Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 1 s 5 s 2008 MADRID 51 Un albañil muere al caer desde una grúa y otro está crítico por una descarga M. J. Á. MADRID. Un trabajador de 54 años perdió la vida ayer, al caer al vacío desde una grúa situada a unos 12 metros de altura en las obras de ampliación de un supermercado en un polígono de Velilla de San Antonio. El albañil, J. D. G. no llevaba arnés y cayó desde la cesta de la grúa a las 10.40 h y sufrió una parada cardiorrespiratoria y varios traumatismos. Los facultativos del Summa intentaron reanimarle durante más de media hora, sin conseguirlo, informaron desde Emergencias 112. Era viudo y tiene dos hijos. Poco antes, un operario de 21 años sufrió una fuerte descarga eléctrica, cuyas causas se desconocen, en un centro de transformación eléctrica subterráneo del distrito de Arganzuela. El siniestro ocurrió sobre las 09.45 en el número 18 de la calle de Tomás Bretón cuando trabajaba con otros dos compañeros. A consecuencia de lo ocurrido Carlos R. F. entró en parada de la que salió tras ser reanimado durante 40 minutos por efectivos del Samur- Protección Civil. Los bomberos tuvieron que rescatarle de la instalación, e ingresó en La Paz en estado crítico. La Policía Judicial investiga las causas de lo ocurrido. El hangar de mantenimiento de Aerofan en Cuatro Vientos, avioneta del mismo modelo de la que se estrelló el martes JAIME GARCÍA Un mecánico de Cuatro Vientos avisó al piloto de que la avioneta estaba mal El aparato había sufrido otros dos incidentes en los últimos ocho años s Los aviones están gangrenados, achatarrados, pero seguimos volando CARLOS HIDALGO MADRID. No vayas con ese avión, porque está mal Esa fue la advertencia que un mecánico de Aerofan realizó a Francisco José Ruiz Cortizo antes de que subiera con el instructor de Aeromadrid Adrián Munárriz Labarga a la avioneta en la que, minutos después, perderían la vida el martes, junto a la M- 40. El aparato, una Cessna 310- Q, de 1969, cayó en picado a unos metros del cuarto cinturón tras 40 minutos de vuelo. Se disponía a aterrizar. Todo consistía en lo que se llama en el argot una verificación de la licencia de Adrián Munárriz Labarga, instructor de Aeromadrid. Es algo a lo que tienen que someterse estos pilotos anualmente. Sin embargo, todo terminó en una tragedia. Francisco José Ruiz tenía 7.000 horas de vuelo a sus espaldas. Padre de dos hijos, llevaba unos meses trabajando para la compañía de bajo coste Clickair. Sus compañeros le calificaban ayer como una persona muy meticulosa Entonces, ¿por qué decidió tomar esa avioneta? La respuesta es bien fácil: porque la aeronave contaba con toda la documentación en regla: el certificado de aeronavegabilidad, había pasado sus revisiones y presentaba seguro. Al menos, así figura en los papeles. Es decir, que no actuó de manera negligente. Sin embargo, uno de los puntos que tiene que aclarar Aviación Civil en su investigación sobre el suceso es si se cumplió realmente una directiva obligatoria de revisión de la célula. En este caso, los largueros de las alas- -piezas que recorren longitudinalmente la pieza- cuya revisión asciende a unos 60.000 euros. ABC habló ayer con pilotos de Cuatro Vientos, que ofrecieron más detalles de lo ocurrido. Existen dos versiones. La primera, que el aparato se quedara sin combustible, algo descartable si tenemos en cuenta que los Bomberos temían el estallido de la avioneta tras el accidente por la carga de fuel que llevaba dentro. Por lo tanto, la segunda versión es la más creíble: el aparato llevaba 40 minutos en el aire y se disponía a tomar tierra. Tenía el tren de aterrizaje desplegado. El circuito que se sigue en estas verificaciones de licencias es similar al de un hipódromo. Se sale de la base, llegados a un punto concreto se realizan unas prácticas y, luego, de regreso a la base, desde el lugar contrario al que salió. Detrás de la Cessna accidentada volaba otra avioneta, cuyos ocupantes indicaron que la primera se enroscó ¿Por qué? Pues porque en el momento del trayecto en que se encontraba cuando falló el motor izquierdo estaba virando a la izquierda de lo que se conoce la 28- -280 grados- es decir, que el peso del avión cae sobre el lado donde no hay motor. Eso, sumado a que el tren de aterrizaje estaba desplegado y a la baja altura a la que se encontraba en ese momento el aparato- -unos 200 metros de altura- precipitó la caída, que fue en picado. El piloto no tuvo, por lo tanto, oportunidad de evitar la tragedia. Es más, los expertos creen que el hecho de que no cayera de lleno sobre la M- 40 fue totalmente fortuito, y no una última maniobra desesperada de Francisco José. Hasta ahí, y a falta del informe final de Aviación Civil, el relato de los hechos. Pero ahora es cuando se abre la principal interrogante: ¿Cuáles fueron las causas? Las fuentes consultadas no tienen dudas: la falta de mantenimiento. Todos sabemos lo que hay explican. Un piloto lo tiene claro: Los aviones están gangrenados, achatarrados Y otro añade: A mí me da miedo volar con estas avionetas El ambiente, ayer, en la base de Cuatro Vientos era el previsible: corrillos en los que todos se hacían preguntas de cómo se ha podido llegar a algo así. Crispación e indignación eran las palabras más repetidas. Sabemos lo que hay- -en referencia a lo que denuncian como la supuesta falta de mantenimiento por parte de Aerofan- pero seguimos volando Hay que comer, claro. En cuanto a la Cessna siniestrada, no era la primera vez que sufría incidentes. Hace tres años, la avioneta aterrizó sin el tren de aterrizaje en Casarrubios, por lo que las hélices dieron contra la pista. Y hace ocho años sufrió un accidente gravísimo en Alicante, añaden en Cuatro Vientos. Además, Aerofán fue investigada hace aproximadamente un año por supuestas negligencias en horas de vuelo a alumnos ingleses por parte de Aviación Civil de ése país y de España. Salió indemne de la denuncia. Aun así, en la base se muestran muy quemados Aquí se convierte en piloto quien paga. Es como una autoescuela A 200 metros de altura Agredir a los médicos podrá costar hasta cinco años de prisión M. J. Á. MADRID. La Fiscalía Superior de la Comunidad y el Colegio de Médicos firmarán el próximo lunes un protocolo de actuación contra los agresores de médicos que podrán ser condenados a penas de hasta cinco años de cárcel. El objetivo es contribuir a la disminución de las agresiones contra los sanitarios que prestan sus servicios en centros públicos y a la recuperación de su dignidad profesional El documento refleja el aumento exponencial de estos casos y la inquietud en el sector. El convenio tendrá validez hasta el 31 de diciembre de 2013, y se prorrogará automáticamente cada dos años. Lo firmarán el fiscal superior, Manuel Moix, y la presidenta del Colegio, Juliana Fariña. Aviación Civil deberá aclarar si el aparato pasó la revisión de los largueros de las alas, de obligado cumplimiento