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16 ESPAÑA España conmemora el bicentenario del Dos de Mayo SÁBADO 3 s 5 s 2008 ABC Un viernes de domingo La ciudad, toda engalanada, agasajó a la Familia Real en el bicentenario del histórico bando de los alcaldes. En el calor ambiental hubo sitio por igual para la solemnidad institucional del acontecimiento y para las Supremas de Móstoles BLANCA TORQUEMADA MADRID. Gracias a que no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente como los españoles según el bando histórico de 1808, y a que la presencia de la Familia Real en pleno deja reducida a anécdota cualquier tentación de centrarse en la casquería política, el medio Móstoles que no se había ido de puente se echó a la calle para demostrar que la gesta de los alcaldes Andrés Torrejón y Simón Hernández tiene dignos continuadores en los habitantes de esta ciudad que es ya mucho más que dormitorio y presta toda su vitalidad al siglo XXI. Con un bullicio genuino, saludable mezcla de lo que es hoy la España desarrollada con trazos del mítico Villar del Río de Berlanga, los mostoleños enarbolaron las banderolas rojigualdas en ese paisaje urbano destartalado que les legó el desarrollismo y en el que la fibra ciudadana suple a estas alturas con creces las huellas de la especulación de los sesenta. Si ante la llegada de los políticos estaban predispuestos a la división de opiniónes (con más peso de las favorables a Mariano Rajoy y a Esperanza Aguirre que las que jaleaban a José Luis Rodríguez Zapatero) con la Familia Real no hubo sombra de duda: vítores y aplausos a granel. Ni siquiera se dejó oír (ni ver) ninguno de esos grupúsculos de republicanos que, tricolor en mano, suele fletar la extrema izquierda para este tipo de convocatorias. Así, la fiesta fue redonda y la acogida calurosa, tanto en términos del entusiasmo exhibido por los ciudadanos como por lo que marcaban los termómetros en un caluroso y casi bochornoso estreno del mes de mayo. En su salsa se vio a Esteban Parro, el alcalde de Móstoles, un orgulloso y desenvuelto anfitrión que cedió al Rey simbólicamente su bastón de mando. Seguramente, doscientos años después, a Parro le gustaría poder dictar un bando de nuevo cuño que garantizara la fraternidad entre quienes han compartido una situación de angustia extrema como la de estamparse juntos en un helicóptero. Engalanada y de domingo, aunque fuera viernes, la ciudad no quiso dejar de rendir tributo también a sus héroes contemporáneos, a los que cedió la mejor tribuna, sin complejos: allí estaba Iker Casillas, impecablemente trajeado de alpaca, y las Supremas de Móstoles, que se embutieron en sus mejores galas; pura opulencia en rubio platino. También se hizo notar el presentador televisivo Christian Gálvez y hasta una ex miss que llegó a concursante de Supervivientes A ellos sí les identificaba y aclamaba, mientras apenas nadie reparaba en representantes de altas instituciones del Estado como el presidente del Senado, la presidenta del Tribunal Constitucional o el del CGPJ. La popularidad se erigió como quinto poder, pues, al fin y al cabo, no ha sido otro sino Casillas quien ha acuñado la cita más celebrada del acervo local (después del bando de los alcaldes, claro) cuando sentenció no soy galáctico, soy de Móstoles Una cualidad, la de mostoleño, que imprime un carácter rebelde, acreditado ayer por madres que azuzaban a sus niños y que, armadas con cámaras digitales, tomaron la tribuna reservada a la prensa como si fuera el parque de Monteleón. Móstoles se engalanó para recibir a los Reyes JULIÁN DE DOMINGO El duque de Palma saluda a una niña en los actos conmemorativos del Bicentenario EFE Iker Casillas, autor de la frase no soy galáctico, soy de Móstoles fue aclamado por sus paisanos