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80 CIENCIAyFUTURO JUEVES 1 s 5 s 2008 ABC Mueren veinte El último viaje de Albert Hofmann, padre del LSD niños en China por El químico que sintetizó la dietilamida de ácido lisérgico, en 1943, propugnó siempre su uso terapéutico s La droga, símbolo de la contracultura, fue prohibida entre los años sesenta y setenta ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. El químico suizo Albert Hofmann falleció el martes en su casa de Basilea a los 102 años, oficialmente de un ataque al corazón, y dejando huérfano al LSD, la droga que él mismo creó en 1943. Veinte años después el LSD se había convertido en la probable inspiración del tema de los Beatles Lucy in the Sky with Diamonds y en el faro químico de la contracultura. Diez años después era ilegal en los Estados Unidos y en la mayoría de los países del mundo. El LSD, o dietilamida de ácido lisérgico, es una droga semisintética obtenida a partir de los alcaloides de un hongo del centeno. Hofmann la sintetizó por primera vez en 1938 buscando otra cosa. Cinco años después se sintió impulsado a volver a experimentar con aquello. La leyenda cuenta que una pequeña cantidad cayó accidentalmente en su mano, siendo absorbida por su piel y dando pie a reacciones... interesantes Unos días después tomó voluntariamente una dosis mayor. El resultado fue tal que Hofmann pidió a su asistente que le acompañara a casa. Ni siquiera había concluido la Segunda Guerra Mundial, eran tiempos extraños: casi nadie tenía coche. El científico y el asistente iban pedaleando cada uno en una bicicleta. Hofmann escribiría en su diario que tenía la sensación de estar inmóvil mientras me desplazaba a gran velocidad Una vez en casa pidió leche, el antídoto genérico universal contra todo veneno desconocido. Hofmann pasó horas convencido de estar poseído por el demonio, de que su vecina era una bruja y de que los muebles de su casa se movían para atacarle. Fue lo que se dice un mal viaje. Más tarde pasó el susto y empezaron a predominar otras sensaciones diferentes: cascadas de formas y colores, un brote de fiebre aftosa humana El virus EV 71, para el que no hay vacuna, afecta a casi dos mil menores de seis años PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Tras las epidemias de síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y de gripe aviar del pasado, las alarmas sanitarias han vuelto a saltar en China por una nueva enfermedad que se ha cobrado 20 vidas en sólo un mes. En esta ocasión, se trata de un brote de fiebre aftosa humana, que no tiene relación con el mal del mismo nombre que afecta al ganado bovino, ovino y porcino, detectado en la ciudad de Fuyang, en la provincia oriental de Anhui, el pasado marzo. Desde entonces, y según ha confirmado Yang Weizhong, director del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, este virus intestinal ha matado a 20 menores y ha contagiado a otros 1.884. De todos los afectados, 540 siguen hospitalizados y se teme por la vida de 27 de ellos, que se encuentran en estado crítico. Mientras tanto, otros 707 pacientes tenían síntomas menos graves y 617 ya se han recuperado. Todos los enfermos tienen menos de seis años y la mayoría aún no han cumplido los 24 meses, ya que éste es el sector de la población más expuesto a la fiebre aftosa humana causada por el virus EV 71, que por lo general no suele ser mortal. Dicho mal, también conocido como infección del coxsackievirus, provoca entre los pacientes fiebres muy altas, tos y úlceras en boca, pies y manos, así como meningitis, encefalitis, edemas pulmonares y parálisis en algunas ocasiones. Tal y como explicó Yang Weizhong, citado por el periódico China Daily las parálisis son más comunes entre los niños con menos de dos años, y las meningitis se suelen dar en los que tienen entre 2 y 5 años Aunque los síntomas se pueden tratar de forma aislada, no existen terapias ni vacunas para la enfermedad. Afortunadamente, en los últimos cinco días no se han registrado nuevos fallecimientos, pero eso no significa que el virus esté controlado porque el anterior brote afectó a unos 121 niños de Mongolia Interior, al norte de China, y, un mes antes, a un millar de pacientes en todo el país. Además, en la primera mitad de 2007 se registraron 5.459 casos de fiebre aftosa humana en China, según las cifras del Ministerio de Salud. Aunque las autoridades trataron en marzo de ocultar el brote, puede que lo peor esté aún por llegar, ya que el virus se contagia con mayor facilidad en primavera y verano, transmitiéndose a través del aire o por el contacto con objetos y personas infectadas. Repetidos brotes Hofmann, en una imagen de archivo el sonido que se vuelve luz, el espacio y el tiempo se tornan de goma, el yo que pierde importancia. Acababa de nacer lo que algunos consideraron el nirvana de laboratorio. El LSD fue recibido con interés por los terapeutas, que veían en él un instrumento para recombinar el rompecabezas de la mente e investigar enfermedades como la esquizofrenia. Hofmann defendió toda su vida esta opción, que al fin fue claudicando- -es decir, se fue prohibiendo- -ante la abrumadora superioridad numérica de los que usaban la droga no para sanar mentes alteradas, sino para alterar las sanas. Aunque la toxicidad del LSD es casi inexistente y muchos no la consideran una sustancia adictiva, nadie sabe con seguridad qué impacto tiene. Teóricamente sus efectos pasan al desaparecer la droga de la sangre, pero algunos consumidores han experimentado inquietantes flashbacks como tripis de efecto retardado. Hay datos a favor de que el LSD curaba el alcoholismo, y hay datos que dicen que provocó brotes de psicosis, algunos crónicos. Hofmann aseguraba que gracias al LSD pudo comprender y superar problemas ABC Sensación de inmovilidad emocionales de su infancia. Otros decían que les precipitó en un infierno. La droga murió legalmente de éxito entre los años sesenta y setenta, cuando su beligerante uso y abuso por parte de todos los que querían romper las reglas políticas y hasta físicas del mundo- -desde el escritor Aldous Huxley hasta el movimiento hippy, pasando por todos los poetas malditos del momento- -echó a rodar tal bola de nieve sociopolítica que todos los gobiernos, asustados, decidieron cortar por lo sano. Esto fue considerado una tragedia por quienes veían en el LSD un atajo trascendente. A todos estos, Hofmann les sugería cordialmente que probasen con la meditación, la danza y el ayuno. A él lo que le interesaba era el uso terapéutico que al hilo del furor contracultural acabó siendo imposible, aunque en los últimos años, sigilosamente, ha empezado a dar indicios de renacimiento en California y en su Suiza natal. Pero ya no será en vida del padre. Más información sobre la enfermedad: http: kidshealth. org parent en es panol infecciones coxsackie Probar con la meditación Más información sobre Albert Hofmann: http: www. hofmann. org Un niño afectado por el virus en la ciudad china de Fuyang REUTERS