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ABC VIERNES 25- -4- -2008 VIERNES deESTRENO 83 Cobardes España 2008 89 minutos Género- -Drama Director- -Juan Cruz y José Corbacho Actores- -Elvira Mínguez, Lluís Homar, Antonio de la Torre, Paz Padilla, Eduardo Garé El señor de los mosquitos F. M. B. De todos los mamíferos, no hay ninguno tan cobarde como el ser humano, que en manada se vuelve especialmente peligroso para su propia especie. Corbacho y Cruz demuestran buenas dosis de conocimiento sobre el asunto, aunque tan claras tienen las ideas que a su película, a todas luces valiente, se le transparentan demasiado las intenciones, la moraleja o lo que quiera que pretendan transmitirnos sus autores. Aquí vendría a cuento decir que la película, además de goldiniana es necesaria, por seguir manoseando. La buena noticia es que es corta, tiene ritmo y está interpretada con oficio y talento, desde el más joven intérprete hasta Elvira Mínguez, que no es la mayor, sino la mejor actriz callada de España como la define sin segundas el propio Corbacho. En la escena más emocionante, ella asiente en silencio cuando su hijo, Eduardo Garé, le pide que confíe en él. Incluso Paz Padilla, de quien cabía albergar dudas, cumple con creces. El mundo adolescente, además, está retratado con solvencia, después de un trabajo de campo encomiable. Menos ajustado resulta el baile de la cámara, fuera de sitio en la primera parte, mientras que el guión, muy bien encauzado en la mayor parte del trazado, derrapa en un par de curvas: la innecesaria del italiano, pese a estar inspirada en un caso real, y el interrogatorio final de la policía al muchacho, que incluye el inevitable y casi siempre empequeñecedor guiño televisivo. Un millar de títulos compiten en Documenta Madrid Mayo del 68 y la movida de los 80, protagonistas de sendos ciclos del festival ABC MADRID. El festival Documenta Madrid 2008 elegirá entre un millar de cintas de 79 países a los ganadores de su quinta edición, que se celebrará entre el 2 y el 11 de mayo en las más de 20 pantallas repartidas por toda la ciudad. El creciente éxito de público, con 12.700 espectadores en su cuarta edición, el aumento de películas recibidas que optan a ser seleccionadas para las Secciones Competitivas (999 títulos, un centenar más que en 2007) y la variedad de la procedencia de las mismas consolidan Documenta Madrid como el festival con más proyección internacional de los certámenes de la Comunidad de Madrid, según informa Ep. En concordancia con este balance positivo, el festival aportará una mayor dotación económica en premios: 73.000 euros (3.000 más que la pasada edición) e incorporará un nuevo galardón: el Filmotech. com, dotado con 3. 000 euros y un diploma. Entre las novedades de esta V edición, Casa Árabe abre sus puertas a Documenta Madrid con la pretensión de ampliar el espectro de cinematografías presentes en el certamen. La Academia de Cine también incorpora su ciclo Joyas del cine español a la programación de Documenta. Además de la sección 0 ficial, en la que participarán un total de 105 películas, el festival cuenta con una amplia sección informativa en la que destacan varios ciclos sobre los fenómenos sociales, culturales e históricos que han marcado a varias generaciones, como mayo del 68 y la movida de los ochenta. Víctor Clavijo, en una escena de 3 Días 3 Días España 2008 93 minutos Género- -Thriller Director- -F. Javier Gutiérrez Actores- -Víctor Clavijo Un fin del mundo sin Bruce Willis E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Sólo la osadía de un debutante es capaz de enfocar el fin del mundo en un secarral del sur de España en vez de en Washington o Nueva York, y en un chabolón en el páramo en vez de en la Casa Blanca. Francisco Javier Gutiérrez, el director, tiene además el descaro de amenazar a la Tierra con un meteorito gigante sin que asomen la jeta Bruce Willis, Schwarzenegger o Harrison Ford. En 3 Días nos comemos el meteorito nosotros solos con un protagonista llamado Víctor Clavijo, seco y nervudo como la propia historia, la propia fotografía y el propio curso zigzagueante de la trama, que empieza en apocalipsis y termina, digamos, en génesis. Su éxito en el reciente festival de Málaga se justifica por completo al ser una película distinta, narrada con garra y que transcurre cuesta abajo, hasta llegar desbocada a un desenlace. Y hecha de un modo sencillo, pero impactante, con una luz que da sed y siempre a la búsqueda de esa imagen que cliquea dos veces en la retina. rrecaminos protagonizada por un solvente Adrià Collado (en parecido mojón que en la reciente Km. 31 quien encarna a un científico que se sospecha uno de los clones de su visionario padre. Fiel a su ideología, todo aquí huele a lujosa fotocopia televisiva: sus tiros de cámara (y los otros) las fintas de sus tenues tramas, el grueso desengrasante humorístico del personaje de Alfonso Lara, las estrellas invitadas (un contundente José María Pou) e incluso el mobiliario del desbaratado hogar familiar. En fin, un distraído producto de los llamados de buena factura técnica y con una virtud esencial: no tiene cortes publicitarios. Que pase el siguiente. La película toma rápidamente una decisión no sé si buena, pero en todo caso valiente y prudente: no pudiéndonos mostrar a lo grande el caos y la histeria general que preceden, se supone, al anuncio del final del mundo, se va por completo de allí y le propone al espectador otro tema incluso otro género un pequeño pero brutal thriller sobre unos niños y un despiadado asesino. La mezcla es arriesgada, y también genial: sobre ese mundo paralelo y asequible a la cámara de Francisco Javier Gutiérrez se recrea igualmente la amenaza de un choque fatal. Lo curioso es que esta sobria película está llena de contenidos de otras películas, pero los usa de un modo inteligente y hasta innovador. Contenidos obvios, como los del cine de meteoritos o el de psicópatas a otros casi tan obvios, como el vértigo del protagonista o su mundo onírico que podría recordar a Del Toro. El director pulsa con muy buen juicio las teclas del cine que quiere hacer, muy de mezclilla pero esencialmente arrebujado en la ciencia- ficción, aunque también en ocasiones (pocas) lo deja a medio rebozar, como en las escenas finales de lucha ¡qué mal se pelean los actores españoles! Aunque quizá lo esencial de esta película sea el modo en que desprecia y hace que despreciemos el cacareado fin del mundo. ¡Bah! Lars y una chica de verdad EE. UU. 2007 106 minutos Género- -Comedia drama Director- -Craig Gillespie Actores- -Ryan Gosling, Emily Mortimer, Paul Schneider El hombre que confundió a su mujer con una muñeca ANTONIO WEINRICHTER Esta es la historia de un hombre solitario que se compra por internet una muñeca hinchable; ya saben, una de esas de tamaño real con los orificios adaptados para... ¡Basta! -como le grita Patricia Conde a Ángel Martín cuando va a decir una barbaridad- Pero no viene al caso: la película de Craig Gillespie, uno de los sleepers (éxitos sorpresa) de la temporada indie y uno de los éxitos de público del festival de Las Palmas, en donde se estrenó, es más bien casta y no contiene ninguno de los chistes previsibles. En realidad, ni siquiera pertenece al género de la comedia gamberra sino a la comedia dramática de rango terapeútico, que tantos títulos suma en la tradición independiente. En efecto: el protagonista, Lars, no es sólo un hombre tímido sin vida social, sino un verdadero enfermo que no soporta el contacto ni social ni físico. Tiene, desempolvemos el título de psicólogo, alguna forma de autismo del tipo de los que describe Oliver Sacks en su popular libro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero Pero tiene también la oscura intuición de curarse creando esta alucinación bien tangible y mullida que le permite tratar su problema, aunque sea metiendo en el juego a sus seres cercanos. La fuente de la comedia de la película- -una comedia suave y más bien melancólica, como el propio Lars- -proviene de ahí: de los esfuerzos de su familia y vecinos que, como en Fuenteovejuna, se juramentan para ayudarle. Así, la película pierde en carga satírica lo que gana en valores humanísticos y solidarios: piensen que la versión negra de esta misma historia concluiría con la reclusión de Lars en un psiquiátrico.