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82 DEPORTES Primera división s Trigésima cuarta jornada LUNES 28 s 4 s 2008 ABC Sin alirón, pero partidazo y fiesta Un Real Madrid motivado, inspirado y muy agresivo se llevó por delante a un Athletic valiente que se mantuvo vivo durante más de una hora de partido s Casillas, brillantísimo, le paró un penalti a Garmendia con 1- 0 ENRIQUE ORTEGO MADRID. La Cibeles y el alirón pueden esperar. Saben que al final tendrán su cita con la Liga. Además, ¡qué remedio! al fin y al cabo el Madrid dependía también del Villarreal y los de Pellegrini, ajenos a los vértigos blancos y a sus prisas por vestirse de campeones, hicieron lo que tenían que hacer y ganaron al Betis agarrándose con firmeza a un segundo puesto que merecen como ningún otro. Más que el Barça, por ejemplo y por supuesto. Era inevitable, entonces, que el Bernabéu en particular y el madridismo en general afrontaran el partido contra el Athletic con cierta decepción por no poder ver a su equipo proclamarse campeón. Pero para su tranquilidad y disfrute, los hombres de Schuster no dieron ninguna sensación de abatimiento ni desilusión. Todo lo contrario. Estaban eufóricos y salieron a celebrar con una victoria otra fiesta, aunque no fuera la definitiva. Y para que la noche fuese aún más completa el contrario, el Athletic, también colaboró presentando tan digna batalla como para pensar que incluso no mereció una derrota tan abultada. La sorpresa, antes de que el balón comenzara a rodar, corrió a cargo del técnico blanco, que se acordó de que en su plantilla existía un jugador llamado Javier Saviola y le incluyó en el equipo titular. Llevaba desde el 1 de diciembre (contra el Racing) sin disputar un partido de Liga. Toda una vuelta completa. Y su última aparición con la camiseta blanca databa del 16 de enero ante el Mallorca en la Copa. Trece minutos le bastaron para marcar y encarnarse en el goleador que siempre ha sido. Fue como consecuencia de un buen arranque ofensivo de su equipo, que parecía tener prisa por sentenciar el partido aunque ya no le estuviera esperando Cibeles. No se desmoronó un Athletic que tiene el perfil de equipo apañadito que debe haber superado definitivamente la etapa de trabajar por no descender y que a partir de ahora tiene que pensar en metas mayores. Bien colocado, con personalidad, se echó al frente sin ningún reparo y entró en el cuerpo a cuerpo. Tu me das, pero yo también te doy. Para su desgracia, enfrente estaba un hombre que con tal de que no le marquen Casillas frenó al Athletic Los jugadores del Real Madrid celebran el primer gol del equipo... y una jornada que les acerca más al título un gol es capaz de tirarse por los aires o por los suelos, según exija el guión. Se trata de Casillas, que sacó su repertorio. Salto hacia atrás con mano salvadora para sacar un cabezazo de Etxeberria, estirada a la izquierda para desviar un tiro envenenado de Garmendia... y reflejos de pájaro para meter la mano izquierda a cuerpo vencido en un lanzamiento de penalti del propio Garmendia. Y si Casillas trabajó en domingo por toda la semana, lo mismo se puede decir de Armando porque el Madrid pasaba sus apuros atrás, pero arriba Robinho, Raúl y Saviola le exigieron al máximo. No pudo retener el disparo de Robinho que cazó Saviola, pero después repelió media docena de remates que llevaban las peores intenciones para sus intereses. Para que el partido terminara de entrar en el capítulo de los notables, la segunda parte fue aún más intensa que la primera. Como las mismas idas y venidas. Con buenas acciones combinativas y con ocasiones en ambas áreas. Hasta tuvo la suerte el Madrid de que su técnico moviera el banquillo con un cambio doble y los dos recién entrados marcaron los IGNACIO GIL El doble cambio de Schuster resolvió el partido: marcaron los dos que entraron, Robben e Higuaín dos siguientes tantos en cinco minutos. El primero, en el primer balón que tocaron ambos. El pase fue de Higuaín y el remate, de Robben. Y el segundo, obra del propio Higuaín, que se le guisó y se lo comió. Lo dicho, un duelo digno de ver hasta su suspiro final. La victoria y cómo se consiguió compensó a los blancos de no celebrar el alirón. Y a los bilbaínos siempre les quedará la duda de qué hubiera pasado si enfrente no hubiera estado un tal Casillas.