Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 30- -4- -2008 Bossi pide la expulsión de emigrantes en Italia y amenaza con recurrir a las armas 37 Freud entre viñedos Josef Fritzl llevaba esa doble vida que supera a la efectista imagen exterior y el exilio interior, tan locales, tan propias de Austria y que el fundador del psicoanálisis vio ya como enfermedad POR RAMIRO VILLAPADIERNA NEUHOFEN (AUSTRIA) A Kerstin Fritzl no le llegaba el oxígeno al cerebro y está en coma, dice el cura que la ha bautizado a sus 19 años. En ese mundo subterráneo apenas había aire, según los agentes que descendieron hasta la fosa que la enterraba, pero su falta de aire resulta, no de su cautiverio, sino de una degeneración de su incesto original. Tenía que ser Freud el que abundara en este tabú, un austríaco para el que envés y revés de la moneda eran el sexo y la muerte, dos ocasiones de la vida que regadas con vino hacen una delicia austríaca. Se ha escrito que los austríacos cultivan dos obsesiones: la muerte y coleccionar. Aquí, Joseph Fritzl, el padre martirizador, tenía la de coleccionar hijos enterrados bajo su casa y este manto de risueños viñedos danubianos. Las gentes de aquí, para las que un crimen sin escándalo es como un strudel sin nata, ha tenido tal afición por el óbito que algunos se le adelantaban quitándose la vida y Viena tiene su cementerio para ellos. Hermann Bahr escribía que quien quiera saber cómo vive un austríaco debe saber cómo va a ser enterrado, pues su ser está íntimamente ligado con su perspectiva de no ser De ahí nació el decir un cadáver exquisito Pero, más que por el oxígeno, por un mal olor nacional, al escritor Thomas Bernhard tampoco le llegaba el aire para vivir y dejó de hacerlo, arreglándose las cuentas a sí mismo, como proponía Joseph Nestroy de esas tradicionales vidas paralelas que conllevan los locales: A ver si me las veo un día conmigo mismo y me doy una paliza que me demuestre quién puede más A más de vérselas consigo mismo, Joseph Fritzl debería habérselas visto con un psiquiatra y ahora se las verá con la juez de St Pölten. Este endriago de dos caras- -de hydra y dragón- padre y carcelero de su hija prisonera en su laberinto, llevaba esa doble vida que supera a la efectista imagen exterior y el exilio interior, tan locales, y que Freud vio ya como enfermedad. Austríaca es una cierta imagen del mundo, pero la que tenían Kerstin y sus hermanos recuerda al mito de la caverna: un mundo a sus espaldas proyectado sobre las paredes, en este caso por un televisor. La psicoterapeuta Rotraud Perner explica los riesgos de escapar de Matrix y conocer la realidad. Si la comprensión del mundo sólo se puede articular en palabras la de estos niños se basa sólo en las que les pudo enseñar una madre amurada en vida desde los 18 años. Pero cuando la semana pasada a Kerstin no le llegaba definitivamente el oxígeno y se le iba la vida en este hospital, su madre tuvo un reflejo inopinado e hizo llamar al cura. El párroco de Neuhofen, Max Kreuzer, estaba de turno y acudió a bautizarla: Es de los pocos que ha visto a estas criaturas del subsuelo pálidas y marchitas. No hace teorías ni relaciones ni cree en lo fortuito, lo casual no es que suceda esto aquí, casual es sólo cuando se descubre Juegos culturales a parte, que Fritzl- -o el caníbal de Rotenburg- -lo fueran no hace a los ingenieros más propensos a estas taras; que Elisabeth Fritzl padeciera un encierro como el de Natascha Kampusch, tampoco entraña austricidad En los llegados ahora a esta comarca de buen vino, tienta relacionar calma con tragedia; pero un Freud ya de vuelta decía que a veces un cigarro sólo es un cigarro DESDE EL INTERIOR DEL MONSTRUO El padre no considera que se encuentre realizando nada abyecto. Esto explica que, a pesar de su brutalidad, esta historia no sea para él tan cruel normalmente se ejerce sobre una víctima a quien en principio se estaba destinado a amparar y cuidar y que al crecer se vuelve esquiva. Pero no es sólo la hija, la familia entera se encuentra secuestrada. Es toda la familia la que participa del fenómeno del incesto en mayor o menor medida y por eso hablamos siempre de familias incestuosas. A veces el incesto se transmite de forma generacional. El hecho de que la casa de los Fritzl se encuentre a la par en medio y aislada del entorno, en una calle comercial, pero oculta su puerta principal al exterior, simboliza el aislamiento en que la familia se instala como estrategia única para poder subsistir. El que este padre pueda ejercer su conducta aberrante durante tantos años no ofrece excesivo misterio si la familia se ha organizado alrededor del incesto. La capacidad del ser humano para justificar y racionalizar su conducta es ilimitada. Lo que inquieta es que el padre y la familia eran precisamente normales Entonces la noticia es que un padre corriente era en realidad un monstruo El padre no considera que se encuentre realizando nada abyecto. Esto explica que, a pesar de su brutalidad, esta historia, desde el interior del razonamiento del padre no sea tan cruel. El padre- abuelo provee de todo lo necesario a las víctimas, a unos fuera del propio encierro, a otros dentro del encierro. Y en definitiva, por eso mismo es descubierto finalmente, por intentar ayudar a una de las hijas- nieta llevándola al hospital. El error habitual de los que observamos estos delitos es esperar que quienes los cometen sean precisamente monstruos inadaptados sociales o locos. No es así. La mayoría de las personas que cometen delitos de este estilo se encuentran bien considerados por sus conciudadanos. Aunque alguien dijo después que el monstruo era autoritario y en la casa de los Fritzl no entraba nadie. Blanca Vázquez Mezquita Psicóloga Forense Lo casual no es que suceda esto aquí, casual es sólo cuando se descubre dice el párroco de Neuhofen l caso de Josef Fritzl es muy llamativo, pero sus componentes psicológicos son esencialmente similares a lo que desde la Psicología se entiende por incesto. Alguien en apariencia normal lleva adelante una doble vida. Esta doble vida supone el sometimiento de la víctima y la familia a un doble estándar: el real e íntimo, donde las relaciones sexuales y los roles familiares se encuentran fuertemente distorsionados, y el imaginario y público: donde la familia juega a aparentar estar adherida al tabú más universal y adaptativo que existe: el incesto. En la base psicológica del incesto se encuentra un fracaso en las relaciones vinculares de apego temprano durante la crianza. Los mecanismos biológicos que inhiben la conducta sexual y activan la conducta altruista entre padres e hijos han fallado. Las leyes sociales han fracasado allá donde la persona que ejerce un incesto reconoce lo impropio y delictivo de su conducta, y por tanto la oculta, pero no asume estas leyes sociales como propias y en consecuencia se siente legitimado para realizar este tipo de actos. En el caso de Fritzl el secuestro físico de la hija al alcanzar la mayoría de edad sustituye y simboliza a un tiempo el secuestro emocional que E Policías forenses entran, ayer, en la casa de los Fritzl AP El error habitual de los que observamos estos delitos es esperar que quienes los cometen sean unos inadaptados sociales o unos locos. No es así