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52 MADRID EN EL BICENTENARIO DEL DOS DE MAYO LA HISTORIA JUEVES 1 s 5 s 2008 ABC El año del hambre en Madrid El hambre, vieja compañera del hombre, tuvo también su presencia en la vida madrileña durante los años de la lucha contra el francés En el propio Madrid se dieron motines de subsistencias y se sucedieron los incendios de tahonas y los saqueos de almacenes POR MANUEL ESPADAS BURGOS MADRID. El testimonio del hambre durante los años de la lucha contra el francés es amplísimo. La estructura económica de España estaba entre sus causas mediatas: un país agrícola, con una agricultura muy dependiente de los cambiantes factores climatológicos, con escasas y difíciles comunicaciones interregionales y con una débil comercialización de sus productos. Escasez, incomunicación y falta de capital, causas a las que habría que añadir cuanto una guerra de seis años iba a llevar consigo, entre otros efectos el hambre. Durante siglos ha sido el pan principal y, con frecuencia, casi único alimento del pueblo. De su abundancia y baratura dependía en gran parte su felicidad, pequeña compensación a un estrecho vivir. Su escasez y carestía siempre provocaron primero alarma, luego miedo, para terminar en revueltas callejeras y violentos motines. De ahí el interés de los gobiernos por mantener tan preciado alimento en su justo límite de precio y abundancia. En 1776, la Sociedad Económica Matritense presentaba una voluntariosa propuesta del modo de hacer el pan perpetuamente barato en Madrid La Villa y Corte estaba situada en una zona muy deficitaria. Tenía que abastecerse de las zonas trigueras de su entorno y muy especialmente de Arévalo, Toro y la Tierra de Campos. Ya los primeros años del siglo habían sido muy difíciles. De 1804 a 1806 se sucedieron las malas cosechas y las revueltas populares se hicieron sentir por toda Castilla. En el propio Madrid se dieron motines de subsistencias y se sucedieron los incendios de tahonas y los saqueos de almacenes de grano. Pero todo se agudizó al extremo durante los años de la guerra. El poco trigo que entraba en la Villa alcanzaría precios altísimos. La fanega que a comienzos de 1811 oscilaba entre los 57 y los 60 reales, en la primavera de 1812 había llegado a los 540 reales, lo que suponía un precio de 18 a 20 reales para el pan de dos libras, verdadero artículo de lujo. Serían muchas las tahonas que se vieran obligadas a cerrar por esos meses, sea por no haber en Madrid el consumo bastante, sea por los insultos del populacho Fueron numerosos los casos de puestos asaltados en los mercados madrileños y saqueados los almacenes. Hubo más de noventa memoriales dirigidos al Ayuntamiento por el Gremio de Panaderos de Madrid, en que des- La crisis del hambre era sólo de los franceses El hambre se había extendido a todo el territorio nacional. Aquella tremenda crisis había tenido causas muy diversas, pero al madrileño le bastaba una sola: que los franceses le privaban de su necesario sustento para abastecer a sus soldados. Por eso, su ingenuo convencimiento de que, derrotados éstos, la abundancia estaba a la vuelta de la esquina. De ahí que entre los gritos de bienvenida con que se recibía al ejército hispano- inglés al mando de Wellington destacase el de ¡Viva el pan a peseta! como recordaría Mesonero Romanos. cribían con las tintas más negras su desesperada situación al tiempo que proponían las soluciones más variadas, algunas tan peculiares como la de que se vaya sacando el coste con alguna rebaja en el peso o la de luchar contra la codicia de los vendedores de trigo con una orden que prohibiera se vendiera otro pan que el bajo o de munición en los puestos públicos. Esta última medida es la que antes se puso en práctica. Este pan bajo o de munición en cuya masa entraba en mínima proporción un trigo de ínfima calidad, junto a centeno, maíz, cebada y almortas, había sido ya suministrado a los presos de las cárceles de Madrid desde noviembre de 1811. Ahora se convierte en alimento básico para los madrileños, con un poder nutritivo superior al que se le suele atribuir. Para el resto de la población, el hambre empezó a cobrar tintes dramáticos. Cualquier cosa se consideraría comestible apreciado. Largas colas se formaban diariamente a las puertas de los conventos donde se repartía un aguachirle que, al menos, calentaba los vacíos estómagos. Los antiguos barquilleros vendían, al precio de dos cuartos, una espe- NOCHE CONCIERTOS TEATRO ARTE CINE GASTRONOMÍA TIENDAS NIÑOS ESCAPADAS PORTADA De fiesta con Rosario. La pequeña de los Flores se suma a las celebraciones del Dos de Mayo y presenta en el Teatro Albéniz su último disco, Parte de mí Además, los actos más destacados en la capital y la Comunidad en torno a una fecha tan señalada. CINE Definitivamente, quizás Iron Man y las películas de la semana. EN ESCENA Aída Gómez presenta Permíteme bailarte MÚSICA James, Adam Green, Scorpions, The Romantics, Madonna... LA NOCHE Recorrido nocturno por la Plaza del Dos de Mayo. ESCAPADAS Fiestas de primavera. COMER Lechazo, del clasicismo a la modernidad.