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16 ESPAÑA Zaplana se pasa a la empresa privada s Semblanza MIÉRCOLES 30 s 4 s 2008 ABC REACCIONES Alberto Núñez- Feijóo Presidente del PPdeG Agradeció el coraje y la valentía del ex portavoz en el Congreso y puso en valor que empresas privadas hagan ofertas importantes a dirigentes del Partido Popular Méndez y Fidalgo Líderes sindicales Los secretarios generales de UGT y Comisiones Obreras desearon suerte a Eduardo Zaplana. Cándido Méndez añadió que no tengo nada que decir. Que la fuerza le acompañe M. Fernández Bermejo Ministro de Justicia Expresó su respeto a la decisión del ex ministro de fichar por la empresa privada, pero añadió que quizá ha dado ese paso un poco tarde y que hace muy bien en dedicarse a otra cosa Esperanza Aguirre Presidenta de la C. de Madrid Es una muy mala noticia. Lamento profundamente su marcha. España no está sobrada de personas con su edad, experiencia y valía en el mundo de la política Javier Arenas Presidente del PP andaluz Destacó la extraordinaria aportación de Zaplana y le dedicó ayer unas palabras de reconocimiento en su intervención ante el comité ejecutivo regional del PP De Benidorm al 11- M Zaplana levantó el PP en la Comunidad Valenciana, ha sido casi todo en política- -alcalde, presidente autonómico, ministro y ariete de la oposición- -y sus adversarios siempre le quisieron relacionar con irregularidades ÁNGEL COLLADO MADRID. Eduardo Zaplana (Cartagena, 1956) deja la política después de haber sido casi todo en su carrera, como tantos otros ex ministros. Pero en su caso se da la rara circunstancia en estos tiempos de ascenso fulgurante de funcionarios de partido, lo hace después de haber recorrido todo el escalafón de las administraciones públicas. De alcalde de Benidorm después de un confuso episodio de transfuguismo en 1991 a ministro portavoz en el último Gobierno de José María Aznar y ariete de la oposición en el primer equipo de Mariano Rajoy, Zaplana ha estado marcado por acusaciones de corrupción que no se han acabado de plasmar en sentencia alguna pese a estar siempre en el punto de mira del PSOE. Los casos de Terra Mítica, Aguas de Valencia o los gastos en publicidad en el Ministerio de Trabajo- -luego multiplicados por el Gobierno de Zapatero- -han jalonado sus éxitos en la política. El primer logro, y el más importante para el PP, fue convertir la Comunidad Valenciana en feudo indiscutible para el partido. De organización secundaria y dividida, Zaplana consiguió que el entonces principal partido de la oposición que encabezaba Aznar cosechara dos mayorías absolutas en elecciones autonómicas y un primer puesto en las generales que contribuyeron de forma decisiva al cambio de Gobierno en 1996. Pese a su fulgurante carrera y contribución decisiva a la victoria Aznar tardó en hacerle ministro. Hasta la mayoría absoluta de 2000, el entonces presidente del PP ni se lo planteó pese a que Zaplana era de los pocos que reconocía abiertamente sus aspiraciones. El presidente de la Generalitat valenciana (1995- 2002) fue llamado al Ejecutivo central a mitad de la segunda legislatura de mayoría del PP. Aznar le encomendó pacificar a los sindicatos y lo hizo con sus reconocidas habilidades para negociar, persuadir y gastar. En la faceta de portavoz del Gobierno que sumó en 2003, amplió su prestigio como maestro en la imagen y la propaganda. Su fulgurante carrera se tuerce con la guerra interna abierta en la Comunidad Valenciana con su sucesor, Francisco Camps, que acabó por perder en esta misma legislatura cuando se quedó sin plataforma en el partido para mantener su influencia. Pero en el episodio que Zaplana se quema es en los atentados del 11- M. Era el portavoz del Gobierno y, como el resto del gabinete con Aznar al frente, naufraga en la gestión de las consecuencias de la tragedia cuando su responsabilidad principal era precisamente la información a la opinión pública. Por primera vez, el PSOE de Zapatero le gana por la mano en el manejo de la opinión pública. Con el convencimiento de que los socialistas les habían ganado las elecciones con malas artes- -la agitación en la jornada de reflexión les avalaba- -los perdedores de los comicios, con Rajoy al frente y flanqueado por Acebes y Zaplana, se dispusieron a intentar el regreso del PP al poder. Aunque el derrotado pudiera parecer el Gobierno de Aznar, su sucesor se lanzó a la carrera flanqueado por los otros protagonistas de esa gestión del 11- M: el mi- Zapatero se impone Zaplana, en una imagen de la pasada campaña electoral nistro del Interior como secretario general del partido y el portavoz como jefe del grupo parlamentario. Ambos pusieron la cara durante los cuatro años de oposición y a ambos se la partieron, como reconocen en todos los sectores del PP. Pero en el caso de Zaplana también se anota una tendencia a hacer camarilla en el Congreso y unas relaciones a veces inexplicables e incluso oscuras con dirigentes del PSOE- -Rubalcaba o Bono- -que le han dado al PP disgustos como pactar una RTVE independiente que luego ha sido casi tan gubernamental como las anteriores. Queda para la historia del 11- M su empeño en dar cobertura parlamentaria a las teorías de la conspiración que divulgaban algunos medios que se declaraban amigos del PP sin que estuviera nada claro que ese proceder tenía el visto bueno de Rajoy. Al menos EFE Camarilla y amigos al final del proceso. Hoy reconocen en el Partido Popular que ha sabido quitarse de en medio como nadie. Se adelantó a decir que no repetiría de portavoz en cuanto se dio cuenta de que no contarían con él. Y se va a Telefónica cuando había convencido a todos de que iba a estar una temporada de diputado raso Es una salida personal que siembra cierto alivio en un PP metido en un proceso de renovación como el acometido en 1990 por Aznar.