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ABC LUNES 28 s 4 s 2008 Tribuna Abierta AGENDA 57 Luis MartínezCalcerrada y Gómez Catedrático de Derecho Civil UNA MALHADADA SENTENCIA propósito de la dictada por la Sala Tercera del Tribunal Supremo de 27- XI- 07, en recurso 407 2006. Tras el planteamiento del recurso de casación, la Sala Tercera, argumenta su decisión estimatoria del recurso, por falta o insuficiente motivación en los nombramientos de Magistrados del T. Supremo que anula, lo cual consta en su F. D 4 La Comisión de Calificación del Consejo elevó al Pleno, a los efectos de los nombramientos que en este proceso son cuestionados, una terna para cada uno de ellos, acompañada de un informe sobre la aptitud de los candidatos propuestos Y debe insistirse en que esa omisión de una suficiente motivación es mucho más significativa si se tiene en cuenta que se trata de designaciones para Magistrados del Tribunal Supremo, ya que en ellas, por ir referidas a la máxima categoría de la carrera judicial, rigen con el mayor nivel de exigencia los principios de mérito y capacidad. de votos particulares: Empero lo cual, constan de 5 votos particulares con 6 adhesiones cuyas discrepancias se resumen así: Existe, en la repetida sentencia, una motivación suficiente y específica, no genérica, para los candidatos que fueron posteriormente nombrados, sin que sea misión de esta Sala entrar a valorar el juicio de relevancia efectuado por el Consejo, pues no hay que olvidar que se trata de nombramientos discrecionales, según el art. 127.3 LOPJ, en los que su artículo 343 sólo exige que los nombrados sean de reconocida competencia En opinión personal, sorprende la censurada sentencia, por varias razones que luego se explicitan. Y sin añadir otros argumentos en línea censora, con una prolijidad de tratamiento que pudiera desvirtuar el recto sentido y el porqué de nuestra rúbrica, por lo que se enumera a continua- A desconozca que, en el trasfondo de ese fenómeno, laten connotaciones intimistas cuya exteriorización a favor o en contra pueden a veces hasta lastimar los deseos personalísimos de los interesados. El daño moral, por el demérito ocasionado a los interesados, es de una magnitud enorme, tanto por la difusión de la Sentencia como por su efecto demoledor para su prestigio profesional Existencia ción una especie de Decálogo de la maldad de esa Sentencia de 27- IX- 2007, y sin que, obvio es, se menoscabe nuestro respeto a la probidad y recto designio con que presidió aquel tribunal al emitir esa decisión: Primera: Se vulneran las respectivas ordenaciones del Consejo y de su Comisión calificadora, sobre todo la Normativa atinente (art. 123 CE y 58- 1 de la L. O. P. J; y 122- 2 CE y 127- 3 de la Ley Orgánica Poder Judicial) que el Consejo ha respetado y observado en materia de nombramientos de Magistrados del Tribunal Supremo. anterior, es la primera vez que el Tribunal Supremo, anula y deja sin efecto un nombramiento de esas características (como lo es, al menos en las estadísticas, que se discrepe de esa Sala por once miembros de la misma, fenómeno cuando menos, bien inusual; la mención que se hace a la anterior Sentencia de 29 de Mayo de 2006, en el propio F. D 7 se afirma que se refería a la anulación de un Presidente de Sala y no, como en el caso actual, de Magistrados del Tribunal Supremo) sin que se atisbe, en un simple cotejo o comparativo, porqué en esta ocasión se ha anulado una designación y en otras, en todas las anteriores, no. La existencia de un recurso ad hoc en el que se impugnan, entre otros, el déficit o vicio de im- Segunda: Consecuenciadelo pugnación en los nombramientos formalizado por un candidato excluido, no es suficiente, porque el seguimiento de citada línea secular respetuosa, hubiera determinado desde una inadmisión de oficio a su posterior desestimación. Tercera: Cuando por Ley se confiere a un órgano la facultad de nombrar a quien perteneciendo a su estamento, aspira a un cargo sobre el que ese órgano está ope legis investido de poder con base institucional en citado art. 122.2 de la Constitución Española, tal asunción o investidura causa la discrecionalidad de su decisión, que, salvo, patologías de tamaña ilicitud, no es posible revisar. La discrecionalidad, en fin, en materia de nombramientos, en virtud de ese artículo 127- 3 de la L. O. P es, onto. J, lógicamente, inapta para su compulsa revisora en general. Cuarta: Si a lo anterior se añade, que la ratio decidendi de la Sentencia se fundamenta en que la motivación es insuficiente, o tal vez, que no se ha motivado con respecto a la exclusión de otros candidatos, ello no es de recibo, ya que, esa motivación pertenece al caudal ad intra e intransferible del órgano que nombra, y porque, por pura naturaleza, la motivación se cohonesta con el caudal de respuestas aprobatorias o no que ese órgano emite sobre los méritos esgrimidos por el peticionario tras valorar los informes preceptivos, sin que se la litigiosidad por los efectos de esa nulidad, ya que los litigantes que hubieran visto insatisfechas sus pretensiones por sentencia de los anulados, podían hasta legítimamente reclamar su perjuicio. Desde luego es verosímil el evento, aunque, acaso, no fuese atendible, desde la óptica del Derecho Público. Sexta: El daño moral, por el demérito ocasionado a los interesados, es de una magnitud enorme, tanto por la difusión de la Sentencia, como por su efecto demoledor para su prestigio profesional. Séptima: Y, cómo no, especular en cuanto que en el futuro de estos Magistrados anulados, se condicione su aptitud, por las imputaciones de la Sentencia que, moralmente, habrá de afectar a los Órganos que luego decidan sobre su eventual nombramiento. Octava: Como antídoto se agrega, que cada afectado bien pudiera entablar una doble acción tuteladora: por un lado, la de Responsabilidad Civil contra el Estado, porque un acto de su Administración- -el Consejo- -le causó este daño. Lo segundo, un recurso de amparo ante el T. C, no sería nada desdeñable. Quinta: Riesgodeaumentar litamente se plantea otra discrepancia entre los órganos máximos de la Administración de Justicia, cuya paz, coordinación y concordia están intensamente demandados por la sociedad. Décima: Y como fleco final de pedagogía de actualidad, afirmar que, no está hoy el Consejo con fuerza para recibir un varapalo semejante, cuando, como es notorio, prosigue su anómala actuación por la pugna entre los partidos políticos, -en la que es por completo ajeno- Novena: Deestemodo, insó- Javier Tomeo Escritor LOS CELOS DE RAMÓN R AMÓN me confiesa esta mañana que su esposa le compró hace un par de semanas a su caniche un precioso almohadón de raso exclusivamente para que el animalito duerma cómodamente la siesta. -Sin embargo- -añade luego, con acento compungido- -se puso como un basilisco cuando le pedí que me compra- se una de esas almohadas cervicales que ahora se están poniendo de moda. -Hay personas que sienten por sus perros un amor extraordinario- -le digo, tratando de consolarle. Ahí tienes, por ponerte un ejemplo, al inmortal Goethe, que pensaba que cuando un perro está bien adiestrado es incluso digno del aprecio de un sabio. Ramón sigue callado, esperando tal vez que le diga alguna otra cosa que pueda servirle de consuelo, pero el tema de las desavenencias conyugales me ha parecido siempre muy delicado y prefiero llevar la conversación por otros derroteros. decirle es que las golondrinas vienen de África buscando los mismos nidos que un día abandonaron. Ramón enarca las ce- Loprimeroquesemeocurre jas y me mira a los ojos. No entiende porque le salgo ahora con esas y se queda un rumiando, pensando que mis palabras tienen algo que ver con el desamor de su esposa. Los dedos, como suele decirse, se le antojan huéspedes. Se siente, obviamente muy deprimido, pero no creo que acaben divorciándose antes de que acabe el año. Resistirán un poquito más, tal vez hasta la próxima primavera.