para elogiar al ex presidente del Gobierno porque se mantenga al margen de la vida interna del partido y agregar que, si cambia de idea y hace recomendaciones en público, también le parecerá bien. Para González, está claro que el PP ha vivido los mejores momentos en la época de Aznar y si éste considerara que debe dar consejos lo hará porque cree que es bueno para el partido y para el conjunto de los compañeros En el campo de los socialistas, mandaba Taguas como tema de conversación obligada. Rafael Simancas, que se empeñó en atribuir a las tramas de la construcción o del ladrillo la disidencia de sus compañeros Tamayo y Sáez que en 2003 le costaron la presidencia de la Comunidad, se escurría a la hora de referirse a las relaciones de sus superiores con las grandes constructoras. Todo el mundo tiene derecho a salir de la vida pública y encontrar acomodo en lo privado; yo solo puedo hablar de mí como militante que ha actuado con responsabilidad comentó el hoy diputado del PSOE. Prefirió meterse con Zaplana y olvidarse de Taguas. Cada uno con sus fantasmas y Simancas con el de Tamayo, que apoyó a Zapatero frente a Bono en el congreso del PSOE celebrado en 2000. Aguirre sobre los consejos de Aznar a los veteranos: Me debe de considerar una pipiola, no me ha llamado