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34 INTERNACIONAL MARTES 29 s 4 s 2008 ABC Florentino Portero MÁS ALLÁ DE BUSH T Diversas fotos de Elisabeth Fritzl, antes de ser recluida en el zulo construido por su padre en la casa familiar ABC. ES La preferida de su padre Tras conocerse el caso de incesto y encierro en Amstetten, muchos habitantes de esta pequeña localidad austríaca se mostraron ayer indignados. Pero la sociedad entera se pregunta cómo ha sido posible algo así sin que nadie lo denunciara POR V. SUVALSKI AMSTETTEN (AUSTRIA) Los cientos de periodistas de todo el mundo, llegados al lugar de los hechos, modificaron ayer el ritmo pausado de Amstetten, una apacible ciudad provincial ubicada a 130 kilómetros al oeste de Viena, en el estado federado de Baja Austria. En los alrededores de la calle Ybbsstrasse número 40, los vecinos observaban incrédulos a la muchedumbre, las antenas parabólicas y los equipos de televisión, e incluso algunos se animaron a tomar fotos para documentar el día en el que el nombre de su ciudad daba la vuelta al mundo. Hubiésemos preferido que Amstetten se hiciese famosa por otros motivos dijo un transeúnte. La calle lateral por donde se entra al jardín de la familia Fritzl había sido cortada por la Policía ya el domingo al mediodía, poco después de conocerse el macabro caso. Y aunque los arbustos no permiten una visión del jardín, desde allí puede apreciarse el bloque gris que servía de morada a Josef Fritzl y a su familia. La casa tenía el aspecto constante de una obra en construcción reveló Anton Müller, de 82 años, antiguo cartero de la zona que solía pasar por allí con regularidad y quien aseguró haber entrado en la casa varias veces. Y es que el acusado había cerrado la entrada original de su casa, ubicada sobre una transitada calle comercial, y construido una nueva que daba a la calle lateral, sin tránsito. Casi todos los vecinos consultados por ABC coincidieron en que Fritzl era un hombre amable, muy deportista para la edad que tenía y al que le gustaba estar moreno, del que jamás se hubiesen imaginado que era el motor de un escenario semejante. Siempre saludaba, nadie podía imaginar que un hombre así de educado pudiese comportarse de forma tan brutal expresó una vecina. Sin embargo, una mujer de avanzada edad que vivió durante 25 años en la casa colindante con el jardín de los Fritzl, y que prefirió mantener el anonimato, dijo que Josef Fritzl era tan amable como autoritario. Tan celoso era de su mujer que no permitía que hablase con nadie, y cuando lo hacía, la llamaba de inmediato poniendo como excusa que quería que le preparase la comida. La señora nunca conoció el interior de la vivienda, a pesar de ser la vecina de al lado Gertrud y Henrich, una pareja mayor que vive justo enfrente de los Fritzl, afirma que ahora comprenden el motivo del inexplicable mal olor y el humo negro que a veces salía de la chimenea de la casa, pero jamás se les ocurrió que nada tan macabro se escondiese detrás. Seguramente allí quemaba la basura generada por su hija en el zulo, para que la gran cantidad de restos no llamase la atención. Algunos vecinos incluso dijeron que admiraban la entereza con que Josef y Rosemarie criaban a esos tres niños, hijos de Elisabeth, quien supuestamente los había abandonado para unirse a una secta. Gertrud se encontró incluso hace tres semanas con Rosemarie, y le preguntó como siempre si había novedades de su hija. La mujer contestó que no, y que su marido sufría tanto por la pérdida porque Elisabeth era la preferida de su padre aseguró. Nadie se explica cómo el hombre logró proveer de ropa y comida a los cuatro encerrados sin llamar la atención de nadie. Por eso, la Policía austríaca publicó ayer una foto del acusado a cara descubierta con el objetivo de encontrar testigos que ayuden a determinar cómo Fritzl pudo hacerlo. Según la Policía, el acusado compró los alimentos y la ropa siempre fuera de Amstetten y los entregaba de noche, para no llamar la atención de nadie. Eso coincidiría con las versiones de algunos vecinos, que aseguran no haber visto nunca a Fritzl comprar nada en las tiendas de la ciudad. Siempre saludaba Ahora entendemos el motivo del inexplicable mal olor y el humo negro que a veces salía de la casa Es difícil suministrar ropa y comida a los cuatro encerrados sin haber levantado serias sospechas anto se ha personalizado el debate internacional en la figura de Bush que hemos caído en el error de creer que la diplomacia norteamericana es cuestión de presidentes. Decía Lord Palmerston, en 1848, que el Reino Unido no tenía ni amigos ni enemigos permanentes, sólo intereses. Hoy, en una sociedad democratizada y vigorosa como la norteamericana, esto ha quedado matizado por el papel protagonista de la opinión pública, que exige valores que den coherencia a su acción exterior. Como toda gran potencia, Estados Unidos busca que haya continuidad en sus estrategias y aquí juega un papel fundamental el Senado. Una de las misiones de los jefes de filas en cada comisión es lograr consensos, que se manifiestan como iniciativas legales conjuntas o con artículos de prensa firmados por los dos portavoces. Los senadores Lugar y Biden, republicano y demócrata de más alto nivel en la Comisión de Asuntos Exteriores, han publicado un artículo en el diario The Washington Times sobre el ingreso de Georgia en la OTAN. Su lectura deja bien a las claras que las tensiones entre Estados Unidos y las naciones europeas van a continuar en los próximos años con una sola novedad: ya no podremos culpar a Bush. Para Estados Unidos es inaceptable el chantaje ruso al ingreso en la Alianza de Ucrania y Georgia. Si quieren entrar en la Alianza y reúnen las condiciones exigidas deben ser aceptadas. Si Moscú amenaza hay que contestar con firmeza. Por el contrario, los europeos no están tan seguros de querer defender las fronteras orientales de estas naciones, temen a Rusia, saben hasta qué punto dependen de su energía y son conscientes de su capacidad para poner los Balcanes patas arriba o desestabilizar Georgia, Ucrania... La crisis trasatlántica volverá a ser más nítida tras Bush. Entonces veremos que el problema no era Irak o la guerra preventiva sino nuestra disposición a ceder al chantaje venga de donde venga, de Moscú, del Indokush o de unos delincuentes somalíes.