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10 OPINIÓN MARTES 29 s 4 s 2008 ABC AD LIBITUM EL TORREÓN DE ZAPATERO ELIPE González y José María Aznar, al comenzar la segunda de sus legislaturas al frente del Gobierno de España, experimentaron un síndrome idéntico al que ahora parece atravesar José Luis Rodríguez Zapatero. Es el dejadme solo de los toreros cuando se sienten tocados por el dedo de la gloria, la gran confusión entre el ser y el estar que resulta más comprensible en los líderes totalitarios que en los que se dicen democráticos. Quince días han pasado ya, mucho tiempo en días de crisis, desde que Zapatero tomó posesión de su renovado cargo y todavía no se le ha visto un M. MARTÍN gesto ni un signo de actiFERRAND vidad. Antes le veíamos como a Don Tancredo, en el quietismo espectacular, y ahora nos mira como lo hacen las estatuas de los próceres que, en los parques, asisten al juego de los niños. Zapatero está quieto y, si nos atenemos a la parte visible del personaje, se ha rodeado de leales para, en La Moncloa, instalarse en un torreón de distancias que le alivien la responsabilidad y el desgaste. Abunda en un presidencialismo sin sentido que se refuerza en su guardia pretoriana: Bernardino León, que dicen que es muy listo; José Manuel Vidal, de quien no se dice nada al margen de su relación de parentesco con el líder; José Enrique Serrano, del que poco hay que decir; de Nicolás Martínez Fresno, del que ya se dijo mucho, y de Nieves Goicoechea, que ha cambiado el oficio de dar noticias por el beneficio de restringirlas. Con tan reducida y discreta compañía se dispone Zapatero a la travesía de su nueva legislatura. Sin prisas, despacito. La oposición no está para trotes y eso alivia en mucho la carga del poder. Que sean otros, los peones ministeriales, quienes sufran el desgaste de la opinión pública. El sanedrín monclovita, el gobierno del Gobierno, está para la gloria y el mañana. Para volver a derrotar a Mariano Rajoy dentro de cuatro años y para, después de reescribirla, pasar a la Historia. La miseria de lo cotidiano no cabe en quien se siente llamado por los dioses para transformar España. Los mecanismos cerebrales que conducen a este tipo de situaciones, normales por repetidas, son curiosos, lejanos de los que gobiernan la conducta de la gente sencilla. La primera legislatura de un jefe del Ejecutivo es la de su aprendizaje y ello, en principio, debiera convertir la segunda en la de su proyección y lucimiento. Las alturas tienen su vértigo y las del poder, sus delirios. Después de aprender a volar, en complejo de gerifaltes, no descienden sobre la tierra y sus realidades, se instalan en la etérea ensoñación y, según sople el aire, así serán los resultados. La incrustación nacional en organismos supranacionales, y cuanto ello lleva de acompañamiento, permite una cierta irresponsabilidad del Gobierno que, según sea la medida de su talento, podrá alarmarnos con un quítame allá ese girasol o, discretamente, retribuir a los piratas de los siete mares. F VISTO Y NO VISTO LA CHACÓN Y EL LLANTO MILITAR mente dijo Berlusconi, que España tenía un Gobierno rosa. Esto ha molestado, no se sabe por qué, a uno de los Guerra, aquel para quien Soledad Becerril era Carlos II vestido de Mariquita Pérez que para referirse al jefe del gobierno italiano ha flirteado con la palabra delincuente Guerra no sabe que la palabra rosa no tiene tallo, hoja ni espina. Tampoco es de color rosa, rojo o amarillo. No despide aroma alguno. Es, per se una marca fonética totalmente arbitraria, un signo vacío. Y añade Steiner: Lo que dota a la palabra rosa esa arbitraria ensambladura de dos vocales y dos consonantes, de su única legitimidad y fuerza vital es lo que afirma Mallarmé: l absence de toute rose ¿Es una rosa la Chacón? Sí, y una pacifista. O lo que dijo un soldado de caballería británico después de que Geof Hoon, su pacífico ministro de Defensa, comparase el puerto iraquí de Umm Qasar con el puerto inglés de Southampton: -O nunca ha estado en Umm Qasar o nunca ha estado en Southampton. No hay cerveza, no hay putas y la gente nos dispara. Más bien se parece a Portsmouth. Para que nos hagamos cargo del talento de la pacifistasandía- -verde por fuera, roja por dentro- sus propagandistas- calabaza menean el cencerro de que maneja tres lenguas- -dos, según confesión propia, sólo con su marido- aunque luego no dudan en tomar por gilipollas a Millán Astray, quien, además de currarse en el campo de batalla un prestigio d annunziano, tradujo al español El Bushido de Inazo Nitobë. Millán Astray fue quien, para una arenga que preparaba, le pidió a Foxá un buen adjetivo para el sustantivo ejército cosa que ahora no hacen ni los becarios de periodismo. -Le pondré invicto -contestó, socarrón, el conde- porque como se ha pasado la vida peleando medio ejército contra otro medio, nunca podía ser vencido del todo. Así que a la Chacón, más que rosa o pacifista, me apetecía llamarla invicta, pero, al parecer, ya ha rectificado su prohibición inaugural, y desde ayer los militares pueden volver a su Interviú a su Marca y a su As A primera decisión ministerial de la Chacón en Defensa fue prohibir a los militares la lectura de Interviú As y Marca Pase lo de Interviú y As Después de todo (según Pemán, la gran necrología a que en España puede aspirarse no va más allá de estas tres palabras: después de todo el As ha rescatado la chica turgente de Hebrero San Martín, globo cautivo de nuestra adolescencia (la chica turgente, no Hebrero San Martín) Y en el Interviú puedes encontrarte corita a la novia de Ronaldo, pero el Cristiano, que se llama Ronaldo por devoción a Ronald Reagan, con lo que eso supone. Mas ¿por qué el Marca mezcla, ahora, del Journal des Savants y el suplemento cultural del New York Times ¿Por ser lo único que lee Rajoy? -Es para echarse a llorar- -me dice mi brigada de la mili, el que empuró a mi amigo Juan María Calles, entonces recién premiado con el Adonais, por leer Paz en la guerra en el Cuerpo de Guardia. ¿De quién es ese libro? De Unamuno, mi brigada. Pues mañana, a diana, Unamuno y tú en Prevención. Desde luego, para echarse a llorar. ¡El llanto militar que creció en diluvio! BorIGNACIO RUIZ ges, el ciego pedantón que no se separa de QUINTANO la mesilla de noche de Zapatero, flipaba con la hipérbole de Quevedo: El llanto militar es eficaz y borra al diluvio; el llanto de los militares resultaría ridículo. ¿Qué pueden leer, pues, nuestros militares? Por encima de todo, Yo Dona cuyos reporteros viajaron exclusivamente con la Chacón a Afganistán, mientras en Alcalá de Henares el ex montonero Juan Gelman celebraba su llegada a una España que no acepta las aventuras bélicas y los cien mil eurazos de la piñata del Cervantes que reparte el ex pobre Gamoneda. -En la Argentina- -dejó dicho Castellani- -no ha habido más que dos poetas y medio: los dos poetas, Hernández y Lugones; el medio, todos los demás. A lo mejor lo que Gelman quiso decir fue lo que fina- L