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72 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos VIERNES 2- -5- -2008 ABC Madonna para el tiempo en Nueva York La cantante, afincada en Londres desde hace años, vuelve triunfalmente por sus fueros en la presentación mundial de su último disco, Hard Candy en el club Roseland, en pleno Broadway ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Incluso en Nueva York hay estrellas y hay mitos. Que Madonna es un mito, alguien cuya magia parece más obra de brujería que de marketing, estaba claro el miércoles a las ocho de la noche en Broadway con la calle 52. Allá se encuentra el club Roseland, bendecido con el concierto de presentación mundial del nuevo disco de la diosa, Hard Candy Un joven pastoreaba a sus amigos por Times Square como Moisés a los judíos por el desierto: les mostraba el camino blandiendo en alto con una mano la portada de una revista dedicada a Madonna; con la otra mano una gran piruleta, es decir, un hard candy. A las puertas del teatro la diosa mostraba su cara más cruel, la del Viejo Testamento. El concierto estaba anunciado para las diez, pero el público tenía que estar allí horas antes y soportar una bienvenida sólo un poquito más cordial que la que daban en Auschwitz. La gente era alineada con inescrutable lógica en distintas filas para dar su nombre en mesas donde tenían la lista de Schindler de los elegidos para entrar. Quien estaba en la lista you are good le decían) no era tatuado con un número, pero sí le calzaban un brazalete que no era fácil quitar sin herramientas. Quien no estaba en la lista recibía gritos y bufidos de desprecio antes de ser borrado de la calle y del mapa. Lo más tierno era ver cómo se conformaba la gente. Bien es verdad que a caballo regalado es difícil mirarle el dentado, y allí nadie había pagado entrada. En el Roseland caben 2.200 personas. Un tercio serían vips, periodistas e invitados. El resto eran los agraciados del sorteo de Verizon, la operadora de telefonía que gozaba del privilegio de retransmitir el concierto en directo por inter- Madonna, durante el concierto que dio el miércoles en Nueva York ante tres mil personas net, y por el móvil a países enteros, como el Reino Unido. Además, ya se sabe que sufrir en la puerta aumenta el gusto de entrar y el sentimiento de purificación. Un sentimiento parecido experimentaron los distinguidos periodistas de Vanity Fair o Elle, que entrevistaron a Madonna con motivo del lanzamiento de Hard Candy Todos describían el mismo proceso de larga destilación de la entrevista: primero les inundaron de material de prensa, luego les hicieron visionar un vídeo sobre los huérfanos en Malawi, luego la película recientemente dirigida por Madonna (sólo disponible en REUTERS Después de casi cien discos, siempre es como la primera vez, y siempre es la mejor vez prometió Madonna iTunes) luego escuchar el disco, luego la entrevista propiamente dicha. A la que entraban irónicos y de la que salían fascinados. Que Madonna controla al milímetro su imagen es un axioma. Que tras cada capa de botox o de márketing surge algo más genuino y subyugante, también. Es el ave fénix del