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74 CULTURAyESPECTÁCULOS VIERNES 2 s 5 s 2008 ABC CLÁSICA Ciclo Beethoven Obras de Beethoven. Int. Margarita Höhenrieder, piano. Mahler Chamber Orchestra. Dir. Claudio Abbado. Lugar: Teatro Real. Fecha: 26- IV- 08 Tras ganar la batalla de lo abstracto tiré en todas direcciones Anthony Caro s Escultor El artista inglés expone, hasta el 8 de junio, su obra figurativa Los bárbaros en la galería Álvaro Alcázar de Madrid POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL FOTO ROBER SOLSONA LONDRES. Son seis jinetes guerreros de casi dos metros de altura, y una figura femenina en un carro tirado por un buey. The Barbarians (Los bárbaros) grupo escultórico creado por Anthony Caro entre 1999 y 2002, advierte sobre los agentes destructores que actúan en nuestra sociedad, según cuenta el escritor inglés de 84 años desde su estudio en Londres. La obra se expone hasta el 8 de junio en la galería Álvaro Alcázar de Madrid (Hermosilla, 58) Caro se inspiró para hacer las figuras de Golom, Kharjaar, Jiloo, Saardag, Sulde, Dooro y Kharsag en unos viejos potros que vio en una tienda de segunda mano cerca de la estación londinense de King s Cross. CLÁSICA Músicas para un bicentenario Obras de Mascagni, Ponchielli, Cilea, Serrano, Soutullo y Vert, Giménez, Sorozábal y Chapí. Int. R. Villazón, tenor. Orcam. Dir. D. Callegari. Lugar: Teatro de la Zarzuela. Fecha: 28- IV Hasta luego A. G. L. Madrid ha despedido a Claudio Abbado con una ovación sin fin. Quince minutos de entradas y salidas, el público fijo en sus asientos y el maestro saludando siempre entre sus músicos. Tras marcharse, aun volvieron al escenario. Escatimando una obra fuera de programa que todos esperaban y con la única intención de decir hasta luego. Ya se comenta que la relación de Abbado, su orquesta de jóvenes y el Real se afianzará en un futuro cercano con varios proyectos. El público acaba de demostrar que le encantaría que fuera realidad. Y lo ha hecho tras el último concierto del ciclo Beethoven, prolongación de las representaciones de Fidelio y en el que han participado Maurizio Pollini, el Cuarteto de Tokio, la Mahler Chamber Orchestra y la pianista Margarita Höhenrieder. Concierto de riesgo y momentos, antes que de homogénea realización general. Porque suena a comprometido el entusiasta compromiso de los músicos de la Chamber Orchestra, la calidad instrumental del conjunto, su sonido sin apenas vibrato, el deseo por clarificar texturas, penetrar en el juego temático de las obras y proponer versiones con tensión, cantadas y efusivas. La traducción de todo ello fue una tercera sinfonía expectante, prometiendo romper pero sin alcanzar de vibrar con rotundidad en los puntos culminantes. Hubo densidad y empaste, buenos finales para el primer y último movimientos, y mejores comienzos para el segundo y tercero. Por el contrario adoleció de aquello que tuvo la inicial obertura Leonora III y que hizo presagiar un concierto verdaderamente deslumbrante. Entre ello la capacidad para crear espacios sonoros sugerentes, el contraste sin dudas entre lo extremo y un discurso en crecimiento y dirección hacia algo grande. Porque cualquiera espera en la música de Beethoven intensidad. También en su segundo concierto para piano, por mucho que se proponga, y así lo intentó Höhenrieder, con toque perlado y definida articulación. Su versión estuvo bien realizada sin ser técnicamente avasalladora ni musicalmente definitiva. Soy así ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Nada mejor para celebrar el aniversario del 2 de mayo de 1808 que el ánimo exaltado. Quizá por este motivo se ha invitado a Rolando Villazón a participar dentro de la programación titulada Músicas para un bicentenario. Ninguna otro argumento parece que pueda justificar su presencia: a falta de un francés contra el que levantarse o de buen mostoleño que invite a la insurrección, lo mejor es sentir el arte epidérmico, temperamental y fogoso del tenor mexicano para que el público salte de su butaca. Así ha sido en el Teatro de la Zarzuela. Flores, gritos y un punto de histeria. ¡Viva España! ¡viva México! y ¡Luxemburgo! por si hay alguien de allí entre el público gritó Villazón en un gesto de lo más simpático... No debía esperar este triunfo madrileño. Y es raro, porque suma uno más en su carrera. De manera que como segunda y última propina volvió sobre la romanza No puede ser más musculada y arrebatada si cabe, alargando el agudo final hasta ese extremo que tanto ponía de los higadillos a Sorozábal. Finalizó así un recital en el que Villazón demostró que tras el descanso forzado ha vuelto a los escenarios de la mano de ese portento de la naturaleza que es su garganta y esa ansiedad insatisfecha que es su personalidad. Cantó a Ponchielli y a Cilea, igualándolos con el mismo rasero. A veces apianando, con evidentes muestras de desigualdad en el timbre, pero concediendo esta pequeña muestra de generosidad expresiva a los oídos. Luego vino la zarzuela, con Serrano, Soutullo y Vert, y Sorozábal, e igual concepto interpretativo. También dejándose la piel y contagiando a todos hasta el punto de que el maestro Danielle Callegari llegó a dirigir el intermedio de La boda de Luis Alonso con una aceleración digna de alguien preso de tarantismo. Fue entonces cuando alcanzó a poner en apuros a la Orquesta de la Comunidad de Madrid que sonó con especial empaste y alegría, perfectamente integrada en el paroxismo general. Villazón salió contento y el público, en general, muy satisfecho con semejante alarde de sinceridad musical. Toque perlado -El tipo materiales usado es similar al de otro grupo de piezas suyo, El juicio final ¿Le gusta particularmente la combinación de esos materiales? -He utilizado el nombre con el que nos referimos a las tribus que vinieron del este y que, como solemos decir, destruyeron la civilización romana. En cierto modo, este tipo de agentes destructores actúan también hoy el mundo en el que vivimos, y también en el mundo del arte. ¿Por qué el nombre de Los bárbaros Caro, en 2006 en Valencia, ante una obra de Los bárbaros su producción abstracta? bronce que en realidad se parecen poco a mi esposa, aunque están basados en retratos de ella. Al principio de mi escultura me esforcé en la lucha para lograr sacar adelante arte abstracto, pero cuando la batalla estuvo ganada, sentí que era necesario que empujara en todas las direcciones, de ahí el figurativismo. -Es difícil trabajar con combinación de materiales, en este caso terracota, madera, acero y cuero, principalmente. Pero he disfrutado haciéndolo. Algunos de ellos los estoy utilizando ahora en la capilla que hago en la iglesia de San Juan Bautista, en la población francesa de Bourbourg. En el interior de esa capilla o coro, que ha estado en estado ruinoso desde la guerra mundial, he puesto unas torres de madera y unas hornacinas de terracota. La capilla se inaugurará en octubre. -Sí, la gente sabe que mi creación tiene más que ver con la abstracción y no se espera hallar cosas figurativas. Me encontré a mí mismo haciendo arte figurativo cuando trabajé en el sur de Francia con el ceramista Hans Spinner. Empezamos a colaborar sin saber muy bien qué íbamos a hacer. Iba haciendo las cosas como ciego, sin saber que salían figuras. Cuando me di cuenta de esto, no me resistí, sino que continué por ahí. -La edad no le retira de la actualidad artística. Recientes obras suyas se exponen también en otro museo londinense. -Sí, son esculturas de libros dentro de la exposición Sangre en papel organizada por la española Elena Foster en el Museo Victoria Albert. La cuestión es que trabajo mucho- -es una manera de vivir- -y por tanto mi obra está en muchos lugares. -Ahora también se inaugura una exposición de obras figurativas suyas en la National Portrait Gallery de Londres. ¿Se sorprende la gente al ver una obra figurativa, cuando a usted se le conoce sobre todo por -Son retratos de mi mujer, Sheila, que hice tiempo atrás, a finales de los años 80. Se trata de cuatro grandes cabezas de