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72 CULTURAyESPECTÁCULOS JUEVES 1 s 5 s 2008 ABC Goya guía por cinco siglos de arte en el renovado Museo Camón Aznar Reabre hoy sus puertas en Zaragoza con 244 grabados de Goya y 333 piezas más ROBERTO PÉREZ ZARAGOZA. El Museo Camón Aznar de Zaragoza ha sido renovado, revisado en contenido y reformado en el espacio, con el objetivo de introducirlo en el circuito de las principales pinacotecas españolas con proyección internacional. Ibercaja, propietaria de este conjunto, se embarcó en la tarea hace varios años. El que fuera comisario de Las Edades del Hombre Antonio Meléndez, recibió el encargo. Su diseño museográfico lo ha ejecutado arquitectónicamente un equipo dirigido por Francisco Siles. Es difícil encontrar tanta concentración de belleza en tan pocos metros cuadrados decía ayer Meléndez en una de las salas. En otra, con los trazos de Goya como testigos, subrayaba: Tras el Museo del Prado, éste es en el que mayor concentración de obras de Goya se puede encontrar en España Pero, eso sí, el renovado Camón Aznar tiene a Goya como elemento y como argumento, pero, en torno a él, ese hilo argumental abraza cinco siglos de la producción plástica española y del resto de Europa. Plástica, porque, si bien minoritarias, también hay piezas de escultura. Pero, sin duda, lo que ante todo es el Camón Aznar es una pinacoteca. Recibe al visitante el espacio dedicado a la pintura de entre los siglos XV y XVIII. Los pigmentos de autores aragoneses, castellanos, italianos y flamencos dominan las muestras de las dos primeras centurias. Del XVII, Carreño, el círculo de Velázquez... para conducir a Zurbarán. Un dibujo de Van Dyck, retratos, paisajes y bodegones, arropados por el Barroco. El espacio central del recorrido lo domina Goya. Y, en particular, los 244 grabados que convierten a este museo zaragozano en el único que muestra la colección completa de los grabados de Goya. A continuación, el trayecto interior conduce al Salón Dorado, en el que la arquitectura histórica de este palacio renacentista- -reformado y ampliado en los siglos siguientes- -muestra catorce goyas y una nutrida representación de la pintura de otros artistas de su tiempo. Para terminar, el Museo Camón Aznar se despide con una selecta representación de impresionistas, paisajistas y costumbristas del XIX, que dan paso a 34 piezas representativas del siglo XX a partir de dos ejes principales: la Escuela de Vallecas y los autores aragoneses. Strauss y la Filarmónica de Berlín. Abajo, una caricatura del compositor publicada en ABC ABC Richard Strauss en Madrid Se cumplen cien años de la visita del compositor a la capital de España para ofrecer cuatro conciertos al frente de la Filarmónica de Berlín. Después llegaría su actuación en el Teatro Real ante los Reyes POR ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE MADRID. El primero de mayo de 1908 Madrid se despierta con ganas de diversión. Se esperan, por supuesto, la manifestaciones obreras del día del trabajo que discurrirán por las calles con el aire procesional que tenemos en el temperamento mientras en la plaza de la Armería se canta el himno patriótico las bandas templan el pasodoble de Chueca, y se inauguran las sesiones de la Diputación Provincial. Luego está lo cotidiano y, entre ello, el señorito que monta un soberano escándalo en el tranvía de la Bombilla, el matrimonio al que tres individuos le dan el timo del entierro y la vigilancia de la municipalidad sobre aquellos jóvenes que molestan con inconveniencias a las mujeres Asuntos corrientes para adornar la visita de un músico de talento: Richard Strauss. El alto, calvo y enérgico compositor llega para dirigir cuatro conciertos al frente de la Filarmónica de Berlín, antes de marchar a Lisboa y Oporto. De vuelta aún actuará de nuevo, con más expectación si cabe. En el Teatro Real y en presencia de los Reyes. De ahí que las seis pesetas que habitualmente cuestan las butacas se tripliquen hasta las dieciocho, y el aforo habitual se amplíe siendo necesario construir un andamio para cubrir el hueco del foso e instalar 200 butacas más. Strauss arrastra la fama y una cotización en consonancia. No hace mucho que un comerciante americano llegó a pagarle 1.000 dólares por dos conciertos. La noticia se ha protestado enérgicamente en Alemania antes de que el compositor conteste: Ganar honestamente dinero para atender a la esposa y al hijo no es ningún deshonor, ni siquiera para un artista Y sólo es el prólogo. Cuando dos años después se estrene en Madrid su Salomé también será un escándalo que los derechos de autor sean superiores a los de la Tetralogía No por casualidad, Strauss siempre convirtió el tema de la recaudación en una cuestión de honor. Pero nada de esto se comenta, por el momento, en las crónicas de ABC. Lo importante es resaltar que la Filarmónica de Berlín es la misma que se escuchó cuando vino con Nikisch: Si acaso, un poco más de sonoridad, justeza, unidad... un conjunto que suena con la precisión de un órgano bien tocado Y Strauss, que dirigió con una sobriedad admirable. Su figura aparece siempre rígida; sus escasos movimientos son suaves, ondulantes. Su batuta es tranquila, acariciadora; jamás epiléptica, pero de tal modo persuasiva, que en momentos determinados, como uno de los más brillantes pasajes del Don Juan con sólo quedar en alto suspende un tutti de la orquesta como el dedo de Júpiter conteniendo el estrépito de una tempestad... si algo puede dar idea de lo que se entiende por magia, es la batuta de Strauss dirigiendo a su orquesta Los programas, con tres partes, incluyen obras de Wagner, Mozart, Weber, Liszt, Beethoven, Berlioz, además de alguna obra propia. Se hace necesaria la repetición de varios movimientos, dejando claro que no ha habido director capaz de un mayor rendimiento con un menor gasto. Ya sea ante el temperamental prólogo de Tristán e Iseo ya ante el poema humorístico titulado La jugarretas de Till Eulenspiegel Con razón hasta el discutidor Stravinski llegará a decir que las observaciones de Strauss eran inapelables, dichas siempre con un oído y una musicalidad inexpugnables Se entiende el éxito de la visita a Madrid, y que la prensa le entronice como La figura del día En Las noches del Real se explicará que el público lo proclamó con sus estruendosas manifestaciones de entusiasmo. Varios goyas lucen en el Salón Dorado del museo FABIÁN SIMÓN