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40 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 30 s 4 s 2008 ABC Hambre sin muertos en Mauritania El alza de precios ahoga a Mauritania, que importa el 70 de sus alimentos y se halla a un paso de la hambruna. ABC ha visitado el Gorgol, una de las regiones con mayor inseguridad alimentaria TEXTO Y FOTO LUIS DE VEGA ENVIADO ESPECIAL ZEREKAYA (MAURITANIA) La mano de Hadrami es un callo áspero que da la bienvenida al reportero bajo una lona en medio de un calor asfixiante. Aquí ya sólo desayunan los niños. Los mayores hemos pasado de tres comidas a dos o una explica el jefe del poblado de Zerekaya, entre Lexeiba y Mbout, al sur de Mauritania. Pero nuestro principal problema es el agua. Tenemos que traerla en bidones sobre los burros desde el río Gorgol a unos cinco kilómetros. Le escuchan en silencio una veintena del medio millar de vecinos, pendientes a ratos del espectáculo que supone para ellos el poder verse en la pantalla de la cámara de fotos digital del periodista. Aunque las comunidades rurales de todo Mauritania sufren más que las urbanas los estragos del alza de precios de los productos básicos, la situación en Zerekaya es más delicada aún por la escasez de recursos como la agricultura o la ganadería. Aquí no tenemos más que nuestra mano de obra o hacer carbón explica Hadrami, que reconoce que esto segundo es ilegal pero que no les queda más remedio que hacerlo. Mauritania ha vivido en los últimos meses revueltas por el Una mujer mauritana prepara la comida en el poblado de Sinthiane Ndiakri, en el sur de Mauritania encarecimiento de alimentos básicos como el arroz o el trigo. Además, la escasa producción local sólo supone el 30 por ciento de la comida que se consume. El resto, un 70 por ciento, se tiene que importar. Esta debilidad frente a los empujones hacia arriba de los precios en los mercados internacionales es el principal motivo para que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) haya situado al país magrebí como uno de los puntos más sensibles de la crisis mundial y el más expuesto de una región en la que tiene de vecinos a muchos de los países más pobres del planeta. Pero en Zerekaya los niños corretean entre las casuchas de adobe impasibles a los más de cuarenta grados que regala sin piedad el sol alto del mediodía. Aparentemente están sanos, activos y contentos dentro de la precariedad que les rodea. Nada tienen que ver con esas imágenes de niños de vientre hinchado junto a madres con pellejos por pechos que recordamos haber visto no hace mucho tiempo en Níger, por ejemplo. No estamos ante una catástrofe grave, pero no tiene porqué haber muertos para que se trate de una crisis seria afirma a ABC el responsable del PAM en Mauritania, Gian Carlo Cirri. La inseguridad alimentaria ha aumentado un 30 por ciento desde 2007 to de los cereales. En los pueblos que ha visitado este corresponsal los habitantes explican que los precios no dejan de subir y las raciones de trigo o arroz se pagan aproximadamente al doble que hace doce meses. El modo de producción agrícola mundial es un escándalo ligado al capitalismo. Si hoy en día tenemos una disfunción es ésa denuncia un cargo de una agencia de la ONU que prefiere mantener el anonimato y que reconoce que Estados Unidos o la Unión Europea tratan de hacer frente a una crisis de la que son cómplices. Peor en el campo Plan de emergencia La opinión de Cirri coincide con la de otros especialistas, que opinan que aún hay tiempo, aunque no mucho, para evitar que la crisis degenere en hambruna. El Gobierno que preside Sidi Uld Cheikh Abdallahi ha puesto en marcha un plan urgente con el que tratará de asegurar la disponibilidad de comida y frenar el encarecimien- La ONU culpa de la crisis alimentaria al FMI y se alía con el Banco Mundial para atajarla ANNA GRAU CORRESPONSAL NUEVA YORK. La ONU culpó ayer sin paliativos en Berna a la política aberrante del Fondo Monetario Internacional de la crisis alimentaria por la que atraviesa el planeta y anunció que el secretario general de la organización, Ban Ki- moon, liderará una fuerza de choque contra la crisis con la participación del Banco Mundial. Las 27 agencias humanitarias de la ONU llevan desde el lunes reunidas en Berna para estudiar y hacer frente a la amenaza del fuerte aumento del precio de los alimentos básicos, singularmente el arroz y el maíz, es decir, los cultivos más susceptibles de ser desviados del consumo alimenticio para generar biofósiles. Jean Ziegler, relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación calificó este desvío de crimen contra la Humanidad No es costumbre de Ziegler morderse la lengua. A su juicio el FMI favorece cultivos coloniales dirigidos a la exportación en lugar de anteponer los cultivos de subsistencia que dan de comer a la gente. Ziegler dijo todo esto en una rueda de prensa el lunes en Berna en la que se despidió como relator de la ONU. Sus partidarios justifican el tono incendiario por la magnitud del problema: 75 millones de personas dependen del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, que en los últimos tres meses ha perdido el 40 de su poder adquisitivo. Si esto le pasa a la ONU, ¿qué no le pasará a una familia del Tercer Mundo que tiene que gastar el 90 de sus ingresos sólo en alimentos? Ayer el secretario general de la ONU insistió en lo mismo que su relator especial, pero con otro tono. Ban Ki- moon no quitó ni una pizca de hierro a la crisis, pero invitó a considerarla no sólo como un problema, sino como una oportunidad de engrasar los ejes de la acción internacional y atacar a fondo el hambre en el mundo. La crisis puede y debe ser manejada afirmó. Con tal fin anunció la creación de una fuerza de choque que presidirá él mismo y que coordinará a todas las agencias humanitarias de la ONU con el Banco Mundial. Para poner en marcha este equipo estimó que hacían falta 1.600 millones de euros.