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ABC DOMINGO 27 s 4 s 2008 ESPAÑA 35 RELIGIÓN La labor de los misioneros españoles eleva las vocaciones en Asia y África La mitad de los novicios de la Compañía de Jesús se encuentran en esos continentes LAURA DANIELE MADRID. La falta de libertad religiosa, estabilidad política, justicia e igualdad social no han sido un obstáculo, sino más bien un acicate para que continentes como Asia y África se hayan convertido en los últimos años en semilleros de vocaciones. En la actualidad, ambos concentran la mitad del total de los seminaristas que hay en el mundo, seguidos de América con el 32 por ciento; Europa, con el 19,58 por ciento y Oceanía, con el 0,84 por ciento. El dato no deja de ser sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que en los países africanos y asiáticos la evangelización no lleva tantos años de tradición como en América. El florecimiento de las vocaciones nativas, como se denomina a los sacerdotes y religiosos originarios de los países de misión, es consecuencia de la gran labor misionera de la Iglesia, sobre todo la española, que no ha perdido de vista que una comunidad cristiana local no puede convertirse plenamente en Iglesia sin un clero autóctono que dé valor a la riqueza de las tradiciones locales y prediquen el Evangelio en el ámbito de su misma cultura. La situación actual de la Compañía de Jesús es paradigmática. De los 827 novicios con los que contaban los jesuitas en 2007, en Asia Meridional estaban 249, y en África, 129. Este fenómeno es habitual en comunidades muy jóvenes que están creciendo explica uno de los responsables del Instituto Español de Misiones Extranjeras, Juan José Alarcia, quien ha vivido de cerca esta experiencia al trabajar como misionero durante varias décadas en Zimbawe. Una diócesis que, con 45.000 católicos, contaba 18 seminaristas. La relevancia que en estas sociedades se otorga a los seminarios menores también es un dato a tener en cuenta, sobre todo porque los jóvenes reciben más años de formación y esto se termina cristalizando en un mayor número de vocaciones. De los 80.000 seminaristas que fueron ayudados en 2007 por la Obra de San Pedro Apóstol, una institución dependiente de las Obras Misionales Pontificias (OMP) más de 50.000 estaban en los seminarios menores, apunta el padre Anastasio Gil, subdirector de las OMP de España. Además, considera que la credibilidad y la labor paciente de los misioneros que respetan el ritmo natural de las comunidades cristianas provocan este evidente y cuantificable crecimiento de sacerdotes y religiosos. La vitalidad de la Iglesia en territorios de misión es palpable. En cinco años se han creado 70 nuevas diócesis, un número equivalente al de las dióce- sis españolas. Gran parte de su sostenimiento está a cargo de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, encargada de la Jornada de las Vocaciones Nativas que se celebra hoy y que tiene por objetivo concienciar sobre la necesidad de ayudar material y espiritualmente a estos territorios. En 2007, esta organización ayudó a uno de cada cuatro seminaristas del mundo y más de 10.000 noviciados. España aportó el 11 de los fondos que distribuyó esta obra el año pasado, que fueron 37 millones de dólares. Credibilidad y labor paciente