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ABC SÁBADO 3 s 5 s 2008 OPINIÓN 11 EL ÁNGULO OSCURO UNA RAYA EN EL AGUA DOSMAYEANDO SALSA DE TOMATE MORTIGUADA la tensión política por incomparecencia de la oposición, que se ha tomado unos meses de excedenciapara resolver ciertacrisis deidentidad, la opinión pública del Año V de la era zapateriana ha centrado su consideración en el viaje al fin de la noche de Andrés Pajares, un cómico mediocrey atormentadocuya dolorosa enajenación psicológica suscita el interés de una auténtica cuestión nacional de expectación muy superior al mayor de sus dudosos éxitos artísticos. Pajares fue un icono secundario del rancio cine tardofranquista, un pretenIGNACIO dido humorista de rasgos CAMACHO carpetovetónicos cuyas películas y espectáculos teatrales más celebrados caerían hoy de lleno en varios supuestos de la Ley de Violencia de Género. Ya en los 90, el talento de Carlos Saura redimió su carrera con un papel sombrío y conmovedor en Ay, Carmela donde encarnó a un apocado actor ambulante humillado por las tropas italianas en el sórdido escenario de la guerra civil. Aquella intervención premiada con un Goya apuntaba a la emergencia de una gozosa reconversión similar a la que supo imprimirse a sí mismo Alfredo Landa, pero Pajares no supo o no pudo ir más allá; de alguna manera pasó por su propio pie a la galería summeriana de los juguetes rotos, un pelele apaleado por el azar y exprimido con impío pragmatismo por la prensa del colorín, que lo utilizó como mercenaria asadura para su devastadora máquina de picar albóndigas morales de carne humana. Convertido en cabeza de un clan familiar cuyos vertiginosos vaivenes sentimentales o carnales alimentaban la hamburguesería mediática entre salsas de tomate, este actor mediano se alzó sobre una popularidad que nunca obtuvo en sus andanzas estrictamente profesionales. Lesucedió algo similar aCarlos Larrañaga, decidido a escenificar en la vida real un rentable melodrama que aprovechaba su perfil de galán maduro, pero al menos éste sabía marcar los tiempos de su propio guión de conveniencia. La peripecia de Pajares fue más triste: unapendientetóxicadedisolución mental que ha terminado en la pantanosa cuneta de un asalto con disfraz y pistola de juguete. En cualquier ciudadano del montón se trataría de un proceso de deterioro digno de atenciónclínicay respetocompasivo, peroelcarrusel morboso de la televisión necesita subir a los altares del plató víctimas que inmolar en directo para que el espectáculo no se detenga. The show must go on. El indiscutible éxito de esta clase de pasatiempos se suele justificar en el hartazgo de la política, encerrada en una burbuja de insufrible endogamia, pero en realidad esconde una generalizada trivialidad moral de la que acaso sí sea responsable la dirigencia pública. El país entero es la antesala de una peluquería de barrio, un patio de chismes y cotilleos cuyos inquilinos se entretienen viendo funcionar la trituradora de reputaciones mientras les roban la cartera y les nublan el futuro. Divertirse hasta morir, escribió el gurú Neil Postman; sería una opción inobjetable si no estuviésemos divirtiéndonos con un guiñol de despojos humanos por los que nadie parece sentir un ápice de misericordia social. A celebración del bicentenario del Dos de Mayo está Nuevo Mundo. Don Marcelino Menéndez Pelayo, que leyó sirviendo para que se tergiverse la verdad histórica más en un solo día de su vida que todos los representantes de un modo francamente vomitivo. A la izquierda, de nuestra patética derecha en todos los días de su desnorla celebración le resulta enojosa, pues sabe que aquella retada vida, lo dejó escrito en el grandioso epílogo de su Hisbelión popular fue una reacción contra los ideales revolutoria de los heterodoxos españoles: Esta unidad se la dio a cionarios de los que ella orgullosamente se proclama hereEspaña el cristianismo. La Iglesia nos educó a sus pechos dera. La vicepresidenta De la Vega ha afirmado, refiriéncon sus mártires y confesores, con el régimen admirable dose a los afrancesados, que fueron los que por primera de sus concilios por ella fuimos nación, y gran nación, en vez defendieron un Gobierno responsable, que devez de muchedumbre de gentes colecticias, nacibía ocuparse de que los ciudadanos accedieran al das para presa de la tenaz porfía de cualquier vecibienestar, e incluso a la felicidad La frase es ambino codicioso. España, evangelizadora de la migua, y uno no acierta a establecer si, al referirse a tad del orbe; España martillo de herejes, luz de ese Gobierno responsable que defendieron los Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio... afrancesados, la vicepresidenta alude a una aspiésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no teneración utópica que no se habría hecho realidad hasmos otra. El día en que acabe de perderse, España ta nuestros días, en la personita de Zapatero, o si volverá al cantonalismo de los arévacos y de los alude concretamente al gobierno tiránico que imJUAN MANUEL vectores o de los reyes de taifas Las palabras propusieron las armas napoleónicas, cuyo ideal de acDE PRADA féticas de don Marcelino ya se están cumpliendo, ceso a la felicidad consistía básicamente en estuy nuestra derecha, al afirmar que con el Dos de prar doncellas y desvalijar iglesias. Una u otra interpretaMayo se constituye la nación española no hace- -amén de ción de su frasecita nos confirma que, para la izquierda, traicionar la verdad histórica y de renegar patéticamente aquella Guerra de la Independencia que se inició con la rede su genealogía- -sino conceder argumentos a quienes vuelta popular del Dos de Mayo fue un acontecimiento lucdesean despiezar España en cantones y reinos de taifas. tuoso que retardó el advenimiento del Progreso. Y el Dos de Mayo no fue una rebelión ciudadana, sino Más patética aún es la interpretación del Dos de Mayo una rebelión popular. Napoleón quería convertir a los esque nos propone la derecha, muy característica de la empapañoles en ciudadanos (esto es, en muchedumbre colectinada mental que la corroe. La derecha no abomina de lo cia sometida a sus leyes y exacciones) pero los españoles, que ocurrió en aquellos días, pues intuye que fue una macon intuición genial, querían seguir siendo pueblo. El genifestación del genio español; pero está tan infectada por nio popular español entendió que los gabachos habían velos apriorismos mentales impuestos por la izquierda que nido a destruir los cimientos de la patria española y a connecesita enturbiar ese genio español con conceptos totalvertirnos otra vez en presa de la tenaz porfía de cualmente extraños al impulso originario de aquellos patrioquier vecino codicioso y se rebeló para defender la grantas. Así, por ejemplo, la derecha sostiene que con la Guedeza y la dignidad de España, concretadas en su fe y en su rra de la Independencia surge España como nación de ciutradición. Ese pueblo que se rebeló en 1808 ya no existe, dadanos y no sé cuántas paparruchas más. Falso de toda ahora sólo somos una patulea de ciudadanos descristiafalsedad. La idea de nación española se modeló de forma nizados que han accedido al bienestar; y estas conmemoevolutiva desde el siglo VI, con la conversión de Recaredo a raciones no son sino unas exequias fúnebres que algula fe católica, para cobrar contornos cada vez más nítidos nos, desde la izquierda, celebran con regocijado cinismo, durante la Reconquista, alcanzar su certeza constitutiva mientras otros, desde la derecha, hacen de dóciles mamdurante el reinado de los Reyes Católicos y hallar su expreporreros. sión más acabada con la conquista y evangelización del www. juanmanueldeprada. com L A