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10 OPINIÓN LUNES 28 s 4 s 2008 ABC CON CAJAS TEMPLADAS SOBRA TEXTO L ministro de Sanidad le sobra texto. Así lo entendería un buen amigo al que perdí una madrugada, cuando empezó a enseñarme chino dibujando en mi espalda con sus dedos palabras que al tiempo iba vertiéndome al oído. He olvidado cómo se pronuncia cielo en mandarín, pero no el ideograma: la piel goza de una memoria extraordinaria. Hasta aquel día que amaneció temprano fuimos amigos. Él tenía una gran virtud: no escribía en los periódicos ni hablaba en las tertulias, no pontificaba en público ni en privado, tampoco hacía juicios, ni apenas análisis. A tal extreIRENE mo llegaba su abstenLOZANO ción, que parecía carecer de opiniones sobre el mundo. Sin embargo, era capaz de dar empaque a cualquier nimiedad que dijéramos los demás. Soltaba alguien una nadería cortada al bies y él la agarraba al aire para tejerla del derecho, de manera que en su glosa había siempre más precisión y acierto que en la frase original. Lo hacía en un instante, sin rastro de vanidad ni ínfulas de doctor, con tal maestría que sus amigos aún creemos hoy haber pronunciado decenas de frases geniales cuya autoría corresponde a él en exclusiva. Nunca reivindicó regalías, pero las de esta columna le pertenecen, porque fue él quien me la dio cuando aún éramos amigos. Hice un comentario baladí, algo así como que la vida se repite mucho, si no recuerdo mal, y él contestó: Sí, siempre sobra texto o falta texto Desde entonces, apenas ha habido acontecimiento nacional o internacional al que no haya podido aplicar su observación. ¿Cómo explicar que la elección del candidato demócrata a la presidencia de EE. UU. se esté convirtiendo en una competición agónica? Porque a Barack Obama y a Hillary Clinton les está sobrando texto. ¿Por qué, con 246.000 parados más en un trimestre, el vicepresidente Solbes se limita a retocar previsiones con ese optimismo tan de la voluntad? Se ve de lejos que le falta texto. ¿Y qué decir del PP? ¿Cómo interpretar su confuso ir y venir de declaraciones que chocan como floretes? El ruido sólo cobra orden a la luz de la teoría de los desajustes del texto: a Aguirre le sobra y a Rajoy le falta. Toda crisis se origina por desequilibrios textuales, pero no hay caso más ilustrativo que el de Bernat Soria. Primero escribió párrafos de más en su currículum; después en una guía de prevención del sida, de redacción privatizada, pero de responsabilidad pública; y ahora lo ha vuelto a hacer con el aceite de girasol contaminado. Todos hemos pensado de inmediato en la colza, hemos temido que la vida se repitiera también en las almazaras. Pero al leer la letra pequeña, mi amigo precisaría que si entonces faltó texto, ahora está sobrando. Y como su precisión devenga derechos de autor, aprovecho para decirle que se los debo y que, antes de quedarme sin ideas, tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, tan temprano. A -Repito que esto es una desaceleración. Cuando salgamos de ella, será cuando yo hable de que lo que España sufrió fue una seria crisis económica. HAY MOTIVO DON BERNAT VA DE CULO I los autores de Esta guía va de culo -lubrificados por el ministro salutífero con trescientos cincuenta y nueve mil euros a costa del erario- -tuviesen un ingenio chispeante en vez de chispear por salva sea la parte, habrían titulado su folleto con algo más de guasa. De hacerla, hacerla gorda, tal cual mandan los cánones, que el tamaño sí importa y sobremanera en este caso. Pongamos, por ejemplo, que la publicación de marras se hubiese llamado Opúsculo o, inclusive, Oráculo dos chistecillos que, por estar a puro huevo, resultan vergonzosamente fáciles. Menos, no obstante que lo de va de culo que se encuentra al nivel de un niño de primaria. Y eso, entre otras cosas, es lo preocupante. En cambio, haber utilizado el calambur (que, aunque suene a perversión es, como saben, un inocente adorno literario) le añadiría un punto de descaro a la vulgaridad ramplona del escándalo. Objetarán ustedes que el fondo del asunto sigue siendo igual de repugnante y que una marranada es una marranada al margen de etiquetas o pamemas verbales. Uno no es quién, sin duda, para llevarles la contraria, pero, aún así, las formas hay que cultivarTOMÁS las. Cuando los griegos afirmaban que CUESTA los muslos de Hefestión eran lo único capaz de derrotar al divino Alejandro, se podían haber ahorrado la retórica y decir, sin tapujos, que el gran conquistador había perdido el culo por su dilecto camarada. Claro que, al expresarse de ese modo, en lugar de ser griegos, hubiesen sido bárbaros. Los romanos, en cambio, que no eran tan mirados, le colgaron a César el mote, harto expresivo, de la puta calva Y el ameno Suetonio, que se convertiría, andando el tiempo, en el primer historiador con vocación de paparazzo le llegó a retratar de cuerpo entero con una sola frase: Fue la mujer de todos los maridos y el marido de todas la mujeres ¡Coño con Julio César! Ahí es nada, monada. El problema es que, ahora, el realismo sucio, que en- S canalla el paisaje y el lenguaje, ha puesto a barato las pasiones- -virtuosas o no- -de la época clásica. Ha hecho del amor un pasatiempo y del sexo (del sexo en general, a vela o a vapor, pertinaz o esporádico) una burda rutina de gimnasio. Para gustos, colores, sin embargo; siempre que darse el gusto no perjudique a nadie. Porque ahí radica el quid de la cuestión, la enrevesada incógnita que ha de despejarse. ¿A quién ha perjudicado el señor Soria con la dichosa guía que, desdichadamente, le han metido doblada? El memorial de agravios, por no salirnos del guión, es, más que amplio, dilatado. A muchos les ha tocado la moral, que es material sensible y sumamente frágil, y a otros muchos, también, quizá no tan atentos a las moralidades, lo que les ha tocado han sido los colgajos. El titular de la cartera de Sanidad y Consumo (será la primera vez que el área de Consumo se haya ocupado de gestionar la coprofagía) ha argüido, yéndose por las ramas, que se cayó del guindo al leer el diario. O sea, este diario. ¡Pero, hombre, don Bernat, haberlo dicho antes! Al dictum celebérrimo que esculpió Carmen Calvo- El dinero público no es dinero de nadie -el ministro en embrión le ha encasquetado un corolario: El dinero público, puesto que no es de nadie, no hay necesidad de que lo controle nadie ¿Qué son, al fin y al cabo, trescientos cincuenta y nueve mil euros del ala? Son grano de anís y moquillo de pavo. Una gota de agua en el océano de los Presupuestos Generales del Estado. Resumiendo: agua de borrajas. El señor Bernat Soria ha retirado los folletos y asunto concluido, se acabó lo que se daba. Alguien habrá que encuentre que la broma nos ha costado un ojo de la cara. Obviamente, ese alguien es un desaborío y un carcamal intolerante. Lo mismo que Quevedo, otro reaccionario, que, en Gracias y desgracias del ojo del culo anticipó la actualidad en un perfecto castellano. Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Ánimo, don Bernat, a poco que se esfuerce, ha de acabar usted emulando a los clásicos.