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ABC VIERNES 2 s 5 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 75 Mortal de necesidad Una performer italiana que quería llegar a Jerusalén vestida de novia haciendo auto- stop fue asesinada; un artista alemán pretende exponer la agonía de un hombre moribundo, mientras que otro artista dejó morir a un perro en una pretendida instalación POR FERNANDO CASTRO FLÓREZ MADRID. La performer Pippa Bacca ha sido asesinada hace apenas veinte días en Turquía. Pretendía llegar hasta Jerusalén vestida de novia haciendo auto- stop. Según declaró, su trabajo se basaba en la confianza en los demás y el traje ceremonial funcionaba como una metáfora del encuentro con el otro, la búsqueda de la parte femenina positiva, de la mujer como fuente de vida, estabilidad y sensatez La fatalidad hizo que se cruzara en su camino un criminal al que todas las buenas intenciones y los laberintos conceptuales del arte contemporáneo le eran completamente ajenos. En el peregrinaje por Eslovenia, Bosnia y Bulgaria, acompañada por otra creadora italiana, Silvia Moro, lavó ritualmente los pies a las matronas de cada pueblo por el que pasaba. Sobrina de Piero Manzoni, famoso por haber enlatado mierda de artista mantenía unos planteamientos ya académicos que pretenden fusionar el arte y la vida cotidiana, dotando a todo de una valencia estetizada pretendidamente radical. Aunque sabemos que el arte es un sistema de enmarcado, eso no impide que permanentemente se intente ampliar las experiencias que son susceptibles de reclamar una apreciación singular, vale decir, hacernos pensar en las cosas como algo más que objetos o herramientas. Todos estamos convocados a intentar hacer una performance única e irrepetible. Podemos recurrir a la acrobacia atlética o ampararnos en el misticismo orientalizante: en último término tendremos que documentarlo todo para que finalmente lo que era extraño termine por normalizarse e incluso pueda conservarse a temperatura constante en esa inmensa vitrina que todavía llamamos museo Pippa tenía planificado exponer los documentos de su viaje en una galería de Verona y ahora, tras su trágico final, la familia no duda que esa recontextualización es mucho más urgente. Si la performer italiana encontró la muerte por culpa de un desaprensivo, la vida de un moribundo alemán puede acabar mucho peor si se permite que Gregor Schneider se salga con la suya. Este sujeto, distinguido en una de las últimas Bienales de Venecia, pretende exponer la agonía de un hombre porque, según ha declarado impertérrito, la cultura moderna es incapaz de afrontar ese tabú. Cada vez que se emplea esta palabra polinesia que Freud proyectó psicoanalíticamente es para ponerse a temblar. El delirio de tocar lo prohibido lleva, en muchas ocasiones, a propiciar una lógica del cuanto peor mejor. Ese proyecto de saturarnos de Giuseppina Pasqualino di Marineo, conocida como Pippa Bacca, en plena performance horror adquiere proporciones inesperadas, mezclándose el manierismo con la pura y dura indecencia. La inmoralidad de Habauc cuando dejó morir a un perro en una pretendida instalación es la punta del iceberg de una de las patologías creativas contemporáneas. Hay que hacer algo tremendo para llamar la atención y luego escudarse en la libertad de expresión o acusar a los que protestan, que son, indefectiblemente, reaccionarios o fascistas cabales. La pulsión de muerte reaparece pero de una forma irracional, sin tener ni siquiera la densidad de un buceo en el núcleo de lo traumático. ¿Qué nos enseña la muerte una vez está instalada en las higiénicas salas de un museo? Algunos pensaran que confirma la sospecha de que ese tipo de establecimientos, como señalara Adorno, son de suyo mausoleos. Pero para ese viaje no hacían falta tan sórdidas alforjas. Hay una obsesión perogrullesca o, en otros términos, un afán de tratar temas pretendidamente fundamentales de una forma literalista que convierten al arte en algo EFE tan insustancial cuanto sórdido. No dejo de pensar que hay overbooking de sepultureros y de amantes de la carroña. Lo malo es que carecen de la potencia poética de Baudelaire, su mente roma tan sólo da para exhibir lo banal y, de paso, lo atroz. Lástima que una joven artista, con una visión esperanzada del otro, se encontrara con que la semilla del mal es profunda. Ignoro si era consciente de que entre las paredes de los museos también habitan virus demenciales que pueden acabar con lo poco que nos queda de cordura. Aula de Cultura La Fundación Vocento presenta: Los guerrilleros españoles en la guerra de independencia Intervendrá: D. Fernando Martínez Laínez escritor, periodista y crítico literario martes 6 de mayo de 2008 20.00 horas Centro Cultural de Círculo de Lectores C O Donnell, 10- Madrid Metro: Príncipe de Vergara (Entrada libre- Aforo limitado) Los textos de las anteriores conferencias del Aula de Cultura se podrán encontrar en: www. abc. es informacion aula cultura