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26 ESPAÑA Ante el XVI Congreso del PP s Análisis DOMINGO 27 s 4 s 2008 ABC Tregua y cuartel ante el 2 de mayo El mes de la crisis del PP ha dejado evidencia de que Rajoy tiene controlado el próximo congreso, pero en el partido hay una oposición interna, muy heterogénea, pendiente de los errores o fracasos de la nueva dirección y a la búsqueda de un jefe ÁNGEL COLLADO MADRID. Entre el no me resigno pronunciado en el foro ABC el pasado día 7 y el non, je ne me présente pas (no, yo no me presento) del último jueves, Esperanza Aguirre ha enmarcado el periodo de crisis interna más agudo, derrotas electorales aparte, para la dirección del PP que encabeza Rajoy. Y lo ha sido con un punto culminante a cargo del propio lider del partido cuando el sábado 19, desde Elche, invitaba a irse al Partido Liberal a quien no estuviera cómodo en el PP. Abril de 2008 pasará a la historia del Partido Popular como el mes en que sus principales dirigentes, el jefe y quienes aspiran a sucederle pusieron en evidencia sus ambiciones, debilidades, nervios, dudas y hasta su política de alianzas dentro de la organización para los próximos años, más allá del congreso convocado para junio. Ha sido un mes movido en el PP para pasmo de la militancia y regocijo de Zapatero, con una nueva fecha clave para ver si hay tregua o no el próximo viernes, cuando Rajoy tenga que saludar a Aguirre en la recepción de la Comunidad con motivo del 2 de mayo. Rajoy sigue convencido de que debe seguir pese a la derrota electoral porque se lo han pedido casi todos los dirigentes del partido desde el mismo 9- M, con la notable excepción de Aguirre. Pero desde entonces se han hecho notar las disidencias y la oposición interna y, aún más, la externa, la de los declarados afines. Sabe que van a por él y los adversarios también se han dado cuenta a estas alturas de que aguanta y que han fracasado en el primer asalto repiten en la dirección del PP en lo que parece un momentáneo alto el fuego Esperanza fue la única que no llamó recuerdan en el entorno de Rajoy sobre las amargas horas de la derrota. Después de la reunión de la Junta Directiva Nacional que convocó el congreso y pareció confirmar el consenso general en el partido de que la continuidad de Rajoy era necesaria o la salida mejor para casi todos los congregados, empezaron los amagos de enfrentamiento o malentendidos entre el presidente y Aguirre, siempre azuzados desde fuera o dentro por los equipos más próximos a ambos. Molestó en Génova el no me resigno del 7 de abril, irritó a Rajoy sobremanera que la presidenta de la Comunidad insinuara que la socialdemocracia estaba más cómoda con él y sonaron todas las alarmas en el partido cuando madrileños y andaluces empezaron a echarse en cara los resultados de unos y otros en los comicios. Rajoy perdió su habitual mesura en el mitin de Elche. Se dio cuenta a pie de obra, en cuanto vio las primeras informaciones que salían del acto, cuando ya no tenía arreglo. Era perfectamente legítimo interpretar que estaba enseñando la puerta a los disidentes. De la comparación del grupo del PPE que engloba a casi todo el centro y la derecha en Europa con el pasado de división de todo ese espectro político en la España en los años ochenta se había pasado a un que se vayan de contenido y forma desconocidas para el estilo de Rajoy. Hoy en Génova sólo puede atribuir ese exceso de su jefe a los nervios por la acumulación de problemas de difícil solución- -fichajes sin posibilidad de colocación, por ejemplo- -y al acoso al que se ve sometido día a día. El presidente del PP perdió los nervios. Reconocen ahora en los mismos medios que el lunes pasado, ante el panorama de crisis total en el partido, llamó a Aguirre para dar explicaciones y aclarar que cuenta con ella y la considera un gran activo del PP, además de abundar en que la referencia al Partido Liberal era un llamamiento a la unidad con el PPE como ejemplo. Era la misma versión que se dio a la Prensa como fuentes del PP pero sin nota oficial. Esa iniciativa de Rajoy obedecía a la creencia, de esa misma mañana, en que la presidenta de la Comunidad había cerrado la puerta a la posibilidad de presentar su candidatura en el congreso de junio. Quiso tener un detalle y lo volvería a hacer comentan en medios de la dirección pese a que luego, esa misma noche en televisión, Aguirre no estuvo tan rotunda, al menos a su juicio. En los días siguientes se aclaró que el amago de debate ideológico se ha quedado en eso, porque nadie en el PP se lo había creído. Otra cosa es la urgencia de discutir la táctica de cómo enfrentarse ahora a Zapatero con garantías de mantener el apoyo electoral obtenido y, al tiempo, hacerse con el favor de un sector de votantes del PSOE para poder optar a la victoria dentro de 4 años. Pero las discrepancias y la desconfianza no han desaparecido. Aunque Aguirre no dé el paso de disputar el cargo a Rajoy ahora, en junio, por los movimientos internos se comprueba que hay sectores del partido descontentos que no son sólo los de Madrid. En el Congreso, diputados zaplanistas, cuneros de renombre, incondicionales de Rato y algunos dolidos con que Sáenz de Santamaría, Ayllón y Álvarez de Toledo les hayan pasado por encima después de muchos años de carrera parlamentaria, forman un heterogéneo grupo de oposición en ciernes pendientes de los posibles errores del jefe. En la dirección del PP ya no creen que Aguirre vaya a dar el paso de presentarse, aunque haya dejado el regalo sobre el debate de primarias para elegir candidato a presidente del Gobierno como una forma de retirada honrosa y posible reapertura del frente sucesorio cuando crea que Rajoy puede estar más débil. Si el PP retrocede en las autonómicas vascas y gallegas de los próximos meses, sin ir más lejos. En medios de la Comunidad insisten en que el objetivo principal de su jefa es abrir la discusión sobre el hecho incontestable de que Rajoy y el PP han perdido las elecciones ante el peor Gobierno de la democracia en vez de conformarse con repetir que el Partido Popular ha subido y tiene ya el 40 por ciento de los votos. Ninguno quiere hablar de tregua y se preparan para soportarse mutuamente en los próximos meses sin dar un espectáculo de enfrentamiento que a ambos, de seguir en los términos del último mes, les puede costar la carrera o buena parte de sus aspiraciones a seguir en ella. Descontentos Sabe que van a por él Rajoy dio explicaciones personales a Aguirre porque creía que había renunciado de forma expresa a presentarse Rajoy exige a De la Vega que retire sus insultos al PP vasco ALBERTO RIVERO LAS PALMAS. Mariano Rajoy visitó ayer Las Palmas dentro de su periplo por toda España de cara al XVI Congreso del PP. Su mensaje interno fue similar al de los días anteriores, con constantes referencias a que sabrá integrar a todas las corrientes de su partido. Rajoy evitó pronunciarse acerca de la posibilidad de que su formación celebre elecciones primarias, pero sí aseguró que hará un esfuerzo de integración Pero en el acto hubo otro tema fundamental, que fue el de la situación en el País Vasco. A Rajoy le cambió el semblante a la hora de analizar las acusaciones de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, en relación a la actitud del PP en Mondragón. Es una injusticia, además de una torpeza política, que se valore la actitud de los políticos del PP en el País Vasco como indigna dijo. Si alguien ha defendido la libertad del País Vasco en el derecho a la vida, la lucha contra ETA y en que ANV no se presente a las elecciones ha sido el PP, así que le pido a la vicepresidenta que se retracte